La enfermedad cardiaca y la diabetes con frecuencia acompañan a la COVID

MIÉRCOLES, 20 de julio de 2022 (HealthDay News) -- Un nuevo estudio de gran tamaño arroja buenas y malas noticias: confirma que la COVID puede aumentar los riesgos de problemas cardiacos y diabetes de nuevo inicio, pero estas amenazas en general menguan tras unos pocos meses.

El estudio, de casi 430,000 pacientes británicos con COVID, encontró que los riesgos de sufrir un coágulo sanguíneo o latidos cardiacos irregulares aumentaron de forma sustancial durante un mes tras la infección. Después de esto, los riesgos cardiacos se redujeron de forma marcada, pero siguieron estando un poco elevados durante dos meses más.

La enfermedad cardiaca y la diabetes con frecuencia acompañan a la COVID

Se observó un patrón un poco distinto con la diabetes: los nuevos diagnósticos aumentaron en el mes tras un diagnóstico de COVID, y entonces se redujeron de forma gradual a lo largo de los dos meses siguientes, antes de volver a la normalidad.

Los expertos apuntaron que los hallazgos confirman lo que se sabía sobre las consecuencias potenciales de la COVID, y ofrecen un sentido del marco temporal de estos riesgos.

"Las personas tienden a enfocarse en el riesgo de muerte de la COVID, y hasta cierto grado en la hospitalización", apuntó el Dr. Bruce Y. Lee, de la Facultad de Postgrados de Salud Pública y Políticas de Salud de la CUNY, en la ciudad de Nueva York.

"Pero debemos recordar que también hay otros resultados graves", apuntó Lee, que no participó en la investigación.

Las personas deben tomar estos riesgos en cuenta, aconsejó, cuando tomen decisiones sobre el uso de máscaras, las vacunaciones y los refuerzos.

El estudio, que se publicó en la edición del 19 de julio de la revista PLOS Medicine, examinó los expedientes médicos electrónicos de pacientes de atención primaria de Reino Unido. Más de 428,000 habían sido diagnosticados con COVID en 2020 o 2021, y no tenían antecedentes de diabetes ni enfermedad cardiaca. Cada uno de esos pacientes se comparó con otro paciente del mismo consultorio de atención primaria que era del mismo sexo y la misma edad, pero que no había sido diagnosticado con COVID.

En general, encontraron los investigadores, los pacientes con COVID tenían 11 veces más probabilidades que el grupo de comparación de desarrollar un coágulo sanguíneo en las venas o los pulmones en el mes posterior al diagnóstico de la infección.

Por otra parte, su riesgo de desarrollar una arritmia auricular era seis veces más alto. Esto se refiere a un latido cardiaco irregular que afecta a las cámaras superiores del corazón, que puede provocar síntomas como palpitaciones, fatiga y mareo.

Tras el primer mes, todos estos riesgos cardiacos se redujeron, pero siguieron algo elevados durante los próximos dos meses.

Los pacientes con COVID también son más propensos a recibir un diagnóstico nuevo de diabetes, con una incidencia un 81 por ciento más alta en el primer mes tras la infección. Este exceso de riesgo se redujo a lo largo de los dos meses siguientes, antes de volver a la normalidad.

Por ejemplo, en el primer mes, alrededor de 24 de cada 100,000 fueron diagnosticados con diabetes cada semana. Pero esto es en comparación con apenas nueve de cada 100,000 pacientes de atención primaria sin COVID.

En cuanto al motivo, otras investigaciones han ofrecido pistas, dijo la investigadora principal, Emma Rezel-Potts, del Colegio del Rey de Londres.

"Se cree que el virus desencadena eventos que pueden afectar a múltiples sistemas del cuerpo, lo que incluye a una respuesta inmunitaria desregulada y a una disfunción celular", explicó Rezel-Potts.

En el caso de la diabetes, planteó, el virus quizá infecte a las células del páncreas, que producen a la hormona insulina. (La diabetes tipo 2, la forma más común, surge cuando el cuerpo no puede usar la insulina de forma adecuada).

Rezel-Potts aseguró que también hay otras explicaciones potenciales. En algunos casos, la COVID podría hacer que las personas pasen tanto tiempo en cama que la inactividad empeore una resistencia a la insulina existente, que es un precursor de la diabetes tipo 2. También es posible que se esté detectando diabetes que no se había diagnosticado antes.

Lo que no está claro es si las personas que desarrollaron problemas cardiovasculares o diabetes tuvieron una COVID de mayor gravedad. Rezel-Potts dijo que los expedientes médicos no contenían información sobre la gravedad, lo que incluía si los pacientes habían acabado en el hospital.

Según Rezel-Potts, la buena noticia es que el aumento en los riesgos se reduce. Pero las personas deben ser conscientes, comentó, de que la incidencia de la diabetes, en particular, sigue siendo elevada durante unos tres meses.

Este podría ser un "periodo crítico", planteó Rezel-Potts, para comer de forma saludable e intentar hacer algo de ejercicio.

Una limitación del estudio es que las personas con COVID se infectaron en un momento temprano de la pandemia, antes de que surgiera la ómicron. Las variantes actuales son distintas, dijo Lee, al igual que algunos de los factores. Hace más tiempo que muchas personas se vacunaron, y muchas han abandonado las precauciones, como el uso de máscaras, que pueden al menos reducir la "dosis" viral a la que se exponen.

Lee añadió que no está claro cómo todas estas variables podrían afectar los riesgos de diabetes y problemas cardiovasculares relacionados con la COVID.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre las afecciones posteriores a la COVID.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Emma Rezel-Potts, PhD, research associate, School of Life Course and Population Sciences, King's College London; Bruce Y. Lee, MD, MBA, professor, health policy and management, and executive director, Public Health Informatics, Computational and Operations Research, CUNY Graduate School of Public Health and Health Policy, New York City; PLOS Medicine, July 19, 2022, online

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