Felices o infelices ¿quiénes gastan más en salud?

Felices o infelices ¿quiénes gastan más en salud?
| Foto: GETTY IMAGES

Muchos estudios se han enfocado en el vínculo entre la felicidad en la vida y la salud. Sin embargo, pocos han analizado la relación entre el nivel de satisfacción de una persona con el uso que hace de la atención médica, y cuánto gasta, o le cuesta, a ese sistema.

¿Quiénes gastan más en salud? ¿Los felices o los que no lo son?

Parece una relación difícil de analizar. Pero investigadores del Institute of Health Policy, Management and Evaluation de la Universidad de Toronto, en Canadá, se propusieron hacerlo. Y para eso se preguntaron qué pasaba con el nivel de satisfacción en la vida de una persona en un momento determinado y el uso que esa persona hacía del sistema médico en los años venideros.

El grupo tomó las respuestas sobre niveles de satisfacción en la vida de 85,225 adultos de todas las edades, grupos socioeconómicos, estatus migratorio, género, etc, que habían sido encuestados en tres sondeos distintos realizados entre 2005 y 2010 para el Ontario Canadian Community Health Survey (CCHS). El objetivo de estas entrevistas fue acumular datos para usarlos en una encuesta nacional en 2015.

Los investigadores hicieron un análisis cruzado de las respuestas sobre satisfacción en la vida con el uso del sistema de salud que habían hecho estas personas durante los cinco años posteriores a la encuesta: cuánto habían gastado y qué servicios de salud habían recibido.

Vale decir que Canadá tiene un sistema de salud universal que cubre a todos sus ciudadanos, por eso maneja un registro médico unificado del cual es más sencillo extraer información. En este caso todos los encuestados estaban cubiertos por el Ontario Health Insurance Plan.

La lógica hubiera indicado que los más felices eran los que habían gastado más en salud, porque, al gastar más en salud, habían recibido más servicios preventivos, permanecían más sanos y por ende, eran más felices.

Pues no fue así.

El estudio, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, reveló que los que están insatisfechos con sus vidas son los que más usan los servicios de atención médica, más gastan en salud y más le cuestan al sistema.

A las personas insatisfechas se las definió como Usuarios de Alto Costo (High Cost Users, o HCU). Y los grupos en donde hay más tendencia a convertirse en un HCU son:

  • Las mujeres
  • Los adultos mayores
  • Los inmigrantes
  • Aquellos sin educación universitaria o con educación secundaria parcial
  • Aquellos con ingresos más bajos
  • Y los que padecen de condiciones preexistentes

La felicidad se ha relacionado con resultados de salud positivos como bajo riesgo cardiovascular y lo opuesto, la infelicidad, con conductas riesgosas para la salud como fumar o beber en exceso.

Ahora, el estudio canadiense demuestra que la insatisfacción genera costos para el bolsillo y para el sistema. Y agrega un dato abierto a discusión: muchas de las personas que no están satisfechas con sus vidas pueden estar sufriendo de depresión, lo que suma crisis médica, y costos.

¿Por qué es importante este estudio?

Las conclusiones de los investigadores canadienses aportan un ángulo original a una investigación más amplia sobre el vínculo entre la felicidad y la salud.

La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard tiene una guía en la que explica por qué la felicidad y la satisfacción personal impacta en la salud, y ofrece pasos para lograr esa plenitud. Entre los resultados: un corazón más fuerte, y longevidad.

En su artículo sobre economía de la salud, publicado en Psychology Today, Theresa and Michael Krassa, profesores de psicología en la Universidad de Illinois, van más allá y aseguran que la cuestión es política: los sistemas universales de salud, como los de Canadá y algunos países europeos como Noruega (el país considerado el más feliz del mundo), Suecia, Francia, el Reino Unido y España, promueven más felicidad.

Según explican los psicólogos de Illinois, en la vereda opuesta, los Estados Unidos, en donde curiosamente la búsqueda de la felicidad es un derecho establecido en la Constitución, se generan gastos siderales porque el sistema global no promueve la felicidad.

En todo el mundo, reflexionan los expertos, la salud se correlaciona con la felicidad. "Los dos están estrechamente vinculados de muchas maneras y a través de varios canales". 

Por eso, agregan, "proporcionar cierto nivel de seguro de salud obviamente alivia la preocupación y la tensión, tanto en el cuidado de la salud como en las finanzas, lo que a su vez promueve la salud y alarga la vida".

Saber que la infelicidad aumenta los costos de salud es una razón más para prevenirla. ¿Se puede hacer desde la salud colectiva? ¿O es una meta individual? Estas preguntas son las incógnitas que intentará descifrar un próximo estudio.

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