Hacer poco ejercicio y estar sentada demasiado tiempo podría aumentar el riesgo de cáncer de mama

JUEVES, 8 de septiembre de 2022 (HealthDay News) -- Estar sentada en el sofá o el escritorio podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, según un nuevo estudio genético.

Las personas que eran más propensas a participar en actividad física debido a su ADN tenían un riesgo un 41 por ciento más bajo de un cáncer de mama invasivo, informan los investigadores.

Hacer poco ejercicio y estar sentada demasiado tiempo podría aumentar el riesgo de cáncer de mama

Investigaciones anteriores también han mostrado un vínculo entre el ejercicio y una reducción en el riesgo de cáncer, pero "nuestro estudio sugiere que la potencia de la relación podría ser incluso mayor de lo que sugerían estudios observacionales", aseguró la investigadora sénior, Brigid Lynch, subdirectora de epidemiología del cáncer del Consejo del Cáncer de Victoria en Melbourne, Australia.

"Nuestro estudio también sugiere que la conducta sedentaria podría aumentar el riesgo de cáncer de mama", continuó Lynch. "El aumento en el riesgo es más alto para los tumores con receptores negativos, lo que incluye al cáncer de mama triple negativo, un tipo más agresivo de cáncer de mama que tiene un peor pronóstico que otros tipos".

En el estudio, los investigadores australianos realizaron unos sofisticados análisis genéticos a casi 131,000 mujeres de todo el mundo, entre ellas casi 70,000 que habían sido diagnosticadas con un cáncer de mama invasivo.

Investigaciones anteriores identificaron variantes genéticas vinculadas con la predisposición general de una persona a realizar cualquier cantidad de ejercicio, realizar ejercicio vigoroso o estar sentada todo el día, apuntaron los autores del estudio.

Los investigadores aplicaron estas variantes conocidas a su muestra internacional de mujeres, para ver si una inclinación genética a la actividad física o la conducta sedentaria influiría en el riesgo de cáncer.

Las mujeres más jóvenes cuyos genes en general las impulsarían a hacer ejercicio tres o más veces por semana parecen tener un riesgo un 38 por ciento más bajo de cáncer de mama, encontraron los investigadores.

Por otra parte, las mujeres con una predisposición genética a ser sedentarias tenían un 77 por ciento más de probabilidades de desarrollar cánceres de mama de receptores de hormonas triple negativos.

"Los resultados de nuestro estudio sugieren que reducir la duración general del tiempo que se pasa sentada es clave", enfatizó Lynch. "Las mujeres con trabajos sedentarios deben intentar hacer pausas para caminar a lo largo del día, y no comer el almuerzo en el escritorio, sino mejor salir a caminar media hora".

Los hallazgos se publicaron en la edición del 6 de septiembre de la revista British Journal of Sports Medicine.

Usar la genética para determinar los niveles de actividad física previstos de una persona es "más bien controversial", pero estos resultados concuerdan con estudios anteriores que han vinculado el ejercicio con el cáncer usando la conducta reportada por los mismos participantes o monitores portátiles que medían qué tanto se movían las personas, comentó la Dra. Jennifer Ligibel, experta de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology).

"Independientemente de que esto provea o no un nivel más alto de evidencias que en realidad observar lo que las personas hacen en términos de su actividad, y cómo esto se relaciona con el cáncer, pienso que quizá origine algo de debate", dijo Ligibel, oncóloga del Instituto Oncológico Dana-Farber, en Boston. "Ya contamos con bastantes investigaciones que muestran que la conducta sedentaria es un factor de riesgo del cáncer, y esto lo verifica usando otra forma de observar la relación".

Pero un estudio basado en la genética, como este, "plantea unas cuestiones científicas interesantes respecto a los próximos pasos", afirmó Karen Knudsen, directora ejecutiva de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

"¿Qué tiene estas alteraciones genéticas que se asocia con cambios en la actividad física y una reducción en el riesgo de cáncer?". Knudsen planteó "¿Qué son estas variaciones que se identificaron? ¿Cómo afectan a la programación metabólica del individuo? Pienso que estas son preguntas importantes para los próximos pasos".

Quizá haya unos medios teóricos distintos mediante los cuales el ejercicio podría ayudar a evitar el cáncer, dijeron Lynch y Ligibel.

Por ejemplo, la actividad física reduce el nivel de las hormonas sexuales en circulación, como el estrógeno, lo que "aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer de mama, sobre todo en las mujeres postmenopáusicas", apuntó Lynch.

El ejercicio también suprime la inflamación, potencia al sistema inmunitario, y reduce los niveles de insulina y otros factores de crecimiento asociados con el cáncer, observó Ligibel.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda que los adultos hagan de 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada, o de 75 a 150 minutos de ejercicio vigoroso, cada semana.

El ejercicio no solo protege de muchos tipos distintos de cáncer, sino que "unos datos emergentes sugieren que la actividad física reduce el riesgo de desarrollar una enfermedad agresiva", anotó Knudsen.

Este estudio muestra cierto beneficio respecto al riesgo de cáncer con apenas 50 minutos de actividad física moderada cada semana, aseguró Lynch.

"También encontramos beneficios de realizar actividad vigorosa durante más de 10 minutos a la vez, al menos tres veces por semana", añadió Lynch.

Más información

La Sociedad Americana Contra El Cáncer ofrece más información sobre la actividad física y el riesgo de cáncer.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Brigid Lynch, PhD, deputy head, cancer epidemiology, Cancer Council Victoria, Melbourne, Australia; Jennifer Ligibel, MD, oncologist, Dana-Farber Cancer Institute, Boston; Karen Knudsen, PhD, chief executive officer, American Cancer Society; British Journal of Sports Medicine, Sept. 6, 2022

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