El reemplazo de cadera también alivia el dolor de espalda

El reemplazo de cadera también alivia el dolor de espalda

Si tiene una cadera mala y dolor lumbar, un nuevo estudio sugiere que la cirugía de reemplazo de cadera podría resolver ambos problemas a la vez.

Los investigadores, del Hospital de Cirugías Especiales de la ciudad de Nueva York, se enfocaron en 500 pacientes que se sometieron a una cirugía de reemplazo de cadera, y les dieron seguimiento durante un año tras la operación.

Más de un 40 por ciento reportaron dolor lumbar antes de la cirugía. De ese grupo, el dolor desapareció en un 82 por ciento tras la cirugía.

"Desapareció por completo", señaló el autor del estudio, el Dr. Jonathan Vigdorchik, cirujano de cadera y rodilla del hospital.

Dijo que los expertos en su campo han estudiado la conexión entre la cadera y la espalda durante años.

Un reemplazo de cadera es un procedimiento quirúrgico para reemplazar una articulación desgastada o dañada con una artificial. En promedio, es una operación altamente exitosa, y el 95 por ciento de los pacientes experimentan un alivio del dolor, según el Hospital de Cirugías Especiales.

"Es un procedimiento excelente", aseguró el Dr. Craig Della Valle, profesor de cirugía ortopédica del Centro Médico de la Universidad de Rush, en Chicago. "Hay muy pocas cosas en la medicina que se acerquen al reemplazo de cadera en términos de lo bueno que es este procedimiento médico". Della Valle no participó en la investigación.

Pero Vigdorchik añadió que los pacientes que se han sometido a algunos tipos de cirugía de la columna antes de un reemplazo de cadera se enfrentan a una tasa cinco veces más alta de complicaciones, en comparación con la población general, en quienes la tasa de complicaciones es inferior al 1 por ciento.

Ese conocimiento lo llevó a indagar más sobre la interacción entre la cadera y la espalda.

"Notamos que hay ciertas condiciones bajo las cuales una afección de la cadera puede en realidad provocar un estrés indebido en la espalda", explicó Vigdorchik.

Él y sus compañeros de investigación deseaban encontrar qué tan efectivo puede ser un reemplazo de cadera para eliminar el dolor lumbar, y determinar cuáles pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse.

Los pacientes cuyo dolor lumbar se resolvió tras la cirugía eran los que tenían "unas columnas flexibles", según Vigdorchik. Cuando la columna de una persona es flexible, una cadera rígida o que funcione mal puede hacer que la columna se mueva más de lo usual, provocando dolor.

También fue muy probable que el dolor de los que tenían una columna con flexibilidad normal se resolviera.

"Son pacientes cuyo dolor desapareció por completo tras su reemplazo de cadera, porque era probable que su dolor de espalda fuera provocado porque su cadera no funcionara de forma adecuada desde el principio", planteó Vigdorchik.

Pero el dolor de espalda no desapareció en los pacientes con columnas rígidas. Los pacientes con columnas rígidas ya tienen una artritis grave de la columna, y es poco probable que reemplazar la cadera alivie su dolor.

¿Pero uno puede saber si el dolor de espalda se resolvería mediante un reemplazo de cadera?

No es fácil averiguarlo por su cuenta, según Vigdorchik. "En realidad depende de un buen examen físico, y luego de unas buenas radiografías", aseguró.

En general, antes de que un paciente se someta a un reemplazo de cadera, los cirujanos toman una radiografía con el paciente acostado.

En este estudio, los investigadores tomaron radiografías de sus pacientes de pie y sentados, tanto antes como después de la cirugía.

Esas radiografías les permitieron ver cómo la cadera y la columna se movían en relación entre sí, y evaluar la flexibilidad de la columna, a medida que los pacientes cambiaban de una posición de pie a una posición sentados.

Vigdorchik animó a otros cirujanos a utilizar estas radiografías para identificar a los pacientes cuyas espaldas adoloridas quizá se alivien con un reemplazo de cadera.

También aconsejó a los cirujanos en el campo a "ver más allá de la cadera".

"Siempre que alguien observe la cadera, también debe observar la espalda, y siempre que observe la rodilla, también debe observar la cadera", aseguró Vigdorchik.

Los expertos conocen bien la existencia de una interacción entre la cadera y la espalda, pero Della Valle dijo que este estudio mostró lo consistente que es.

Añadió que el estudio provee a los cirujanos del campo "algunas herramientas para predecir a cuáles pacientes les pueden decir que su dolor mejorará, y a cuáles quizá no".

El estudio se publicó recientemente en línea durante una reunión virtual de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons).

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