La FDA planifica autorizar la vacuna de Pfizer en las personas de a partir de 12 años

MARTES, 4 de mayo de 2021 (HealthDay News) -- La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. planifica ampliar el uso de emergencia de la vacuna contra el coronavirus de Pfizer la próxima semana para que los niños de incluso apenas 12 años se puedan inmunizar.

Después de que el ensayo de Pfizer con adolescentes mostrara que la vacuna funcionaba igual de bien en los adolescentes que en los adultos, la FDA comenzó a prepararse para añadir una enmienda que cubra a ese grupo de edad en la autorización de uso de emergencia de la vacuna, según el The New York Times. Unos funcionarios federales que estaban familiarizados con los planes de la agencia, pero que no tenían la autorización para hablar en público, ofrecieron la información, señaló el Times.

La FDA planifica autorizar la vacuna de Pfizer en las personas de a partir de 12 años

Los expertos médicos se alegraron de la noticia, y dijeron que era un importante paso hacia adelante en la campaña de vacunación de EE. UU.

Vacunar a los niños es clave para aumentar el nivel de inmunidad de la población, aseguraron los expertos al Times, y podría suponer un alivio para los administradores escolares, los padres y los maestros si millones de estudiantes se hacen elegibles para las vacunaciones antes de que las escuelas abran en septiembre.

El Dr. Ashish Jha, decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown, y padre de dos hijas adolescentes, dijo que la aprobación sería un gran momento para familias como la suya.

"Acaba con todas las preocupaciones sobre que los estudiantes de secundaria puedan tener un otoño bastante normal", declaró al Times. "Es magnífico para ellos, es magnífico para las escuelas, para las familias que tienen hijos en ese rango de edad".

Aun así, mientras la demanda de vacunas se reduce entre los estadounidenses adultos (y mientras gran parte del mundo clama los excedentes de las vacunas fabricadas en EE. UU.), algunos expertos han dicho que Estados Unidos debe donar las vacunas excedentes a India y a otros países que han tenido brotes graves.

"Desde una perspectiva ética, no deberíamos priorizar a personas como ellos [los adolescentes] antes que a las personas en países como India", dijo al Times la Dra. Rupali Limaye, una investigadora de la Universidad de Johns Hopkins que estudia el uso de las vacunas.

Pero Jha aseguró que Estados Unidos cuenta ahora con suficientes suministros de vacunas para administrar las vacunas a los estadounidenses jóvenes y ayudar al resto del mundo. Hasta el lunes, Estados Unidos tenía unos 65 millones de dosis que se habían entregado pero que no se habían administrado, lo que incluye 31 millones de dosis de la vacuna de Pfizer, según las cifras reunidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Más de 105 millones de adultos de Estados Unidos se han vacunado del todo, pero un 44 por ciento de los adultos estadounidenses todavía no han recibido ni una dosis.

Aunque la mayoría de los adolescentes parecen librarse de una COVID-19 grave, el Dr. Anthony Fauci, el principal asesor sobre la COVID-19 de la administración de Biden, enfatizó la importancia de ampliar los esfuerzos de vacunación para incluirlos a ellos y a niños incluso más pequeños.

La inmunidad grupal podría ser una meta elusiva

Aunque más de la mitad de los adultos estadounidenses han recibido al menos una dosis de una vacuna contra el coronavirus, muchos científicos y expertos en salud pública creen ahora que no se puede alcanzar la inmunidad grupal en un futuro previsible.

Más bien, es probable que el virus se convierta en una amenaza manejable que circulará en Estados Unidos durante los próximos años, provocando hospitalizaciones y muertes, pero a unos niveles mucho más bajos, reportó el Times.

Qué tanto más bajos depende en gran medida de cuántas personas se vacunan y cómo evoluciona el coronavirus. El virus está cambiando con rapidez, las nuevas variantes se propagan con facilidad, y la vacunación se está moviendo con demasiada lentitud para alcanzar la inmunidad grupal con la rapidez que algunos expertos habían esperado.

"Es porco probable que el virus desaparezca", declaró al Times Rustom Antia, un biólogo evolutivo de la Universidad de Emory, en Atlanta. "Pero debemos hacer todo lo que podamos para asegurar que sea probable que se convierta en una infección leve".

El esfuerzo por alcanzar la inmunidad grupal convenció a muchos estadounidenses de que vacunarse valía la pena, y los escépticos ante las vacunas podrían usar estas ideas más recientes de los expertos de salud pública para evitar vacunarse, anotó el Times. Pero la vacunación sigue siendo clave para convertir el virus en una amenaza que se pueda controlar, aseguraron los expertos.

Fauci reconoció el cambio en la forma de pensar.

"Las personas se estaban confundiendo y pensaban que las infecciones nunca se reducirían hasta que se alcanzara ese nivel mítico de la inmunidad grupal, cualquiera que sea esa cifra", dijo al Times. "Por eso dejamos de usar la inmunidad grupal en el sentido clásico. Estoy proponiendo que se olviden de eso durante un segundo. Si se vacunan suficientes personas, las infecciones se reducirán".

