La vida adulta es más dura para los adolescentes con padres controladores, según un estudio

La vida adulta es más dura para los adolescentes con padres controladores, según un estudio

MARTES, 16 de junio de 2020 (HealthDay News) -- Mamá y papá, tranquilícense. Los adolescentes que sienten que sus padres son excesivamente controladores tienen más dificultades con las relaciones románticas en la adultez, sugiere un estudio reciente.

El estudio, que dio seguimiento a 184 adolescentes, encontró que el futuro de los que tenían padres dominantes era distinto que el de sus pares: en promedio, no llegaron tan lejos en su educación, y era menos probable que estuvieran en una relación romántica a los 32 años.

Los investigadores señalaron que el estudio no puede probar causalidad. Pero sí amplía las evidencias de que los padres "helicóptero" al final quizá hagan a sus hijos más mal que bien.

"La mayoría de los padres tienen las mejores intenciones", comentó la autora principal, Emily Loeb, investigadora postdoctoral de la Universidad de Virginia, en Charlottesville.

Y sin duda, añadió, "fijar normas y estructura para los niños es algo bueno".

El problema parece surgir cuando los padres intentan dictar lo que sus hijos hacen, no solo mediante normas, sino también con manipulación. Loeb dijo que podrían intentar "controlar mediante la culpa", por ejemplo al dejar de hablarle a su hijo hasta que haga lo que ellos quieren.

Y hay motivos para creer que esto podría afectar a las relaciones de los niños más adelante en la vida, según Loeb.

La investigación muestra que los niños con padres controladores pueden tener dificultades para desarrollar su autonomía, que es la capacidad de pensar por sí mismos y de actuar de forma independiente. Y los jóvenes con un sentido sano de autonomía tienden a caerles mejor a los demás, y a tener más facilidad para entablar relaciones.

Por ejemplo, es más probable que sientan que pueden "expresar sus sentimientos sin que los rechacen", apuntó Loeb.

Al contrario, los niños con padres controladores podrían tener dificultades para expresar sus emociones o pedir lo que necesitan.

Más allá de esto, dijo Loeb, también podrían captar el mensaje de que las relaciones cercanas son "riesgosas".

En el estudio, que se publicó en la edición del 16 de junio de la revista Child Development, participaron 184 adolescentes que fueron evaluados por primera vez a los 13 años. Los participantes respondieron a cuestionarios sobre el control parental, su propia madurez psicológica y social, y sus síntomas de depresión.

Los investigadores también los observaron en interacciones grabadas en video con un amigo. Años más tarde, cuando los participantes tenían 27 años, los que tenían relaciones románticas fueron grabados mientras interactuaban con sus parejas.

En general, encontró el estudio, esas interacciones fueron menos comprensivas entre los participantes que habían calificado a sus padres como dominantes a los 13 años, lo que significa que había menos contacto ocular entre los miembros de las parejas, menos interés en lo que la otra persona decía, y más interrupciones mientras el otro hablaba.

Las personas con padres controladoras también eran menos propensas a estar en una relación a los 32 años.

El patrón fue similar respecto al logro académico: los adultos jóvenes con padres autoritarios no llegaron tan lejos como sus pares.

Los motivos precisos no están claros, según Loeb. Pero dos características clave aparecieron explicar los problemas en la adultez. En la adolescencia, los niños con padres controladores en general eran menos maduros y populares que sus pares, encontró el estudio.

Ming Cui, profesora de la Universidad Estatal de Florida, en Tallahassee, ha trabajado en varios estudios que examinaron los efectos de los padres helicóptero en los jóvenes en edad universitaria.

Su equipo encontró que cuando los padres siguen interfirieron en las vidas de sus hijos que son adultos jóvenes, esto podría fomentar las probabilidades de depresión y ansiedad, consumo de alcohol y de "desgaste" en la universidad.

Cui apuntó a unas explicaciones similares. Los padres dominantes, dijo, podrían socavar la capacidad de "autorregulación" de sus hijos, que son las habilidades de autocontrol, de resolución de problemas y de otros tipos que las personas necesitan para orientarse en las relaciones.

Nada de esto significa que esos jóvenes estén condenados, dijo Loeb. "Muchos de ellos no tienen esos problemas", anotó. Algo que quizá sea más importante es que pueden desaprender los hábitos relacionales que desarrollaron en la niñez.

"Hay bastantes evidencias de que las personas pueden cambiar esos patrones", apuntó.

En cuanto a los padres, Loeb dijo que es importante fijar unas normas que sean adecuadas para la edad. "Pero trate a su hijo como una persona separada que tiene sus propias opiniones", planteó. "Deje que tenga voz, y que tenga su opinión".

Quizá darse cuenta de que usted es un padre controlador conlleve cierta autorreflexión, anotó Loeb. Para muchos padres, dijo, el hábito puede provenir de la ansiedad sobre lo que les sucedería a sus hijos si ellos no controlan su conducta.

Y algunos, añadió Loeb, podrían haberlo aprendido de sus propios padres.

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece a los padres consejos sobre cómo ayudar a sus hijos adolescentes que se van a la universidad.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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