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En 2015, menos de mil personas habían usado la ley de derecho a morir de Oregón

Por Steven Reinberg, Reportero de HealthDay -

Para la mayoría, lo esencial es hablar sobre sus deseos respecto a la muerte, y no acelerar su fallecimiento, señalan unos expertos

JUEVES, 16 de abril de 2017 (HealthDay News) -- La Ley de la Muerte con Dignidad (Death with Dignity Act) de Oregón permite a los pacientes con enfermedades terminales terminar sus propias vidas. Pero tras casi dos décadas, relativamente pocos pacientes lo han hecho, revela un estudio reciente.

Menos de mil residentes lo han hecho desde que Oregón se convirtiera en el primer estado en permitir la muerte asistida por un médico en 1997, encontraron los investigadores.

Un número mayor de personas solicitaron medicamentos letales que las que en realidad las utilizaron. Y más de tres cuartas partes de los que utilizaron los medicamentos tenían cáncer, apuntó el Dr. Charles Blanke, investigador líder del nuevo estudio.

"La Ley de Muerte con Dignidad de Oregón se está utilizando solo en raras ocasiones, y la usan pacientes que de verdad están sufriendo", dijo Blanke, profesor de medicina en el Instituto Oncológico Knight de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón.

La mayoría de pacientes que eligieron morir citaron la pérdida de independencia y una incapacidad de disfrutar de la vida, comentó Blanke, que también es presidente de SWOG, un grupo mundial de estudio sobre el cáncer.

Al analizar los registros estatales de 1998 a 2015, el equipo de Blanke encontró que se emitieron más de 1,500 recetas de medicamentos letales. Pero menos de dos tercios de esos pacientes, un total de 991, utilizaron los fármacos.

Blanke dijo que los hallazgos podrían ayudar a predecir los resultados en otros lugares de Estados Unidos que han legalizado la muerte asistida por el médico desde entonces: California, Colorado, Montana, Vermont, Washington, D.C., y el estado de Washington.

Los estados con esas leyes permiten a las personas muy enfermas expresar sus temores sobre una muerte con dignidad, dijo Matt Whitaker, director estatal de California de Compassion & Choices, un grupo que defiende las leyes del derecho a morir.

"Otros estudios han mostrado que por cada receta emitida, 25 personas tienen una conversación abierta y transparente con su médico sobre sus valores, deseos y temores respecto al final de la vida", dijo.

"Para 24 de cada 25 personas, eso es suficiente", añadió Whitaker.

En los estados sin esas leyes, dijo, "esa conversación ni siquiera es una posibilidad, porque conlleva muchas responsabilidades legales".

El equipo de Blanke utilizó datos de la Autoridad Sanitaria de Oregón para determinar cuántas recetas de medicamentos letales se emitieron y cuántas se surtieron y utilizaron.

Entre los que acabaron con su propia vida, hubo ligeramente más hombres que mujeres. En 2015, las edades de los pacientes comprendían entre los 25 y los 102 años, y más de la mitad eran mayores de 71.

Aunque el cáncer explicó la inmensa mayoría de los casos, la ELA (la enfermedad de Lou Gehrig), la enfermedad pulmonar, la enfermedad cardiaca y el VIH también condujeron a la muerte asistida por el médico.

En 9 de cada 10, perder la autonomía y no disfrutar de las actividades de la vida diaria fueron los principales motivos para desear la muerte, encontró el estudio.

La pérdida de la dignidad condujo a alrededor de un 80 por ciento del total de las muertes, mientras que una cuarta parte de los pacientes citaron el dolor descontrolado.

Los investigadores dijeron que un 5 por ciento de los pacientes se sometieron a una evaluación psiquiátrica para evaluar su competencia para tomar decisiones sobre el final de la vida.

Además, "al contrario de las afirmaciones de que se podría presionar a las personas con un nivel educativo bajo o marginadas a utilizarla, las personas que utilizaron la ley eran sobre todo blancas, de mayor edad y con una educación universitaria", señaló Blanke.

Por ejemplo, casi todas eran blancas. Más de 9 de cada 10 estaban recibiendo atención de hospicio y contaban con un seguro de salud. Y más de un 70 por ciento tenían al menos cierto nivel de educación universitaria, encontraron los investigadores.

La mayoría de pacientes murieron en sus casas. En promedio, entraron en coma 5 minutos tras tomar el medicamento y murieron en un plazo de 25 minutos, dijo Blanke.

La aceptación de la ley parece haber aumentado. "Vimos que el uso de la ley se ha incrementado en gran parte a lo largo del tiempo", dijo Blanke.

Pero algunos críticos de la muerte asistida por el médico dicen que el énfasis debe estar en mejorar la atención del final de la vida, no en terminar las vidas.

"La cantidad de personas que optan por una muerte acelerada es de menos de un 1 por ciento de las personas que mueren en Oregón", dijo el Dr. R. Sean Morrison, profesor de geriatría y medicina de atención paliativa en el Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

La inmensa mayoría de las personas que están muriendo no piensan en esta opción [de la muerte asistida por un médico], comentó Morrison, que no participó en el estudio.

"Deberíamos enfocarnos en mejorar la atención del final de la vida y en hacer que la medicina paliativa esté disponible para todos, en lugar de enfocarnos en el menos de un 1 por ciento de los pacientes que eligen acabar con sus vidas", planteó. La atención paliativa busca aliviar los síntomas y el estrés de una enfermedad grave.

"Es la opción incorrecta, y una opción falsa para muchas personas", dijo Morrison.

El informe aparece en la edición en línea del 6 de abril de la revista JAMA Oncology.

Más información

Para más información sobre la muerte asistida por un médico, visite la organización Death with Dignity.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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