Es más probable que los jugadores de fútbol americano universitario sufran conmociones en los entrenamientos que en los partidos

MARTES, 2 de febrero de 2021 (HealthDay News) -- Los jugadores de fútbol americano universitario sufren más conmociones cerebrales y golpes en la cabeza en los entrenamientos que cuando están jugando de verdad, sugiere un estudio reciente.

A lo largo de cinco temporadas de fútbol americano, un 72 por ciento de las conmociones y un 67 por ciento de los impactos en la cabeza que sufrieron los jugadores de seis equipos de la primera división de la Asociación Nacional de Deportes Universitarios (National Collegiate Athletic Association, NCAA) ocurrieron durante los entrenamientos, y no el día del partido, encontraron los investigadores.

Es más probable que los jugadores de fútbol americano universitario sufran conmociones en los entrenamientos que en los partidos

La incidencia de las conmociones e impactos en la cabeza también fue desproporcionadamente más alta en la pretemporada que en la temporada regular, señaló el investigador principal, Michael McCrea, director del Programa de Investigación en Lesiones Cerebrales del Colegio Médico de Wisconsin, en Milwaukee.

"Nuestros datos sugieren que modificar las actividades de entrenamiento de la pretemporada y el entrenamiento del fútbol americano a lo largo de la temporada podría conducir a una reducción sustancial en la incidencia general de las conmociones y en la exposición a los impactos en la cabeza", planteó McCrea. Los hallazgos aparecen en la edición del 1 de febrero de la revista JAMA Neurology.

Aunque estos hallazgos específicos son nuevos, hace años que los expertos y los entrenadores saben que los entrenamientos son al menos igual de peligrosos que el juego real, respecto a los traumatismos en la cabeza, señaló el Dr. Robert Cantu, director médico y de investigación clínica del Centro de Conmociones Cantu del Hospital Emerson, en Concord, Massachusetts.

Por eso, la Liga Nacional de Fútbol Americano (National Football League, NFL) aceptó en 2015 reducir de forma dramática los entrenamientos de contacto completo en su acuerdo colectivo con la Asociación de Jugadores de la NFL (NFL Players Association), observó Cantu, que es autor de un editorial publicado con el nuevo estudio.

Ahora, la NFL tiene solo 14 entrenamientos de contacto total a lo largo de una temporada de 18 semanas, y ninguno fuera de temporada, dijo Cantu.

"Se sabía a partir de estudios anteriores y por las acciones de la NFL que si se deseaba reducir de forma significativa la cantidad de contacto, sobre todo con la cabeza, habría que alterar la forma en que se entrena", dijo Cantu.

Pero el fútbol americano universitario había mostrado menos claridad en este tema, de forma que el nuevo estudio, financiado en parte por la NCAA, podría ayudar a orientar las futuras directrices sobre los entrenamientos.

"La NCAA y sus miembros han respaldado a este monumental estudio para ayudar a responder muchas de las preguntas sobre el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de las conmociones", comentó en una declaración el presidente de la NCAA, Mark Emmert. "Estos hallazgos más recientes ofrecen nueva información a nuestros miembros, para que modifiquen las normas al mismo tiempo que continúan los esfuerzos por educar a los deportistas universitarios de todo el país".

Según el director médico de la NCAA, el Dr. Brian Hainline, los hallazgos "no solo preparan a los médicos y a los científicos con unos datos incluso mejores sobre la prevalencia y los mecanismos de las conmociones y la exposición a los impactos en la cabeza fuera de los partidos de la temporada regular, sino que también iluminan la importancia de unos mejores métodos de prevención y protección".

Pero Cantu anotó que los hallazgos no fueron exactamente sorprendentes.

"Me decepciona que esto se publique y que le parezca algo nuevo a bastantes individuos", dijo Cantu. "Me doy cuenta de que el cambio toma tiempo, pero que la NCAA piense que no sabía sobre esto hace más de cinco años es una locura".

En el nuevo estudio, McCrea y sus colaboradores registraron más de 528,000 impactos en la cabeza en 658 jugadores de fútbol americano universitario en las temporadas de 2015 a 2019. Los jugadores usaron unos cascos equipados con acelerómetros que registraban los golpes duros en la cabeza.

Al final de la temporada de 2019, los jugadores habían sufrido un promedio de 415 impactos registrados en la cabeza por temporada, y 68 jugadores habían sido diagnosticados con una conmoción.

Los investigadores encontraron que el total de impactos en la cabeza en la pretemporada ocurría en una proporción que era el doble que la de la temporada regular.

Incluso dentro de la temporada regular, el total de impactos en la cabeza durante el entrenamiento era un 84 por ciento más alto que durante los partidos.

Los investigadores encontraron que el riesgo de encefalopatía traumática crónica (ETC), la lesión cerebral asociada con los traumatismos repetidos en la cabeza, "se vincula mayormente con el número total de golpes en la cabeza, y no se vincula con el número de conmociones registradas", aseguró Cantu.

"Las conmociones son importantes, por supuesto, pero lo que es incluso más importante son esos miles de golpes en la cabeza", enfatizó Cantu.

Tiene sentido que los entrenamientos resulten en más lesiones en la cabeza que los partidos en sí, porque ocurren con una mayor frecuencia e implican a más jugadores de los equipos, aclaró Cantu.

"Los jugadores entrenan para el fútbol americano cuatro o cinco días a la semana, pero solo juegan uno, y el número de personas que en realidad juega en el partido no es tan grande como el número de personas que entrenan", dijo Cantu. "El primer equipo juega en el partido, sobre todo, a menos que les den una paliza".

Otras ligas de fútbol americano universitario están haciéndole caso a las crecientes evidencias relacionadas con los peligros de los entrenamientos.

Hace poco, la Ivy League pasó a entrenamientos sin contacto completo una vez la temporada comienza, anotó Cantu, y algunos entrenadores han hecho la transición a entrenamientos a ritmo completo que implican un placaje "fingido".

"Rodea a alguien con las manos como si fuera a hacerle un placaje, pero no lo hace", dijo Cantu. "La idea es no golpear a los compañeros de equipo, de forma que el día del partido los jugadores no tengan lesiones por los entrenamientos".

Más información

La Concussion Legacy Foundation ofrece más información sobre la ETC.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Michael McCrea, PhD, director, Brain Injury Research Program at the Medical College of Wisconsin, Milwaukee; Robert Cantu, MD, medical director and director, clinical research, Cantu Concussion Center, Emerson Hospital, Concord, Mass; JAMA Neurology, Feb. 1, 2021

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