La mitad de los estadounidenses de a partir de 50 años son ahora cuidadores

JUEVES, 3 de noviembre de 2022 (HealthDay News) -- Más de la mitad de los estadounidenses de a partir de 50 años ayudan a un adulto mayor con tareas que abarcan desde los deberes del hogar hasta los cuidados por una afección médica, muestra una nueva encuesta nacional.

Los investigadores señalaron que los hallazgos resaltan el rol crítico que las personas comunes y corrientes tienen en las vidas de los familiares, amigos y vecinos mayores.

La mitad de los estadounidenses de a partir de 50 años son ahora cuidadores

Los resultados provienen de la Encuesta nacional sobre el envejecimiento de la Universidad de Michigan, una serie continua de encuestas sobre el bienestar de los estadounidenses mayores.

Esta vez, los investigadores deseaban averiguar cuántas personas del grupo demográfico de a partir de 50 años están actuando no solo como cuidadores para un adulto mayor, sino también como "ayudantes".

"No todo el mundo que ayuda a una persona mayor se considera un cuidador", señaló Courtney Polenick, una profesora asistente de psiquiatría de Michigan Medicine que trabajó con el equipo de la encuesta.

Esto podría incluir a las personas que ayudan a un pariente, amigo o vecino con tareas como reparaciones en la vivienda, trabajo en el jardín, las compras o las finanzas. Es distinto de ayudar con la atención por las afecciones médicas, ir a las citas del médico o asistir con los cuidados personales, como vestirse y bañarse.

"Pero estas tareas son importantes", apuntó Polenick. "Son parte de ayudar a los adultos mayores a mantenerse independientes y a vivir en la comunidad".

Y parece que los estadounidenses los están ayudando mucho.

De casi 2,200 participantes de la encuesta de 50 a 80 años, un 54 por ciento dijeron que habían ayudado a un adulto mayor con "tareas de cuidado" en los dos últimos años.

Con la mayor frecuencia, esto significó ayudar con los "encuentros" de atención de la salud, como concertar o asistir a citas y comunicarse con los proveedores médicos. Pero las personas con frecuencia también ayudaban con las reparaciones en la vivienda, el trabajo en el jardín, las compras, la preparación de la comida y la gestión de las finanzas.

Alrededor de uno de cada seis participantes ayudaban a una persona mayor con el cuidado personal, como bañarse y vestirse.

En casi la mitad de los casos, las personas ayudaban a uno de sus padres. Pero también fue común que los participantes ayudaran a un amigo o vecino, a un cónyuge o a otro pariente.

Prestar ayuda plantea dificultades. La encuesta encontró que dos tercios de los cuidadores/ayudantes reportaron problemas como fatiga física y emocional, dificultades para equilibrar las responsabilidades familiares y laborales, y la falta de tiempo para el autocuidado.

Las personas que cuidan a un adulto mayor con demencia con frecuencia tienen dificultades especiales: más o menos la mitad tenían que ayudar con cinco o más tareas, y un número igual dijeron que las responsabilidades eran más duras de lo que habían previsto.

Cuidar a alguien con demencia es particularmente complejo, comentó Polenick, y los resultados de la encuesta subrayan una necesidad de preparar mejor a las familias para esta situación.

Jennifer Reeder es directora de servicios educativos y sociales de la Alzheimer's Foundation of America, una organización sin fines de lucro. Señaló que muchas personas piensan que el Alzheimer es una enfermedad que acaba con la memoria, y que quizá no prevean los cambios en la personalidad y la conducta que con frecuencia ocurren.

Reeder señaló que, en las etapas tempranas, las personas con demencia podrían tener cambios en el estado de ánimo a medida que afrontan la frustración del deterioro en el pensamiento. Más adelante, podrían sufrir alucinaciones, paranoia, agitación y otros problemas que resultan difíciles para los cuidadores.

"Saber cuándo pedir ayuda puede ser difícil para los cuidadores familiares", dijo Reeder.

Esa ayuda, apuntó, podría provenir de otros familiares o de recursos comunitarios, como las agencias para el envejecimiento que haya en el área. En algunos casos, comentó Reeder, las familias quizá tengan acceso a programas diurnos, que ofrecen a las personas con demencia un lugar para socializar y participar en actividades. Otra posibilidad es el cuidado de relevo, en que un proveedor de atención va a la vivienda para dar un descanso al cuidador familiar.

Reeder aseguró que las familias también pueden recurrir a la Alzheimer's Foundation of America, que cuenta con recursos para los cuidadores.

Pero aunque cuidar a una persona con demencia puede ser difícil, Reeder dijo que también es posible hacer demasiado.

"Quizá haga cosas por ellos que no tiene por qué hacer, que todavía pueden hacer ellos mismos", anotó. "Sabemos que las personas con un deterioro cognitivo deben permanecer activas".

Aunque la encuesta encontró que las dificultades de los cuidadores eran comunes, también resalta los puntos positivos. Casi todos los cuidadores (un 96 por ciento) reportaron experiencias positivas, por ejemplo un sentido del propósito y de una creciente intimidad con los familiares o amigos.

Reeder anotó que ofrecer cuidados "cambia la dinámica" de las relaciones, y podría permitir nuevas oportunidades para conectar. Algo tan sencillo como ver juntos viejas fotos de la familia, añadió, podría fomentar conversaciones que quizá de otra forma no hubieran sucedido.

Más información

Para más recursos, visite la Family Caregiver Alliance.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Courtney Polenick, PhD, MS, assistant professor, psychiatry, Michigan Medicine, Ann Arbor; Jennifer Reeder, LCSW, director, educational and social services, Alzheimer's Foundation of America, New York City; National Poll on Healthy Aging, Nov. 3, 2022

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