La COVID-19 puede provocar graves lesiones cardiacas

La COVID-19 puede provocar graves lesiones cardiacas

MIÉRCOLES, 15 de abril de 2020 (HealthDay News) -- A medida que las consecuencias de la pandemia de COVID-19 aumentan, cada vez está más claro que la infección es más que una enfermedad de los pulmones. Muchos pacientes están desarrollando complicaciones cardiacas, aunque los motivos no se comprenden del todo.

Las personas con enfermedad cardiaca o antecedentes de accidente cerebrovascular (ACV) tienen un riesgo más alto por la infección con el coronavirus, y de sufrir unos síntomas más graves, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Pero esas infecciones graves no solo dañan a los pulmones de las personas. Los médicos también están observando lesiones en el corazón, desde ataques cardiacos e inflamación del músculo cardiaco hasta arritmias cardiacas potencialmente letales.

Todavía se están determinando las causas exactas. Y podrían ser tanto "directas como indirectas", señaló el Dr. Sahil Parikh, cardiólogo del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Indirectamente, explicó, el estrés general de una enfermedad crítica (con una enfermedad pulmonar que priva al cuerpo de oxígeno) puede pasar factura a las personas con problemas cardiacos existentes.

Encima de esto, quizá la COVID-19 tenga efectos particulares, según el Dr. Robert Bonow, cardiólogo de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, en Chicago.

El coronavirus tiene proteínas que se vinculan con ciertos receptores en los pulmones. Y las células de los vasos sanguíneos tienen esos mismos receptores, explicó Bonow. Se piensa que la infección podría a veces provocar daños directos en los vasos sanguíneos, que pueden provocar coágulos sanguíneos que conduzcan a un ataque cardiaco.

Otra complicación cardiaca observada en la COVID-19 es la miocarditis, que es una inflamación del músculo del corazón.

La causa no está clara, y algunos investigadores especulan que el coronavirus quizá a veces infecte directamente al corazón. Pero en este momento, apuntó Parikh, la evidencia real al respecto "no es muy buena".

Otro culpable posible es la respuesta del sistema inmunitario contra el virus. Cuando se descontrola, en una reacción inflamatoria grave conocida como tormenta de citoquinas, puede dañar a los órganos de todo el cuerpo, entre ellos al corazón.

¿Qué tan comunes son las complicaciones cardiacas?

En un estudio que se publicó el mes pasado en la revista JAMA Cardiology, los médicos de un hospital de Wuhan, China, reportaron que la "lesión cardiaca" era común, en su experiencia. De 416 pacientes hospitalizados con una COVID-19 grave, más o menos un 20 por ciento sufrieron una lesión cardiaca. Más de la mitad de esos pacientes fallecieron.

La lesión cardiaca se definió como unos niveles muy altos de una proteína llamada troponina, que se libera en el torrente sanguíneo cuando hay daños en el músculo cardiaco.

En Estados Unidos, donde los hospitales están en medio del "pico" de la COVID-19, no se sabe si las cifras son similares a las del estudio de Wuhan, según Parikh.

"Es difícil decir cuáles son los porcentajes", comentó, "pero se está viendo un espectro similar [de complicaciones cardiacas]".

Mayormente, las complicaciones han afectado a personas con enfermedades cardiacas establecidas o factores de riesgo, por ejemplo, la hipertensión.

"Es raro que esos pacientes no tengan factores de riesgo cardiovasculares", apuntó Parikh.

En la ciudad de Nueva York, el epicentro de la pandemia en el país, ha emergido otra consecuencia: un aumento en las llamadas al 911 por paro cardiaco, una arritmia cardiaca que resulta rápidamente letal sin un tratamiento de emergencia.

La semana pasada, el Departamento de Bomberos de la ciudad dijo que las llamadas por paro cardiaco se habían disparado. Entre el 20 de marzo y el 5 de abril, la ciudad tuvo un promedio de 195 llamadas al día, en comparación con 65 al día en el mismo periodo del año pasado, reportó NBC News.

Parikh apuntó que es difícil saber cuántas de esas víctimas tenían COVID-19. Las personas que les tienen miedo a los hospitales podrían decidir "aguantarse" si desarrollan las señales de advertencia que pueden preceder a un ataque cardiaco, como la falta de aliento, el mareo y las palpitaciones del corazón.

"Las personas que mueren de paro cardiaco en casa son víctimas de la COVID-19", apuntó Parikh, "aunque quizá no de forma directa".

Es esencial que nadie, sobre todo las personas que saben que tienen una enfermedad cardiaca, ignoren los síntomas, planteó el Dr. J. Wells Askew, cardiólogo de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

Eso significa llamar al médico si cree que tiene síntomas de coronavirus, por ejemplo fiebre y tos, o al 911 si tiene dificultades para respirar o dolor en el pecho.

Askew reconoció que cuando esos pacientes llegan al hospital, saber si se trata de un ataque cardiaco o la COVID-19 puede resultar difícil.

Parikh se mostró de acuerdo, y dijo que "hace unos meses, habríamos dicho que si parece un pato, es probable que sea un pato". Y eso con frecuencia significaría llevar al paciente rápidamente al laboratorio de cateterismos para que reciba un procedimiento invasivo para confirmar que una arteria cardiaca está bloqueada, y entonces eliminar el bloqueo.

"Ahora damos un paso atrás, para evaluar si se trata de alguien con un riesgo alto de COVID-19", apuntó Parikh.

En general, anotó, los hospitales de Nueva York intentan limitar los procedimientos invasivos a las situaciones de emergencia, para proteger tanto a los pacientes como a los proveedores.

Hay alternativas, indicó Askew. Los síntomas y los antecedentes médicos del paciente, junto con pruebas de imágenes, como el ultrasonido, pueden ayudar a los médicos a determinar si en realidad hay una arteria cardiaca bloqueada.

Como la pandemia, la comprensión sobre las consecuencias cardiacas de la COVID-19 está evolucionando, y los médicos utilizan la tecnología para mantenerse al día. Parikh añadió que forma parte de un grupo de WhatsApp de unos 150 cardiólogos que comparten de forma constante lo que aprenden.

Más información

La Asociación Americana del Corazón cuenta con un centro de información sobre la COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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