La monitorización remota podría ayudar a controlar la hipertensión

La monitorización remota podría ayudar a controlar la hipertensión

La telemedicina podría ayudar a las personas con una hipertensión persistente a bajar sus números, y tal vez a reducir su riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular (ACV) a largo plazo, sugiere un estudio reciente.

Los médicos ya recomiendan que las personas con hipertensión usen un monitor en casa para vigilar sus números. Pero la investigación sugiere que las mediciones en casa, por sí solas, solo hacen una pequeña diferencia para controlar la afección.

"Las personas en realidad no tienen la agencia para tomar medidas por su cuenta [basándose en esos hallazgos]", señaló la Dra. Karen Margolis, directora ejecutiva del HealthPartners Institute, en Minneapolis.

Y si no hay un plan claro sobre qué hacer respecto a esas cifras altas en casa, dijo, cualquier problema quizá solo salga a la luz durante la visita periódica en el médico.

Margolis y sus colaboradores evaluaron un programa de "telemonitorización", diseñado para ofrecer más ayuda a los pacientes. Las mediciones que realizaban en casa se enviaban por vía electrónica a un farmacéutico dentro del sistema de salud, que entonces realizaba "visitas" telefónicas regulares con los pacientes.

A lo largo de los siguientes 18 meses, la táctica funcionó. En comparación con los pacientes que recibieron la atención estándar, los del programa de telemonitorización bajaron de 7 a 10 puntos adicionales de su presión arterial, encontró el estudio.

Y, a lo largo de cinco años, tuvieron la mitad de probabilidades de sufrir un ataque cardiaco o un ACV, o de desarrollar insuficiencia cardiaca, según el informe.

Ese hallazgo, apuntó Margolis, no llegó por poco a tener una significación estadística, lo que significa que pudiera haberse debido al azar. Pero, aseguró, también podría deberse a que el número de pacientes que sufrieron problemas cardiovasculares fue bastante bajo. Esto hace que detectar una diferencia estadísticamente significativa resulte más difícil.

La Dra. Tracy Stevens, cardióloga y voluntaria experta de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), se mostró de acuerdo. "Esto merece unos estudios de mayor tamaño", planteó.

Pero el mensaje más amplio, según Stevens, es que la monitorización en casa es esencial.

"Una medición de la presión arterial tomada en el consultorio del médico quizá no refleje lo que sucede en nuestras vidas diarias", comentó Stevens, que también es profesor de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri, en Kansas City.

"Deseamos tratar la presión arterial de casa, no la del consultorio", aclaró.

Las personas no pueden dar por sentado que su presión arterial está bajo control porque "se sienten bien", enfatizó Stevens.

"La hipertensión es un asesino silencioso", advirtió. Y contribuye no solo a la enfermedad cardiaca y al ACV, sino también a la demencia, a la enfermedad renal, a enfermedad ocular con el potencial de provocar ceguera, y a la disfunción eréctil.

Los nuevos hallazgos, que se publicaron el 31 de agosto en la revista Hypertension, se basan en 450 pacientes con una hipertensión fuera de control. Sus mediciones eran constantemente de 140/90 mm Hg o más, o de 130/80 mm Hg si tenían diabetes o enfermedad renal.

La mitad se asignaron al azar a permanecer en la atención estándar, mientras que los demás participaron en un programa de telemonitorización de un año. Los del grupo de la telemonitorización recibieron unos monitores de la presión arterial que enviaban sus mediciones a un sitio web seguro. Durante los primeros seis meses, tuvieron llamadas telefónicas con un farmacéutico cada dos semanas, hasta que su presión arterial se controló. Entonces, las visitas se redujeron a cada dos meses.

Margolis apuntó que los farmacéuticos no se limitaron a modificar las dosis de los medicamentos. También hablaron sobre la gestión de los efectos secundarios y los hábitos de estilo de vida.

A lo largo de 18 meses, encontró el estudio, los pacientes del grupo de la telemonitorización experimentaron una mayor mejora en su presión arterial. Y en el quinto año, un 4.4 por ciento de ellos habían sufrido una complicación cardiovascular, frente a un 8.6 por ciento de los del grupo de la atención estándar.

Margolis dijo que los hallazgos respaldan la medición regular de la presión arterial en casa, y tomar medidas basándose en ellas.

Y esto es importante, dijo Steven, no solo para detectar unas cifras persistentemente altas. Algunas personas tienen unas mediciones elevadas en el consultorio del médico, pero no en casa (lo que se conoce como hipertensión de bata blanca), y pueden acabar recibiendo un "tratamiento excesivo".

Ahora mismo, apuntó Margolis, algunos sistemas de salud cuentan con programas de telemonitorización similar al que estudiaron.

Pero, añadió Stevens, incluso sin este tipo de tecnología, las personas pueden monitorizar sus cifras en casa con un monitor básico y llamar al médico si tienen alguna preocupación.

La telemonitorización y las consultas telefónicas tienen un costo. Margolis y su equipo calcularon que costaban alrededor de 1,500 dólares por paciente. Pero con una cantidad más baja de complicaciones médicas, esto se tradujo en un ahorro de 1,900 dólares por paciente.

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