La ciencia sugiere que algunos hombres de verdad son bisexuales

La ciencia sugiere que algunos hombres de verdad son bisexuales
| Foto: GETTY IMAGES

¿La bisexualidad masculina es real? Según una revisión reciente, la respuesta es un "sí" definitivo.

"El estudio actual encontró unas evidencias muy firmes y consistentes de que los hombres bisexuales de hecho sí tienen unos patrones de excitación bisexuales", anotó el autor del estudio, J. Michael Bailey. "Ya no quedan dudas razonables".

Bailey es profesor de psicología de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois. Él y sus colaboradores llegaron a su conclusión tras revisar los hallazgos de ocho estudios sobre la orientación sexual, realizados entre 2000 y 2019, en cuatro lugares distintos de EE. UU., Canadá y Reino Unido.

"Hace mucho que hay una controversia respecto a si los hombres que se identifican como bisexuales son en realidad bisexuales. Los hombres bisexuales y muchos más creen que sí lo son", explicó Bailey.

"Pero otros, incluyendo a algunos científicos y a personas que no son profesionales del campo, lo han dudado", anotó. El motivo es una creencia de que los hombres que afirman que son bisexuales "son en realidad heterosexuales u homosexuales, y su afirmación de ser bisexuales se basa en un malentendido sobre sí mismos, tal vez debido a la presión social de no admitir una homosexualidad exclusiva".

El escepticismo sobre la bisexualidad femenina, que no fue el foco de esta última investigación, ha sido en gran medida más apagado, anotó Bailey.

Pero Caitlin Ryan, directora del Proyecto de Aceptación Familiar (Family Acceptance Project), de la Universidad Estatal de San Francisco, sugiere que la controversia sobre la bisexualidad masculina ha resultado problemática para los que se identifican como tales. (Un estudio de 2016 dirigido por Bailey indicó que alrededor de un 5 por ciento de los hombres dicen que tienen "al menos cierta atracción por ambos sexos").

"Las personas que se identifican como bisexuales, en particular los hombres, con frecuencia son vistos con sospecha, y esto incluye una percepción de que no pueden comprometerse con ser gais", apuntó. "Con frecuencia sufren discriminación y estigma".

Ante esta situación, Bailey y su equipo decidieron revisar la investigación sobre la orientación sexual que se había realizado en la Universidad del Noroeste, en el Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, en la Universidad de Essex en Colchester, Reino Unido, y en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York.

En total, los estudios contaron con la participación de más de 600 hombres, con una edad promedio de unos 29 años. Dos tercios eran blancos, un 12 por ciento eran negros, y casi un 6 por ciento eran hispanos. Todos fueron genéticamente masculinos al nacer.

Desde el principio, 178 de los hombres se describieron como "exclusivamente heterosexuales", mientras que 102 dijeron que eran "mayormente" heterosexuales, 139 dijeron que eran "exclusivamente homosexuales", y 70 dijeron que eran "mayormente" homosexuales.

Los 117 restantes dijeron que eran bisexuales: 46 dijeron que eran bisexuales pero que se inclinaban hacia la heterosexualidad, 37 dijeron que eran bisexuales pero que se inclinaban hacia la homosexualidad, y 34 dijeron que eran simplemente bisexuales.

Por tanto, esos 117 hombres se clasificaron en el "rango de la bisexualidad" de la escala de siete puntos de Kinsey, una medida de la orientación desarrollada por Alfred Kinsey, un famoso biólogo del siglo XX. Esto significa que se registraron como un 2, un 3 o un 4; el 0 significa exclusivamente heterosexual y el 6 significa exclusivamente homosexual.

Entonces, todos los inscritos participaron en una prueba de excitación genital. Implica colocar un medidor de la circunferencia alrededor del pene. Esto permite a los investigadores medir los patrones de excitación mientras los participantes ven videos eróticos o imágenes fijas de hombres o mujeres. Ninguno de los estudios implicó la estimulación con ambos sexos.

Al final, Bailey y sus colaboradores excluyeron de su análisis a unos 100 participantes que no se excitaron con ningún video ni fotografía eróticos.

Pero casi 500 de los hombres se excitaron. Y en cuanto a la excitación, los que dijeron que eran bisexuales, de hecho, si se registraron como un 2, un 3 o un 4 en la escala de Kinsey.

Esto no necesariamente significaba que esos hombres se sintieran atraídos por igual tanto por los hombres como por las mujeres. De hecho, "nuestros resultados sugieren que incluso los hombres que afirman que tanto los hombres como las mujeres les atraen por igual tienen cierta preferencia por un sexo o por el otro", señaló Bailey.

Pero sí significó que los hombres bisexuales se sentían más excitados por los hombres que los hombres heterosexuales, más excitados por las mujeres que los hombres gais, y atraídos de forma más equitativa por ambos sexos que los hombres heterosexuales o los homosexuales.

Ryan no participó en la revisión. Pero sugirió que los hallazgos podrían ser útiles para preparar el camino hacia una aceptación más amplia de la bisexualidad en general, y de los hombres bisexuales en particular.

"Estos hallazgos son importantes, dado que la investigación muestra de forma rutinaria un mayor riesgo de salud mental y experiencias de rechazo entre los jóvenes y los adultos bisexuales, relacionado con el estigma", añadió.

Bailey y sus colaboradores reportaron sus hallazgos en la edición del 20 de julio de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

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