Al principio, se estimó que la inmunidad grupal era de alrededor de un 60 a un 70 por ciento de la población. La mayoría de los expertos, incluso Fauci, pensaban que Estados Unidos podría alcanzar ese umbral cuando hubiera otras vacunas disponibles.

Pero a medida que la distribución de las vacunas alcanzó un buen ritmo, el umbral objetivo aumentó, sobro todo debido a la aparición de unas variantes más contagiosas del virus. La variante predominante que circula ahora en Estados Unidos, llamada B.1.1.7, que se detectó inicialmente en Reino Unido, es más o menos un 60 por ciento más transmisible.

Ahora, los expertos estiman que el umbral para la inmunidad grupal es de al menos un 80 por ciento. Si se desarrollan unas variantes incluso más contagiosas, o si los científicos encuentran que las personas inmunizadas pueden seguir transmitiendo el virus, el estimado de umbral aumentará de nuevo, reportó el Times.

"Ahora, lo que deseamos hacer es al menos llegar a un punto en que haya unos brotes esporádicos y pequeños", señaló al Times Carl Bergstrom, biólogo evolutivo de la Universidad de Washington, en Seattle. "Sería un objetivo muy razonable en este país, donde tenemos unas excelentes vacunas y la capacidad de administrarlas".

Las tasas siguen siendo bajas entre los policías

Aunque los policías estuvieron entre los primeros trabajadores de primera línea que tuvieron acceso a las vacunas contra el coronavirus, sus tasas de vacunación son más bajas, o más o menos iguales, que las del público general, muestran unos nuevos datos de las agencias policiales más grandes del país.

En el Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas, apenas un 39 por ciento de los empleados han recibido al menos una dosis, dijeron los funcionarios, en comparación con más de un 50 por ciento de los adultos elegibles en todo el país. En Atlanta, un 36 por ciento de los agentes juramentados se habían vacunado, según el Washington Post. Apenas un 28 por ciento de los empleados de la División de Policía de Columbus (el departamento de policía más grande de Ohio) reportan que han recibido una vacuna.

"Creo que es inaceptable", comentó sobre la baja demanda de vacunas en su fuerza Joe Lombardo, director de la policía de Las Vegas y alguacil del condado de Clark.

Como los agentes tienen unas tasas altas de diabetes, enfermedad cardiaca y otras afecciones, su renuencia los pone en un mayor riesgo de una enfermedad grave por el coronavirus, al mismo tiempo que socaba el nivel de preparación de la fuerza, declararon los expertos al Post. Los policías también eran más propensos a fallecer de COVID-19 el año pasado que por todas las demás causas en conjunto, según los datos reunidos por el Fondo Conmemorativo Nacional de Agentes de Policía (National Law Enforcement Officers Memorial Fund).

La renuencia a vacunarse entre los policías también significa que pueden propagar el virus a las personas vulnerables con quienes interactúan.

"La policía toca a las personas", dijo al Post Sharona Hoffman, profesora de derecho y bioética de la Universidad Case Western Reserve. "Imagínese que tiene a un niño sin vacunar en el coche. Las personas desean saber que si un policía se acerca a su ventana, está protegido".

Una solución es que los departamentos hagan que la vacunación sea obligatoria, como han comenzado a hacer algunos centros de atención de la salud y universidades, plantearon los expertos.

Pero los líderes de los departamentos policiales y los funcionarios de los sindicados dijeron en entrevistas con el Post que un requisito de este tipo podría resultar contraproducente o conducir a prolongados pleitos legales. De más de 40 importantes departamentos de policía metropolitanos con los cuales el Post se puso en contacto, ninguno había hecho que las vacunas fueran obligatorias.

"Detesto que parezca que no me importa, pero es que de verdad no me importa", comentó sobre las bajas tasas de vacunación Vince Champion, director regional del sureste de la Hermandad Internacional de Policías (International Brotherhood of Police Officers), con sede en Atlanta. "Es una decisión personal. Luchamos [contra el virus] cada día. Salimos al mundo en medio de la enfermedad".

Los policías han expresado nerviosismo sobre la novedad de las vacunas y la velocidad con que se desarrollaron, junto con confianza de que pueden evitar el virus con equipo de protección, reportó el Post. Y muchos policías creen que las infecciones anteriores con la COVID-19 les han dado inmunidad, explicó Sean Smoot, director y abogado principal de la Asociación de Benevolencia y Protección Policial de Illinois (Illinois Police Benevolent and Protective Association). Esa suposición contradice a las directrices de salud federales, que señalan que las personas recuperadas se deben vacunar porque no se sabe durante cuánto tiempo una infección ofrece protección.

El martes, el conteo de casos de coronavirus de EE. UU. se acercaba a los 32.5 millones, mientras que el número de muertes superó a las 577,500, según los cálculos de la Universidad de Johns Hopkins En todo el mundo, el martes se habían reportado casi 153.6 millones de casos, y más de 3.2 millones de personas han fallecido de COVID-19.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre el nuevo coronavirus.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: The New York Times; Washington Post

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