Facebook se convirtió en una red de emergencia en los primeros días de la pandemia

LUNES, 4 de octubre de 2021 (HealthDay News) -- En una emergencia de salud, los gigantes de los medios sociales, como Facebook, pueden ser tanto pantanos de información falsa como fuentes de respaldo social y orientación fiable, sugiere un nuevo estudio de tamaño reducido.

Los investigadores encuestaron a 32 usuarios de Facebook cada semana durante ocho semanas. A todos les preguntaron sobre sus experiencias en línea en marzo y abril de 2020, cuando ocurrieron los confinamientos provocados por la COVID.

Facebook se convirtió en una red de emergencia en los primeros días de la pandemia

Los usuarios de Facebook (casi todos mujeres blancas de EE. UU., con una edad promedio de 43 años) reportaron que el sitio sirvió al principio como un invaluable recurso de comunicación, que diseminaba información precisa que se necesitaba de forma urgente con una buena voluntad vecinal.

Al principio, los usuarios también buscaban en su comunidad de Facebook modelos de rol conductual, para aprender la mejor forma de implementar los consejos promovidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Pero ese "periodo de kumbayá comunitario", como lo expresó el autor principal Jude Mikal, duró apenas un par de semanas.

"Muy al principio, las personas se adueñaron de Facebook", dijo Mikal, de la Universidad de Minnesota. "Se adueñaron, en el espíritu de una emergencia, y lo usaron para compartir un respaldo social, emocional, de recursos e informativo de verdad importante. Fue increíble. Un tipo de estructura de respaldo emergente postdesastre, con una inmensa activación de la implicación y la unidad comunitarias. He estado estudiando los medios sociales durante unos 15 años, y esta es de verdad la primera vez que hemos visto algo así".

Pero esta buena vecindad no duró mucho. "Todo de verdad se arruinó", lamentó Mikal, vicepresidente del comité de investigación de la División de Gestión de Salud y Políticas de la universidad.

Las respuestas a la encuesta revelaron que, a las tres semanas "una forma muy politizada de implicación, junto con un cuestionamiento de la ciencia" se hicieron con el control, explicó Mikal.

¿Qué ocurrió?

Mikal sugirió que a medida que la nueva normalidad se asentó, la falta de información, junto con el aburrimiento, hicieron que los usuarios volvieran a sus antiguos hábitos, "y que usaran los medios sociales como siempre lo habían hecho". Esto significó un aumento en la conducta de compartir información poco fiable o falsa, un aumento en las disputas políticas, y una frustración y una desconfianza crecientes.

Desde entonces, todo fue a peor.

A las seis y ocho semanas del estudio, gran parte de la unidad de propósitos y la confianza que habían caracterizado a las primeras semanas se habían transformado en suspicacia, desconfianza y una perspectiva crecientemente crítica de los consejos y las conductas de los demás.

"Fue el peor ciclo", aseguró Mikal. "Básicamente, fue un periodo de 'vigilancia policial comunitaria'", durante el cual los usuarios comenzaron a juzgar de forma activa y pública qué tan seguras o peligrosas respecto a la pandemia eran las demás.

¿Qué significa todo esto para la salud pública? Quizá una oportunidad que se perdió.

"Creo que había mecanismos o estrategias que los CDC hubieran podido emplear que podrían haber ayudado a prolongar ese primer momento e impulso, en que las personas deseaban conectarse en servicio de la comunidad", aseguró Mikal.

Por ejemplo, "los CDC dijeron lávense las manos y pónganse máscaras", anotó. "Fue un consejo de verdad amplio. Tan amplio que la implementación se le dejó al usuario promedio de los medios sociales. Y esto llevó a que algunos fueran descuidados, otros demasiado cuidadosos, y a que muchos compartieran información falsa".

Mikal dijo que al vigilar de cerca a estos usuarios de Facebook durante apenas ocho semanas, para su equipo se hizo evidente de dónde venía la información falsa.

"¿Por qué los CDC no pudieron hacer lo mismo? Y entonces intervenir y producir videos que pudieran ayudar a clarificar las cosas y ofrecer una buena orientación, y quizá, al hacerlo, frenar la oleada de información errónea", planteó.

Por ahora, muchos expertos en salud advierten a las personas que no utilicen los medios sociales como fuente de información médica.

Los expertos en salud pública siempre deben ser la opción por defecto durante una emergencia de salud pública, señaló Melissa Hunt, directora asociada de entrenamiento clínico del departamento de psicología de la Universidad de Pensilvania.

"Confíe en los expertos en estos temas, no en una publicación aleatoria que su primo vio y compartió por casualidad", enfatizó Hunt, que no participó en el estudio.

"Las personas no deben utilizar los medios sociales para las noticias ni la orientación médica", advirtió. "Los algoritmos de Facebook promueven las publicaciones de alta 'implicación', lo que básicamente significa que mientras más indignante o alarmante sea, más probable es que lo vea en su muro. No es una buena forma para enterarse de la verdad sobre la pandemia, ni la seguridad de la vacuna, ni nada más".

Los hallazgos del nuevo estudio se publicaron en una edición reciente de la revista Computers in Human Behavior Reports.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen información actualizada sobre las vacunas contra la COVID-19.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jude P. Mikal, PhD, vice chair, research committee, Division of Health and Policy Management, University of Minnesota, Minneapolis; Melissa G. Hunt, PhD, associate director of clinical training, Department of Psychology, University of Pennsylvania, Philadelphia; Computers in Human Behavior Reports, Aug. 21, 2021, online

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