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La administración de Trump revoca normas de la era de Obama sobre el almuerzo escolar

Ahora, las escuelas tendrán más flexibilidad respecto a la sal, los granos enteros y la leche, según el USDA

Ahora, las escuelas tendrán más flexibilidad respecto a la sal, los granos enteros y la leche, según el USDA

LUNES, 1 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- La administración de Trump anunció el lunes que suavizará los requisitos de los programas de almuerzo saludable liderados por la Primera Dama Michelle Obama.

Sonny Perdue, secretario de agricultura de EE. UU., dijo que su departamento quiere ofrecer a los sistemas escolares más flexibilidad en "los requisitos nutricionales de los programas de comidas escolares con el fin de que las opciones de alimentación sean tanto saludables como atractivas para los estudiantes".

Específicamente, los cambios a implementar afectan a los granos integrales, la sal y la leche.

Por ejemplo, según las normas revisadas, las escuelas podrán elegir no proveer granos integrales en las comidas hasta finales de 2018.

Y las comidas también podrían contener más sal: según las directrices de la época de Obama, hasta 2020, las escuelas tenían un objetivo de unos 1,000 miligramos de sal por comida escolar. Como referencia, una cucharadita de sal contiene alrededor de 2,300 miligramos de sodio.

Según las nuevas normas del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), las escuelas tendrían la flexibilidad de aumentar la ingesta de sal en cada comida a unos niveles algo más altos.

En cuanto a la leche, la leche con chocolate al 1 por ciento vuelve a estar en el menú en los desayunos y almuerzos escolares, comentó el USDA.

Según un comunicado de prensa de la agencia, Perdue dijo que los cambios son "el resultado de años de retroalimentación de los estudiantes, las escuelas y los expertos en servicios de comidas sobre las dificultades a las que se enfrentan para cumplir las regulaciones finales de las comidas escolares".

Citó anécdotas de escuelas donde la fruta y la verdura acababan en la basura o los niños se negaban a comer granos integrales y otras opciones de alimentos saludables.

"Si los niños no se están comiendo la comida, y acaba en la basura, no están recibiendo ninguna nutrición, lo que en realidad socava la intención del programa", dijo Perdue.

"Un ejemplo perfecto es el sur, donde las escuelas quieren servir gachas de maíz. Pero la variedad de grano integral tiene pequeños puntos negros, y los niños no quieren comerlas", señaló Perdue. "La escuela cumple con el requisito de los granos integrales, pero nadie se come las gachas de maíz. Eso no tiene ningún sentido".

Pero los expertos en salud no están aplaudiendo las medidas del USDA. Una consideró los cambios como un paso atrás para un programa de comidas escolares que ha sido un éxito.

"El USDA debe recordar que las escuelas de todo el país están logrando grandes avances en las comidas escolares saludables, y más de un 99 por ciento de las escuelas ya lo han acatado", apuntó en una declaración Nancy Brown, directora ejecutiva de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). "Mejorar la salud de los niños debe ser una importante prioridad para el USDA, y servir alimentos más nutritivos en las escuelas es una forma clara de alcanzar esa meta".

"En lugar de alterar el camino que actualmente lleva hacia adelante, esperamos que la agencia se concentre más en ofrecer asistencia técnica que pueda ayudar a las escuelas a alcanzar la meta, si aún no lo han hecho", añadió Brown.

Pero Perdue y el USDA tuvieron una opinión distinta, y afirmaron que los programas de la época de Obama han hecho que las escuelas asuman una carga financiera insostenible.

A las escuelas les ha resultado difícil poder costear la provisión de comidas al mismo tiempo que cumplen "los estrictos requisitos existentes", según la agencia.

De acuerdo con el comunicado de prensa del USDA, esos requisitos costaron a los distritos escolares y a los estados 1.2 mil millones de dólares adicionales en 2015.

Y a medida que los costos aumentan, un número mayor de estados encuentran que hay menos niños que comen los almuerzos ofrecidos en las escuelas: alrededor de un millón de estudiantes han optado por no comer el almuerzo en la escuela todos los días, dijo el USDA.

Ese declive significa que las escuelas están ingresando menos dinero al mismo tiempo que los costos aumentan, indicó la agencia.

Las respuestas de los nutricionistas a los nuevos cambios discreparon.

"Este es un paso atrás para la salud, el bienestar y el respaldo del éxito académico de los jóvenes de nuestro país", lamentó Pamela Koch, directora del Centro Tisch de Alimentos, Educación y Política en el Colegio de Maestros de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

"Los cambios en la dieta conllevan tiempo y exposición. ¿Por qué volver atrás ahora, justo cuando los estudiantes de las escuelas de nuestro país están aceptando unas comidas más saludables?", planteó.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis, dijo que la flexibilidad para lograr el cambio en los almuerzos escolares es una meta loable, dado que cada distrito escolar es distinto.

"Enseñar a los niños a que tengan una alimentación más saludable mediante el almuerzo escolar es una forma excelente de ayudarles a cambiar", afirmó Diekman. "Y por tanto, espero que el USDA y el Congreso sigan concentrados en cumplir las directrices presentadas en las Directrices Dietéticas de 2015".

Los cambios anunciados el lunes permitirán a los distritos hacer los ajustes para cumplir con las necesidades de esos distritos, comentó, "pero con algo de suerte no malograrán el principal objetivo, que es ofrecer a nuestros niños un almuerzo escolar más saludable".

Pero para Perdue estos cambios no se tratan tanto de la salud, sino más bien de devolver el poder a las escuelas locales.

"Significa que esta nueva flexibilidad dará a las escuelas y al los estados la opción de hacer lo que describimos hoy", dijo. "No son mandatos para las escuelas".

Pero una nutricionista también sospecha que la industria alimentaria podría haber influido en las nuevas normas.

"La administración actual planifica destruir años de mejoras conseguidas con dificultad en las políticas alimentarias, la nutrición escolar, la seguridad alimentaria, el etiquetado, el contenido y más", advirtió Samantha Heller, nutricionista clínica principal en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad.

"Las acciones de esta administración están siendo dirigidas por la industria alimentaria sin consideración por la salud y el bienestar de los estadounidenses", lamentó.

Cualquiera que sea el resultado, Diekman dijo que los cambios realizados ahora en las dietas de los niños pueden tener un impacto en la salud y los presupuestos médicos de los estadounidenses durante años.

"Las conductas alimentarias establecidas en la niñez forman la base de los hábitos alimentarios durante toda la vida, y por supuesto, de la salud", enfatizó.

Más información

Para más información sobre una dieta saludable para los niños, visite la Asociación Americana del Corazón.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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