La vitamina D y el aceite de pescado no ayudan a los mayores a mantenerse fuertes, encuentra un estudio

MIÉRCOLES, 14 de septiembre de 2022 (HealthDay News) -- Ojalá pudiéramos tomar complementos de vitamina D y aceite de pescado para luchar contra la fragilidad que con frecuencia acompaña al envejecimiento, pero una nueva investigación arroja un mensaje decepcionante: no cuente con ello.

Para llegar a esta conclusión, el equipo utilizó datos del estudio VITAL (Ensayo de la vitamina D y los omega 3), que incluyó información de más de 25,000 adultos. Los investigadores utilizaron cuestionarios que se administraron antes del ensayo, seis meses tras su inicio y una vez al año durante cinco años de seguimiento, además de evaluaciones de la fragilidad, y encontraron que los complementos hacían poca diferencia.

La vitamina D y el aceite de pescado no ayudan a los mayores a mantenerse fuertes, encuentra un estudio

Estudiaron los complementos en muchos subgrupos distintos, incluyendo a los que tenían unos niveles bajos de vitamina D, los que tenían dietas saludables o no, y a los hombres y las mujeres, anotó la autora del estudio, la Dra. Ariela Orkaby, geriatra de la división de envejecimiento del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

"Nuestros resultados se mantuvieron constantes. En realidad no observamos ningún beneficio de ninguna intervención ni complemento", lamentó Orkaby.

La fragilidad se ha definido como una reducción en la reserva fisiológica. Quizá una persona camine con una mayor lentitud, pierda peso o tenga menos fuerza de agarre. La fragilidad afecta a más o menos la mitad de los adultos de a partir de 85 años, aunque puede suceder a unas edades más tempranas.

En el estudio, los investigadores usaron las dos principales definiciones de fragilidad, una de las cuales suma todas las distintas cosas que pueden ir mal con el cuerpo, para averiguar cuántas cosas tiene una persona y qué tan frágil es en el espectro, explicó Orkaby. La otra es una medida directa de cómo camina una persona, su fuerza física, su nivel de energía, su peso y si está perdiendo peso.

"Intentamos ser lo más rigurosos que pudimos, y de verdad usar más de una definición, para poder capturar la mayor cantidad de tipos de fragilidad posible dentro de la población de adultos mayores", explicó Orkaby.

Con la excepción de algunas investigaciones sobre la artritis inflamatoria y en ciertas poblaciones, los estudios sobre estos complementos no muestran grandes beneficios para una variedad de afecciones de la salud, desde la enfermedad cardiaca y el cáncer hasta las fracturas, anotó Orkaby.

La prevención de la fragilidad parece no ser más mágica que comer una dieta equilibrada con alimentos integrales, obtener una pequeña cantidad de vitamina D natural a través de la exposición al sol, mantenerse activo, hacer ejercicio cada día, e implicarse en la comunidad.

"De hecho, se ha mostrado que la dieta mediterránea previene la fragilidad, unos datos muy promisorios", aseguró Orkaby.

"Claro, estas cosas son difíciles de hacer. Se trata de cambios en el estilo de vida, y no es igual que gastar dinero y comprar una pastilla", apuntó Orkaby.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 13 de septiembre de la revista JAMA Network Open.

La Dra. Elizabeth Eckstrom, profesora de medicina de la división de medicina interna general y geriatría de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Portland, fue autora de un editorial que se publicó junto con el estudio.

"De verdad hicieron un trabajo maravilloso al pensar en todos los beneficios potenciales y todas las formas para garantizar la fidelidad de la intervención, todas las formas de garantizar que eliminaban los sesgos del ensayo", comentó Eckstrom. "Una de las cosas buenas que este estudio de verdad logra es que tiene un alto nivel de confianza en su capacidad de decirnos qué tan precisos son los resultados".

El editorial de Eckstrom se enfoca en los beneficios de comer una dieta mediterránea como alternativa a los complementos para la prevención de la fragilidad.

"Ya hace años que se ha mostrado que la dieta mediterránea ofrece beneficios para la salud respecto a la reducción de los ataques cardiacos y los accidentes cerebrovasculares (ACV), el cáncer, la demencia, todo tipo de afecciones médicas", observó Eckstrom.

Aunque no es la dieta común en Estados Unidos, donde muchas personas no tienen huertos y donde los árboles de olivo no son abundantes, se desarrolló como una "dieta de pobres", explicó Eckstrom, basándose en frijoles, legumbres, verduras y plantas locales. También contiene pescado, frutos secos y aceite de oliva.

"No desarrollar fragilidad debería ser una de las metas primarias de todas las personas de la población, porque conduce a una peor movilidad, a la hospitalización, la muerte, las caídas, todas esas cosas terribles", apuntó Eckstrom.

"No se trata solo de la comida. Se trata del ejercicio. Se trata de mantener nuestra implicación social, mantener nuestra actividad física, pero la dieta es un elemento muy importante en esto", añadió Eckstrom.

"Esto no es algo que una persona deba iniciar cuando tiene 80 años. Dicho esto, si no lo ha hecho antes de los 80 años, por favor hágalo ahora", aconsejó Eckstrom. "Nunca es demasiado tarde para comenzar. Y hay estudios de verdad buenos que muestran que incluso las personas que cambian de dieta después de cumplir 80 o 90 años pudieron reducir su riesgo de demencia y algunos de estos otros resultados".

Más información

La Universidad Médica de Carolina del Sur ofrece más información sobre la fragilidad.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Ariela Orkaby, MD, MPH, geriatrician, division of aging, Brigham and Women’s Hospital, and assistant professor, medicine, Harvard Medical School, Boston; Elizabeth Eckstrom, MD, MPH, professor, medicine, division of general internal medicine and geriatrics, Oregon Health and Science University's School of Medicine, and co-director, OHSU Aging Alliance, Portland; JAMA Network Open, Sept. 13, 2022, online

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