¿Esguinces, distensiones? Enfatizan los analgésicos de venta libre

¿Esguinces, distensiones? Enfatizan los analgésicos de venta libre

Las personas con lesiones comunes de los músculos y las articulaciones deben evitar los opioides y optar por los analgésicos de venta libre, sugieren las nuevas directrices de tratamiento.

Las recomendaciones, del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP) y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Medicine, AAFP), cubren a las lesiones musculoesqueléticas agudas, problemas que abarcan desde los esguinces en las articulaciones y las distensiones en los músculos hasta la inflamación en los tendones y el latigazo cervical.

Los grupos señalan que, en general, el tratamiento debe comenzar de forma conservadora, con cremas y geles analgésicos.

Si no es suficiente, los analgésicos orales comunes son buenas opciones. Éstos incluyen al acetaminofén y a los antiinflamatorios no esteroides (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno.

Por otra parte, las directrices desaconsejan que se receten opioides, como OxyContin, Vicodin y Percocet. Aunque los medicamentos pueden ayudar con el dolor a más corto plazo, también son potencialmente adictivos y conllevan un riesgo de efectos secundarios graves.

"Los opioides no se deben usar de forma rutinaria para el dolor agudo", comentó el Dr. Timothy Wilt, que presidió el comité de Directrices Clínicas del ACP.

"Agudo" significa un dolor que ha durado menos de un mes. Otras investigaciones han encontrado que los opioides tampoco sirven para mucho en la mayoría de los casos de dolor crónico que no está relacionado con el cáncer.

Esto no quiere decir que nadie que sufra un dolor agudo debería recibir una receta de un opioide. Algunas personas podrían necesitar los fármacos durante un periodo breve, apuntó Wilt, profesor de medicina del Centro de Investigación en Administración y Resultados de la Atención de la VA de Minneapolis.

Pero, en general, dijo, las evidencias muestran que "otras opciones son más seguras y efectivas".

Las directrices, que se publicaron el 17 de agosto en la revista Annals of Internal Medicine, se basan en una revisión de más de 200 ensayos clínicos que evaluaron los tratamientos para las lesiones musculoesqueléticas recientes. Los pacientes sufrieron una variedad de lesiones, desde esguinces en los tobillos hasta tendones desgarrados, pero no tenían dolor lumbar.

Unas directrices de 2017 abordaron el dolor lumbar, y llegaron a unas conclusiones similares: si se usan medicamentos, los AINE deberían ser la primera opción, observó el Dr. Gary LeRoy, presidente de la AAFP.

Las nuevas directrices sugieren que primero se deben probar las versiones tópicas de los AINE, con o sin gel de mentol.

Es bueno ver el énfasis en los analgésicos tópicos (y la postura sobre los opioides), según el Dr. Houman Danesh, un especialista en gestión del dolor que no participó en las directrices.

"Es importante que los médicos sientan respaldo para no usar los opioides", enfatizó Danesh, director de la división de gestión integral del dolor del Hospital de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Hace años que hay una epidemia de abuso de opioides en Estados Unidos, y las sociedades médicas han estado aconsejando a los médicos que frenen las recetas de los fármacos cuando haya otras opciones disponibles.

Sin embargo, todavía es común que esos medicamentos se receten para el dolor musculoesquelético, apuntó Wilt. Danesh se mostró de acuerdo, y anotó que a veces los pacientes los piden.

Es verdad que los AINE pueden tener efectos secundarios, como molestias estomacales o sangrado interno, en particular si se usan durante un periodo prolongado. Y algunas personas tienen un riesgo más alto de efectos secundarios con los AINE o el acetaminofén, entre ellas los adultos mayores y las personas con enfermedades cardiacas, renales o hepáticas.

Por esto los AINE tópicos son la primera opción. Tienen menos efectos secundarios, dijo LeRoy.

Pero en conjunto, los AINE y el acetaminofén son más seguros que los opioides, y con frecuencia alivian el dolor agudo, según las directrices.

Danesh anotó que la inflamación es parte de la respuesta natural del cuerpo a las lesiones agudas. Y, en general, afirmó, dice a los pacientes que, si el dolor es tolerable, pueden ver cómo les va sin AINE orales.

También hay opciones no farmacológicas, dijo LeRoy.

Las recomendaciones distinguieron a dos: la acupresión y la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Los ensayos han mostrado que alivian el dolor y, en el caso de la acupresión, podrían mejorar el funcionamiento físico de las personas.

Otros, como la fisioterapia y el masaje, no fueron citados en las directrices, pero podrían ayudar a algunas personas, según LeRoy.

La buena noticia es que, en general, el dolor se reduce en un plazo de cuatro a seis semanas, según Danesh. "Si no es así, quizá necesite que lo remitan a alguien como yo", dijo.

En última instancia, añadió Danesh, lo mejor es averiguar la causa del dolor musculoesquelético. Si unos desequilibrios en la fuerza muscular o unos hábitos posturales inconscientes son la causa subyacente del dolor, se deben resolver.

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