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En EE .UU., más de 600,000 personas que abusan de los opioides están criando niños

MARTES, 14 de mayo de 2019 (HealthDay News) -- Quizá sean demasiado jóvenes como para abusar de los opioides, pero los niños y adolescentes de EE. UU. de cualquier forma están sufriendo, debido a sus padres que son dependientes de las sustancias.

Una nueva investigación muestra que más de 600,000 padres estadounidenses con hijos menores de 18 años son adictos a los opioides.

Eso equivale a casi un 1 por ciento de los padres de menores de edad, la mayoría de los cuales no reciben tratamiento, encontró el estudio. Además, alrededor de 4 millones de padres tienen problemas de abuso de sustancias, como el alcoholismo. En ambos grupos, muchos también sufren de enfermedades mentales.

"Para los padres, la crisis de opioides también es una crisis de salud mental", advirtió la autora del estudio, Lisa Clemans-Cope. "La presentación conjunta de trastornos de uso de opioides y conductas que señalan un riesgo de suicidio es una emergencia nacional para las familias".

Clemans-Cope es asociada principal de investigación en el Centro de Políticas de la Salud del Instituto Urbano en Washington, D.C.

Linda Richter, del Centro de la Adicción en la ciudad de Nueva York, comentó que la adicción es una amenaza creciente para la familia estadounidense.

"La adicción es una enfermedad intergeneracional", dijo Richter, que no participó en el estudio. "Pocos niños que viven en hogares con padres que tienen un trastorno de uso de opioides crecen sin secuelas".

Los investigadores revisaron los resultados de la Encuesta nacional sobre el uso de medicamentos y salud de EE. UU., realizada entre 2015 y 2017. Identificaron a unos 44,500 padres que vivían con hijos menores de 18 años. Entonces, usaron sus respuestas para generar estimados nacionales.

El estudio encontró que solo un tercio de los padres adictos recibían la atención que necesitaban.

Alrededor de un 20 por ciento de los padres adictos a los opioides reportaron que habían tenido pensamientos o conductas suicidas en el año anterior. En el mismo periodo, casi una cuarta parte de ellos reportaron que se enfrentaron a un episodio depresivo mayor o a alguna otra enfermedad mental grave, dijo Clemans-Cope.

El panorama general era desalentador. El equipo concluyó que alrededor de 4.2 millones de estadounidenses que viven con menores de edad tienen un trastorno de abuso de sustancias que no implica a los opioides, mientras que un 0.9 por ciento (unos 623,000 padres) tienen un problema de adicción a los opioides; entre ambas cosas hay mucho solapamiento.

"Para de verdad ayudar a estos padres, debemos identificar y tratar problemas múltiples de uso de sustancias y de salud mental, al mismo tiempo que proveemos otros respaldos sociales que estas familias necesitan para tener éxito", planteó Clemans-Cope.

¿Por qué solo unos pocos reciben tratamiento?

"Muchos padres con trastornos de uso de sustancias no saben que tienen un problema que se puede tratar, ni saben que el tratamiento puede ser muy efectivo", aseguró Clemans-Cope.

El uso materno de opioides está criminalizado en algunos estados, anotó, lo que añade al estigma del tratamiento. Por otra parte, no hay muchos proveedores de atención primaria que administren pruebas de detección para los trastornos de abuso de sustancias y otras afecciones de la salud mental. Por último, la falta de seguro de salud y/o acceso al tratamiento para la adicción también complica el problema, apuntó.

Richter dijo que unos 2 millones de estadounidenses tienen un trastorno de uso de opioides, así que "no es sorprendente que un número significativo de padres estén criando hijos al mismo tiempo que se enfrentan a esta letal enfermedad".

Para un número creciente de niños y adolescentes, eso significa "crecer en hogares donde la adición es una característica definitoria de su niñez", agregó Richter.

Y dado que la mayoría de los padres no reciben tratamiento, la situación es "inadmisible", dijo.

"Este estudio y otros parecidos subrayan claramente el hecho de que toda la retórica sobre acabar con la epidemia de opioides se ve socavada por nuestro fracaso continuo al eliminar el estigma y abordarla con métodos de prevención y tratamiento efectivos y basados en las evidencias", anotó Richter.

"La adición, sobre todo la adicción a los opioides, es tratable", enfatizó. "Como cualquier otra afección de la salud, debe ser tratada dentro del sistema de atención de la salud, por proveedores médicos entrenados y calificados". Y el seguro público y privado debe pagar su tratamiento, añadió.

Como la adicción sin tratar afecta a toda la familia de tantas formas adversas, también es esencial ofrecer un mejor respaldo a las familias, sobre todo a los hijos de padres adictos, aseguró Richter.

Se sabe bien que esos niños tienen "un mayor riesgo de uso de sustancias, adicción futura y una amplia variedad de problemas de salud mental y conductuales", anotó.

Los hallazgos aparecen en la edición de 13 de mayo de la revista Annals of Family Medicine.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. tienen más información sobre la crisis de opioides.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

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