COVID ¿puede retornar el fútbol americano universitario?

COVID ¿puede retornar el fútbol americano universitario?

Las conferencias de fútbol americano universitario que han decidido continuar con su temporada de otoño a pesar de la pandemia del coronavirus no tienen muchas probabilidades, señalan los expertos.

La Big 10 y la PAC 12 han decidido no jugar deportes en otoño, pero la SEC, la Big 12 y la ACC afirman que proseguirán con el fútbol americano universitario al mismo tiempo que mantienen a sus jugadores seguros del coronavirus.

"Predigo, porque ya lo estamos viendo en los deportes que han sido muy diligentes, que habrá transmisión y que tendrán que parar los juegos", señaló la Dra. Coleen Kraft, asesora médica de la NCAA y profesora de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, en Atlanta. Ella fue una de varios expertos que informaron a los medios recientemente sobre cómo sacar adelante a los deportes universitarios durante la pandemia.

En última instancia, el debate nacional sobre el fútbol americano universitario está ocurriendo porque Estados Unidos no ha logrado afrontar la pandemia de la COVID-19 de manera efectiva, lamentó el Dr. Brian Hainline, vicepresidente sénior y director médico de la NCAA.

"Cuando comenzamos a hablar sobre la vuelta al deporte en abril, imaginamos que habría una trayectoria descendente continua en las nuevas infecciones y las muertes por la COVID-19, que habría un sistema nacional de vigilancia, pruebas nacionales y un rastreo de contactos nacional que nos permitirían de verdad sobrellevar esta pandemia", señaló Hainline. "Esto no ha sucedido, y ha dificultado mucho tomar decisiones a medida que se acercan los deportes de otoño".

Alrededor de un 1 a un 2 por ciento de los deportistas de la NCAA ya arrojan resultados positivos en las pruebas de la COVID-19, anotó Hainline.

A pesar de esto, y a pesar de las crecientes infecciones y muertes por la COVID-19, algunas conferencias han decidido "meter el pie en el agua y ver qué pasa", dijo Kraft.

Las universidades están tomando medidas para proteger a los jugadores, que incluyen hacer que entrenen en unidades pequeñas y experimentos con innovaciones como unas máscaras faciales internas que son parte del casco de fútbol americano, apuntó Hainline.

El problema es que, independientemente de lo estrictas que sean las políticas sobre la COVID-19 de la universidad, los jugadores compartirán el campo con otro equipo cuando jueguen, advirtió Hainline.

"El mayor riesgo en el fútbol americano es que hay un equipo que compite contra otro, y hay que estar seguro de que ambos equipos hayan seguido unos estándares muy estrictos, de forma que un equipo que ha estado en una burbuja relativamente segura no se exponga de repente a uno que no", anotó Hainline.

Los campus son un hervidero de propagación de la COVID

Además, aunque las autoridades universitarias trabajen arduamente para lograr que los deportes sean un ambiente libre de infección, los jugadores pasarán mucho tiempo en el campo en situaciones en que se enfrentan a una infección que pueden propagar a sus compañeros de equipo, comentó el Dr. Carlos del Río, asesor de salud de la NCAA y decano ejecutivo asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory.

"Podemos planificar todo lo que queramos para tener unos deportes seguros, pero lo que pasa fuera del deporte es el problema real", dijo del Río. "Es la fiesta en la residencia. Son las otras cosas que pueden suceder".

Este mes ya ha producido varios ejemplos de estudiantes universitarios que no se toman a la COVID-19 en serio.

Greg Byrne, director deportivo de la Universidad de Alabama, subió una foto a Twitter el domingo, en que mostraba a docenas de personas apelotonadas, la mayoría sin máscaras, que esperaban para entrar a un bar popular.

"¿Quién quiere que este otoño haya deportes? Está claro que estas personas no", afirmó Byrne, cuyo equipo está en la SEC.

La Universidad de Louisville, miembro de la ACC, expulsó a tres jugadores de fútbol americano de su equipo y suspendió a otros tres después de que celebraran una fiesta de COVID-19, según los informes noticiosos. Los equipos masculinos y femeninos de fútbol, el equipo de hockey sobre hierba y el equipo de voleibol tuvieron que cancelar sus entrenamientos después de que se reportaran 29 casos de COVID-19.

Por otra parte, toda la residencia de una sororidad de la Universidad Estatal de Oklahoma está bajo cuarentena y aislamiento después de que 23 miembros de Pi Beta Phi tuvieran resultados positivos en pruebas de la COVID.

"Animaría a las universidades a educar de forma significativa a los deportistas sobre cómo minimizar su riesgo de infectarse", planteó del Río. "Su riesgo de infectarse será en la comunidad, porque hay mucha transmisión en la comunidad".

Los deportistas infectados con la COVID-19 se enfrentan a una enfermedad grave, y que podría acabar con sus carreras, advirtieron Kraft y del Río.

Por ejemplo, tienen un mayor riesgo de miocarditis, una inflamación del corazón que es provocada por una infección viral, que puede provocar unos peligrosos ritmos cardiacos irregulares.

"No se puede entrenar en lo absoluto si se tiene un síndrome viral, debido al riesgo de miocarditis. Hace mucho tiempo que esto existe", dijo del Río.

Algunas directrices sobre las señales de advertencia

La NCAA creó una orden de cinco ítems bajo los cuales las universidades tienen la obligación de cancelar sus programas deportivos, apuntó Hainline.

Éstos incluyen:

  • Una falta de capacidad de aislar los casos positivos o poner a los casos de alto riesgo de COVID-19 en cuarentena.
  • Una capacidad insuficiente de realización de pruebas de la COVID.
  • Unas tasas generales en el campus o en la comunidad que las autoridades de salud pública locales consideren inseguras.
  • La incapacidad de hacer un rastreo de contactos y de prevenir los brotes.
  • Una falta de capacidad en los hospitales locales de gestionar un aumento en los casos de COVID.

"Si la infraestructura [hospitalaria] local de una universidad en particular de verdad está implosionando, y no pueden aceptar ningún caso nuevo, no se puede proseguir con los deportes de otoño", planteó Hainline.

Del Río anotó que, en Georgia, un 98 por ciento de las camas de hospital y un 97 por ciento de las UCI están ocupadas ahora.

"Mi consejo es esperar y controlar el virus", añadió del Río. "Sería mi principal prioridad como país".

Las universidades que decidan proseguir con el fútbol americano de otoño tendrán que tomar otra decisión difícil: qué hacer con los aficionados.

Universidades como la Universidad de Texas A&M y la Universidad Estatal de Florida han anunciado que es probable que la asistencia al fútbol americano se limite a entre una cuarta parte y la mitad de la capacidad de sus estadios, reportó Bloomberg News.

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