Asocian la reducción del olfato con un mayor riesgo de muerte

Asocian la reducción del olfato con un mayor riesgo de muerte
| Foto: HEALTHDAY

Si usted es un adulto mayor y no puede oler la cebolla, el humo, el chocolate o el gas natural, quizá sea el momento de ir al médico.

Las personas mayores que pierden su sentido del olfato (lo que los médicos denominan disfunción del olfato) tienen unas probabilidades más altas de fallecer de todas las causas en los próximos cinco años, muestra una investigación reciente. Los científicos ya habían encontrado un vínculo entre la disfunción del olfato y un deterioro del pensamiento y la memoria.

"Sospechábamos que también habría una asociación entre la disfunción del olfato y la mortalidad, al considerar que esto es un marcador temprano de muchas enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Parkinson y la demencia", señaló la autora del estudio, la Dra. Janet Choi, residente de otorrinolaringología de la Universidad del Sur de California.

Su equipo revisó los datos nacionales de encuestas y de la mortalidad de unas 3,500 personas de a partir de 40 años. Las encuestas incluyeron la pérdida del olfato reportada por los mismos participantes, además de una prueba de olfato objetiva.

A lo largo del estudio de cinco años, los investigadores no encontraron un aumento en el riesgo de muerte basado en la pérdida del olfato reportada por los mismos participantes.

Pero el riesgo de muerte aumentó en un 18 por ciento por cada reducción de 1 un punto en las puntuaciones de una "prueba de olfato de bolsillo". En la prueba, se pidió a los participantes que identificaran ocho olores: cebolla, jabón, piel, humo, uva, fresa, chocolate y gas natural. Para que se considerara que tenían un sentido del olfato normal, debían identificar al menos seis.

El vínculo con la mortalidad fue significativo en los adultos de a partir de 65 años, pero no entre los que tenían de 40 a 64, reportaron los investigadores.

El sentido el olfato es controlado en gran medida por un nervio en el cerebro, llamado nervio olfatorio. La disfunción del olfato conduce a más de 200,000 visitas al médico cada año, según el estudio.

Una reducción o la pérdida del sentido del olfato puede conducir a la desnutrición, porque las personas podrían perder el apetito o el disfrute de la comida, según los investigadores. También se vincula con la depresión y con una peor calidad de vida.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 22 de octubre de la revista JAMA Otolaryngology-Head and Neck Surgery.

"Sabemos al hablar con los pacientes que pierden la capacidad de disfrutar de los placeres sencillos de la vida, como oler las flores o disfrutar de una comida agradable con la familia o los amigos", comentó el Dr. Aria Jafari, profesor asistente de otorrinolaringología-cirugía de cabeza y cuello de la Universidad de Washington, en Seattle.

"Esas cosas pueden tener un intenso impacto en la calidad de vida, y esto puede resultar en depresión y afecciones asociadas que pudieran resultar en una afección médica o en la muerte", advirtió Jafari, que no participó en el estudio.

La pérdida del olfato también puede evitar que alguien detecte el olor de una fuga de gas o de un incendio, lo que puede poner su vida en peligro. También puede ser una señal temprana de enfermedad de Parkinson o de Alzheimer. Una pérdida reciente del olfato y del gusto puede ser un síntoma de la COVID-19.

Jafari apuntó que evalúa la pérdida del olfato en los pacientes, y que informa a los pacientes con una disfunción del olfato que podrían tener un riesgo más alto de lesiones.

El tratamiento varía según los motivos de la pérdida del olfato, apuntó Jafari. En algunos casos, tratar los problemas crónicos de los senos nasales podría resolver el problema. La inflamación tras una infección respiratoria superior también puede afectar al sentido del olfato, y esto se puede tratar con esteroides para reducir la inflamación y acelerar la recuperación de los nervios, apuntó.

Pero el tratamiento más efectivo para la pérdida del sentido del olfato es el entrenamiento olfativo: olisquear ciertos aromas dos veces al día a lo largo de varios meses. Jafari dijo que la estimulación repetitiva del tejido y el nervio olfatorios podría desencadenar cierta regeneración del nervio.

Choi apuntó que investigaciones anteriores han mostrado que puede resultar útil.

"Los estudios han mostrado que el entrenamiento olfativo puede mejorar la función del olfato en los pacientes con disfunción olfatoria posterior a una infección", aseguró. "No se ha estudiado si el entrenamiento olfativo en sí tiene en realidad un impacto en la mortalidad y el deterioro cognitivo".

La velocidad con que los pacientes se recuperan podría verse determinada por su salud física general, dijo Choi.

"Muchas veces, si se trata solo de un daño o una lesión leves, el cuerpo debería ser capaz de recuperarse, pero si el cuerpo no puede recuperarse rápido, o no se puede recuperar, creo que en realidad es un indicador de la salud física general de esa persona", añadió Choi. "Creo que es probable que, a largo plazo, ese sea el motivo de que veamos una asociación entre la pérdida del olfato y la mortalidad".

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