La ventaja oculta de las 'quemas controladas': menos garrapatas

MIÉRCOLES, 26 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Una herramienta que se utiliza para restaurar los ecosistemas forestales también podría ser clave en la batalla contra las enfermedades transmitidas por las garrapatas, señalan unos investigadores.

Los administradores forestales y los propietarios de tierras usan la quema controlada (también conocida como incendio prescrito) para luchar contra las especies invasivas, mejorar el hábitat de los animales silvestres, y restaurar la salud de los ecosistemas.

La ventaja oculta de las 'quemas controladas': menos garrapatas

Un estudio reciente sugiere que también podría reducir las poblaciones de garrapatas y la transmisión de enfermedades que han proliferado desde principios de la década de los 1900, cuando la supresión de los incendios creó hábitats forestales que favorecieron la supervivencia y la propagación de las garrapatas.

"Antes de la llegada de los europeos, los bosques orientales 'dependían del fuego', y estaban caracterizadas por especies que toleran al fuego, como el pino, el roble y el castaño", comentó el autor principal del estudio, Michael Gallagher, ecólogo investigador del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de EE. UU. en New Lisbon, Nueva Jersey.

"Unos incendios frecuentes de intensidad de baja a moderada habrían fomentado unas condiciones secas, habrían reducido el sotobosque y disminuido las capas de escombros de hojas, lo que a su vez habría creado microclimas con una humedad más baja y unas temperaturas más altas", explicó Gallagher.

Es probable que estas condiciones limitaran la actividad de las poblaciones de garrapatas y la interacción con los anfitriones, aseguró. Pero la supresión de los incendios tras la deforestación permitió que las especies prosperaran en unas condiciones más húmedas, hasta convertirse en dominantes. El resultado se conoce como mesoficación, y se ha observado ampliamente por toda la parte oriental de Estados Unidos.

"En la ausencia del fuego, estos hábitats mésicos moderan las temperaturas y la humedad forestales, promueven un crecimiento de un sotobosque más denso, y provocan una mayor retención de la humedad en los escombros forestales", apuntó Gallagher. "Esto crea microclimas dentro del rango ideal para la supervivencia de las garrapatas, y optimiza las condiciones para que las garrapatas busquen anfitriones".

Cada año, en Estados Unidos hay hasta 60,000 casos de enfermedades transmitidas por las garrapatas, comentaron los investigadores. Se trata de más de un 75 por ciento de las enfermedades transmitidas por picaduras de insectos. Los patógenos transmitidos por las garrapatas provocan enfermedad de Lyme, anaplasmosis, erliquiosis, enfermedad de Powassan, fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, tularemia y otras enfermedades.

"La investigación sugiere que las condiciones que contribuyen al aumento en los casos resultaron del cambio climático, el crecimiento de ciertas poblaciones silvestres, el cambio en el uso de la tierra y, probablemente, el cambio forestal debido al declive en la frecuencia de los incendios", observó la coautora del estudio, Erika Machtinger, profesora asistente de entomología del Colegio de Ciencias Agrícolas de la Universidad Estatal de Pensilvania.

"Estos cambios han creado condiciones que se sabe que fomentan una abundancia de garrapatas, las interacciones entre las garrapatas y sus anfitriones silvestres, y la expansión del rango geográfico de las garrapatas", advirtió Machtinger en un comunicado de prensa de la universidad.

El fuego no solo mata a las garrapatas, sino que también ayuda a promover unas condiciones que dificultan que las que quedan prosperen.

"Las reducciones en la densidad del dosel arbóreo y del sotobosque, y la creación de espacio con la quema controlada puede aumentar la exposición al sol y la velocidad del viento, y reducir la evapotranspiración de las plantas, lo que promueve unas condiciones más calientes y secas durante el día, y unas temperaturas más frías durante la noche", apuntó Machtinger. "Estos extremos más frecuentes en la humedad y la temperatura pueden superar a las tolerancias de las garrapatas y afectar a su conducta, tiempo de desarrollo, periodo de muda y supervivencia general".

Unas capas más delgadas de escombros de hojas debido a los incendios podrían reducir el aislamiento y bajar la temperatura de los terrenos donde las garrapatas pasan el invierno, provocando unas tasas de mortalidad más altas, añadió.

Estas condiciones pueden también ser útiles para algunos depredadores de las garrapatas, como las hormigas rojas importadas y la codorniz de Virginia.

"Por otra parte, una reducción en la densidad de plantas leñosas y de los escombros, como resultado de los incendios, puede en realidad reducir las poblaciones de algunos pequeños mamíferos anfitriones, al eliminar la cobertura y hacerlos más vulnerables a la depredación", indicó Machtinger. "Esto reduciría la interacción de las garrapatas con los anfitriones que sirven como reservorios de los patógenos de las enfermedades".

Todos los esfuerzos actuales de prevención de las enfermedades transmitidas por las garrapatas dependen de que los individuos eviten las picaduras de las garrapatas, anotaron los investigadores.

Gallagher apuntó que "creemos que hay una oportunidad de reducir el número de garrapatas al usar la quema controlada para restaurar la salud de los ecosistemas de los bosques, y pensamos que este método puede integrarse como parte de una estrategia multifacética para gestionar a las garrapatas y a las enfermedades transmitidas por las garrapatas".

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista Ecological Applications.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre las enfermedades transmitidas por las garrapatas.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: Penn State, news release, Oct. 24, 2022

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