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La mayoría de los estadounidenses les mienten a sus médicos



Hasta 4 de cada 5 estadounidenses no revelan a sus médicos información importante que podría resultar esencial para su salud, muestra un estudio reciente.

Entre un 60% y un 80% de las personas admiten que evitan decirle al médico detalles que podrían ser relevantes para su bienestar.

"A algún nivel sé que por supuesto esto sucede, pero me sorprendió lo generalizado que está", señaló la investigadora sénior, Angela Fagerlin, catedrática de ciencias de salud de la población en la Universidad de Utah, en Salt Lake City. "Muchas personas no son del todo honestas con su proveedor. No le dan toda la información que podrían darle".

La vergüenza y el miedo parecen ser el origen de esta falta de comunicación, encontraron los investigadores.

Los pacientes no desean admitir que no están de acuerdo con el médico o que no comprenden lo que el médico les ha dicho, apuntó Fagerlin. Tampoco desean confesar sus conductas malsanas.

Pero mantener esa información en secreto puede conducir a unas consecuencias muy graves.

El presidente de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians), el Dr. John Cullen, recuerda una situación hace años, cuando un paciente con una aparente apendicitis estaba siendo preparado para la cirugía.

"Lamentablemente, la metanfetamina puede a veces tener la misma presentación que la apendicitis", dijo Cullen, médico de familia en Valdez, Alaska, con más de 25 años de experiencia. "Cuando nos preparábamos para llevarlo al quirófano, recuerdo decirle 'Estamos a punto de operarle. ¿Seguro que no hay algo que quiera decirme?'".

"En ese momento nos enteramos sobre el uso de metanfetamina", continuó Cullen. "Esa era de hecho la causa, y cancelamos la cirugía".

Compartir información también puede ayudar a los médicos a prevenir las interacciones farmacológicas, o cambiar el plan de tratamiento del paciente para que sea más probable que lo cumpla, dijo Fagerlin.

En el estudio, Fagerlin y sus colaboradores encuestaron a dos grupos muy distintos de pacientes, 4,510 en total.

Un grupo tenía una edad promedio de 36 años, mientras que el otro tenía una edad promedio de 61 años. El grupo de pacientes más jóvenes tendía de forma consistente a retener información con más frecuencia que las personas mayores: un 81% frente a un 61%, respectivamente.

Lo más común era que las personas no le dijeran al médico que no estaban de acuerdo con el tratamiento recomendado por el médico, encontraron los investigadores. Alrededor de un 46% de las personas en el grupo más joven y un 31% de las personas en el grupo de más edad dijeron que lo habían hecho.

Esto no es bueno, porque las personas que no están de acuerdo con el médico quizá al final no tomen los medicamentos recetados ni reciban las pruebas de seguimiento recomendadas, advirtió Fagerlin.

Lo segundo más frecuente fue que las personas no admitieran que no comprendían del todo las indicaciones que les daban. Esto sucedió con un 32% de los pacientes más jóvenes y un 24% de los pacientes mayores.

Después de esto, lo más frecuente era que no proveyeran información sobre unos hábitos personales que podrían ser malsanos: una mala dieta (un 24% de los pacientes más jóvenes y un 20% de los mayores), no tomar los medicamentos según la receta (un 22% y un 18%), no hacer ejercicio (un 22% de ambos grupos) o tomar los medicamentos recetados de otra persona (un 14% y un 9%).

Los investigadores también preguntaron por qué los pacientes no decían toda la verdad, y el motivo principal era que no querían que su médico les amonestara por su conducta (un 82% y un 64%).

"No quería que su médico les diera un sermón", señaló Fagerlin. "No querían que les riñeran".

Otros motivos incluían:

  • No quiero que me digan lo mala que una conducta es para mí (un 76% y un 61%).
  • Me daba vergüenza admitir algo (un 61% y un 50%).
  • No quería que el proveedor pensara que soy un paciente difícil (un 51% y un 38%).
  • No quería acaparar más tiempo del proveedor (un 45% y un 26%).
  • No pensé que fuera importante (un 39% y un 33%).
  • No quería que el proveedor pensara que soy estúpido (un 38% y un 31%).
  • No quería que esa información apareciera en mi expediente médico (un 34% y un 31%).

Ese último motivo es particularmente importante en la nueva era de los expedientes médicos electrónicos (EME), que pasan con facilidad de un médico a otro, apuntó Cullen, que no participó en el estudio.

"Creo que los EME preocupan a las personas", dijo Cullen. "Muchas veces, enfatizo que algo no se incluirá en el expediente y cierro la computadora, para que sepan que lo que me dicen es información confidencial. En un pueblo pequeño, eso es realmente importante".

Los médicos pueden ayudar a sus pacientes a sacar a la luz los desacuerdos o los malentendidos sobre su tratamiento al pedirles retroalimentación, planteó Fagerlin.

"Los proveedores pueden hacer cosas como decir 'acabo de darle mucha información y sé que de verdad es confusa, y no estoy seguro de haberlo hecho de la mejor forma posible. ¿Puede decirme lo que escuchó para asegurarme de que lo hice bien?'", dijo Fagerlin. "O pueden preguntar '¿Está de acuerdo con esto o cree que otro tipo de atención podría ser mejor?'".

Esos intercambios "de verdad son el núcleo de la relación entre paciente y médico", enfatizó Cullen.

Cullen añadió que "ese es el arte de la medicina, y por eso es tan importante tener un médico con quien pueda relacionarse y que se implique en una comunicación bidireccional".

El nuevo estudio aparece en la edición del 30 de noviembre de la revista JAMA Network Open.

Más información

La Academia Estadounidense de Médicos de Familia ofrece más información sobre las relaciones entre el médico y el paciente.

 

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