¿La FDA fue negligente al aprobar fácilmente los opioides?

¿La FDA fue negligente al aprobar fácilmente los opioides?
| Foto: HEALTHDAY

Durante al menos dos décadas, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. ha estado aprobando nuevas formulaciones de opioides recetados sin requerir que los fabricantes reúnan unos importantes datos sobre la seguridad y la efectividad, afirma un estudio reciente.

La FDA aprobó docenas de esos medicamentos, que son altamente adictivos, para el tratamiento del dolor crónico entre 1997 y 2018 basándose en ensayos clínicos que:

  • No duraron más de 12 semanas.
  • No reunieron datos de forma sistemática sobre los eventos adversos ni los problemas de seguridad.
  • En realidad descartaron los resultados finales de personas que al principio no respondieron bien al fármaco.

"Ningún ensayo duró más de 84 días, mientras que las personas toman estos medicamentos durante años, y en la etiqueta indican que son para el uso crónico", señaló el investigador sénior, el Dr. G. Caleb Alexander, codirector del Centro de Seguridad y Efectividad de los Medicamentos de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

La FDA continuó aprobando opioides basándose en información limitada y defectuosa, incluso mientras la epidemia de opioides se propagaba por Estados Unidos, plantean Alexander y sus colaboradores.

"Los principales daños que han impulsado a la epidemia de opioides se han debido al suministro excesivo de opioides, sobre todo para el uso crónico", apuntó Alexander. "La FDA ha pasado por alto oportunidades importantes para obligar a los fabricantes a producir una información con una mayor significación y utilidad clínica sobre la seguridad y la efectividad de estos productos".

PhRMA, el principal grupo comercial de fabricantes farmacéuticos, respondió al nuevo estudio con una declaración de su directora de asuntos públicos, Jasmine Gossett.

"La industria biofarmacéutica está comprometida con garantizar la seguridad y la eficacia de los medicamentos recetados", aseguró Gossett. "La industria busca llevar medicamentos innovadores a los pacientes que los necesiten, al mismo tiempo que también se enfoca en los requisitos de regulación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. sobre la seguridad y la eficacia basadas en la ciencia a lo largo de todo el proceso".

Más de 46,000 personas murieron de sobredosis de opioides en Estados Unidos en 2018, incluyendo a casi 15,000 que fallecieron al usar opioides recetados, apuntaron los investigadores en las notas de respaldo. El número de muertes por sobredosis de drogas y medicamentos fue cuatro veces más alto que en 1999, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

La FDA siguió aprobando nuevas formulaciones de opioides mientras la epidemia arrasaba

En el estudio, el equipo de Alexander revisó las 48 solicitudes de nuevos opioides aprobadas por la FDA entre 1997 y 2018, los años durante los cuales la epidemia de opioides abrumó a Estados Unidos.

De las 48 solicitudes, solo una fue para un opioide del todo nuevo, el tapentadol, mercadeado por Janssen Pharmaceuticals con la marca Nucynta. Los demás fueron nuevas dosis, nuevas formulaciones o combinaciones de opioides existentes, como oxicodona, fentanilo, morfina, hidrocodona, oximorfona y tramadol.

Los ensayos clínicos que reunieron datos para esas solicitudes nunca duraron más de tres meses, aunque los opioides eran para uso a largo plazo, anotó Alexander.

Incluso hasta entre 2012 y 2018, cuando el impacto de la epidemia de opioides se había documentado de forma amplia por todo el país, la FDA aprobó 16 nuevos opioides recetados basándose en esos ensayos clínicos a corto plazo, encontraron los investigadores.

Esas solicitudes tampoco evaluaron de forma sistemática los problemas de seguridad bien conocidos relacionados con el uso de los opioides:

  • Apenas alrededor de un 38 por ciento monitorizaron si las personas desarrollaron una tolerancia al opioide, lo que podría hacer que necesiten dosis más altas para lograr el mismo alivio del dolor.
  • Solo 1 de cada 5 tomaron en cuenta si los pacientes entregaban sus opioides recetados a otros familiares o si los vendían a conocidos.
  • Apenas alrededor de un 18 por ciento monitorizaron si los pacientes abusaron del medicamento.
  • Apenas un 13 por ciento reportaron los síntomas de sobredosis del opioide.

"Una cosa es si un ensayo que se diseñó en 1998 excluyó esos resultados, pero es mucho más difícil comprender cómo un ensayo diseñado 10 años más tarde podría haber excluido esos resultados", lamentó Alexander.

Alexander dijo que parte del problema surge de la aceptación de la FDA de un diseño de ensayo clínico llamado "inscripción enriquecida, retiro aleatorio" (EERW, por sus siglas en inglés).

Los participantes en un ensayo clínico EERW comienzan a tomar el fármaco del estudio, pero solo los pacientes que responden al fármaco y toleran sus efectos secundarios son incluidos en el estudio. Los pacientes que responden al medicamento inicialmente son entonces asignados de forma aleatoria a recibir el medicamento o un placebo.

Un diseño de ensayo común excluyó a los que no respondían a los opioides

Los defensores plantean que los ensayos EERW son necesarios porque la mayoría de los analgésicos solo funcionan en entre un 30 y un 50 por ciento de los pacientes. Como los fármacos son efectivos solo en una minoría de los pacientes, dicen, es mejor eliminar por adelantado a aquellos que solo experimentarían un efecto placebo durante el ensayo, y es mejor enfocarse en las personas que de verdad podrían utilizarlo.

Pero Alexander señala que este diseño de ensayo es fallido, porque no toma en cuenta la gama completa de reacciones malas potenciales y la falta de efectividad que un ensayo clínico debería captar.

Debido al diseño EERW, hasta un 40 por ciento de los participantes potenciales fueron eliminados de estos ensayos clínicos, porque no respondieron inicialmente al fármaco, anotaron los investigadores.

"El diseño de ensayo [EERW] es controversial y tiene fallos fundamentales, porque favorece que se encuentre que un producto es seguro y efectivo cuando es muy probable que quizá no lo sea", explicó Alexander.

La FDA no respondió a una solicitud de comentario de HealthDay.

Los nuevos hallazgos se publicaron en la edición del 29 de septiembre de la revista Annals of Internal Medicine.

El Dr. Michael Sinha, experto visitante del Centro de Políticas y Derecho de la Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad del Noreste, en Chicago, dijo que los resultados concuerdan con un estudio anterior que realizó que encontró que la mayoría de los nuevos analgésicos tendían a ser reformulaciones de opioides ya aprobados.

"Aunque dos ensayos fundamentales son el estándar de excelencia de la FDA, la agencia está cada vez más dispuesta a aceptar un solo estudio fundamental como evidencia para la aprobación", explicó Sinha. "Por definición, los analgésicos reformulados no son nuevas entidades moleculares, de forma que las compañías pueden aprovechar parte de los datos presentados para las aprobaciones anteriores".

Alexander dijo que la FDA debe abandonar el diseño de ensayos EERW, requerir que los fabricantes realicen unos ensayos más largos para reunir más información sobre los efectos adversos, y volver a etiquetar los opioides recetados para que reflejen lo que se ha averiguado sobre los peligros del uso crónico.

"Esto no es un juego de adivinanzas", añadió Alexander. "Los riesgos potenciales de estos productos se han demostrado de manera exhaustiva".

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