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El proceso del Príncipe Harry muestra que el duelo puede ser un largo camino

Por Dennis Thompson, Reportero de HealthDay -

Los expertos en la salud mental afirman que su dificultad durante décadas para afrontar la muerte de su madre es algo muy habitual entre los niños

MARTES, 18 de abril de 2017 (HealthDay News) -- La dificultad que el Príncipe Harry de Gran Bretaña tuvo durante dos décadas para afrontar la muerte de su madre, la Princesa Diana, tristemente es muy habitual entre los niños que sufren la pérdida repentina de uno de sus padres, afirman expertos en la salud mental.

En una entrevista del The Daily Telegraph esta semana, el Príncipe Harry reconoció que su incapacidad para procesar la muerte de su madre en la infancia le llevó a vivir dos años de "caos total" a finales de la veintena.

El príncipe buscó consejería profesional a los 28 años animado por su hermano mayor, el Príncipe Williams, después de sentirse "muy cerca de un colapso nervioso completo en varias ocasiones".

Ahora, a los 32 años, el Príncipe Harris afirma que está en "un buen lugar", dijo al periódico londinense.

Los niños que no logran completar el proceso de duelo después de una pérdida trágica tienden a sentirse perseguidos por ello durante años, e incluso décadas, dijo el Dr. Matthew Lorber, psiquiatra del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

"El modo en que afirma que lo manejó, que es inicialmente no hacer realmente nada al respecto, tener algunos problemas y que luego la familia le presione para que busque ayuda es un patrón bastante habitual en muchas personas que experimentan ese tipo de pérdida", dijo Lorber. "No me sorprende en absoluto".

La Princesa Diana falleció en un accidente de coche en París el 31 de agosto de 1997, a los 36 años de edad, un año después de divorciarse del Príncipe Carlos.

La familia real británica reaccionó inicialmente a su fallecimiento con una cautela estoica, lo que llevó a la crítica del público por su aparente falta de humanidad durante un periodo de duelo mundial. La Reina Isabel II finalmente se dirigió al país en una intervención en directo, en la que alabó a la madre del Príncipe Harry como "un ser humano excepcional y talentoso".

El Príncipe Harry, que tenía 12 años en ese momento, dijo al periódico que manejó la muerte de su madre cerrándose emocionalmente.

"Mi manera de afrontarlo fue negándolo, rechazando cualquier pensamiento sobre mi madre, porque no servía de nada", dijo. "[Pensé] que solamente me iba a hacer sentir triste, y no iba a hacer que ella regresara. Así que en cuanto a la parte emocional, mi actitud era: 'Bien, no dejes que tus emociones formen parte de nada'".

Los niños que se enfrentan a la muerte de uno de sus padres con frecuencia reciben consejería para ayudarles a afrontar su duelo, pero "parece que eso no pasó" con el Príncipe Harry, dijo la Dr. Antonia New, profesora de psiquiatría en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"Es una pérdida mucho más grave que la muerte de uno de los padres cuando se es adulto, y que no es prematura ni repentina", dijo New. "Normalmente, significa que se tienen dificultades para acercarse a las personas. No confías en que las personas no vayan a desaparecer de forma repentina".

Al Príncipe Harry probablemente no le ayudó el hecho de que era un chico, con ciertas expectativas relacionadas con su sexo, dijo Lorber.

"A veces se tiene esa idea que procede de la actitud de que los 'chicos no lloran', en que los hombres simplemente se supone que tienen que ser duros, fuertes, tienen que permitir que todo el mundo dependa de ellos y seguir avanzando", dijo Lorber.

Y peor aún fue la publicidad que hubo alrededor de la muerte de la Princesa Diana, añadió New.

"El Príncipe Harry, al ser su madre una figura tan pública, fue expuesto repetidamente a las imágenes de su muerte", dijo New. "Ese coche en el túnel era una imagen emblemática. Sospecho que eso le creó un nivel de trauma que anticiparíamos que resultara en una reacción postraumática".

Como adulto, el Príncipe Harry inició una carrera en ejército que duró una década y que le llevó a dos periodos de servicio en Afganistán.

Pero también se ganó una reputación como un chico muy fiestero, que fumaba marihuana, bebía alcohol y atacaba a los paparazzi. Las fotos del Príncipe Harry desnudo jugando al "strip-billar" mientras estaba de vacaciones en Las Vegas salieron a la luz en agosto de 2012, y se vieron en todo el mundo.

"Yo era un chico típico de 20, 25 y 28 años con una actitud de 'la vida es maravillosa' o 'la vida está bien', y así es exactamente como era", dijo Harry a The Telegraph. "Y luego empecé a mantener algunas conversaciones y en realidad de pronto, toda esta aflicción que nunca había procesado empezó a venir de cara y me di cuenta de que había muchas cosas a las que tenía que enfrentarme".

Lorber y New dijeron que es muy habitual que los traumas emocionales que hace mucho tiempo que estaban enterrados estén años aumentando de intensidad hasta que surgen a la superficie de manera dramática.

"La aflicción que no se ha abordado puede convertirse en ansiedad, y puede convertirse en depresión", explicó Lorber.

Las personas que se enfrentan a este tipo de dolor que no se ha abordado con frecuencia se encuentran con que su vida está en constante agitación, comentaron Lorber y New. Pueden tener pesadillas persistentes y no son capaces de dormir, tienen dificultades para funcionar en casa y en el trabajo, y frecuentemente usan el alcohol o las drogas como modo de afrontamiento.

El Príncipe Harry reconoce los méritos del Príncipe William a la hora de ayudarle a decidir que tenía que buscar ayuda.

"El momento adecuado lo es todo. Y para mí personalmente, mi hermano, que Dios le bendiga, fue un gran apoyo para mí", dijo el Príncipe Harry. "Me dijo una y otra vez: 'Esto no está bien, no es normal; debes hablar con [alguien] sobre tus cosas, está bien'".

Los dos príncipes, junto con la esposa del Príncipe William, la Duquesa de Cambridge, lideran ahora una campaña llamada Heads Together (algo así como "cabezas juntas"), cuyo objetivo es terminar con el estigma que rodea a las enfermedades mentales.

El Príncipe Harry dijo que también aprendió a ver las cosas desde una cierta perspectiva a partir de su trabajo con soldados heridos y lesionados con problemas graves de salud mental debido al servicio que prestaron.

"Sé que hablar de tus problemas tienen mucho mérito y que evitar hablar de ello solamente va a hacer que las cosas empeoren", dijo a The Telegraph. "No solamente para uno mismo, sino para todas las personas que te rodean también, porque uno se convierte en un problema. Yo, a lo largo de la veintena, era un problema y no sabía cómo afrontarlo".

Además de la consejería, a los niños que sufren con el proceso de duelo se les debe animar a que sientan y expresen su dolor, plantearon Lorber y New.

"No se aguante las lágrimas", dijo Lorber. "Llorar está bien. Gritar está bien. Expresar el enojo está bien".

El ejercicio también puede ayudar. "La actividad física ayuda al cuerpo a curarse, y ayuda a las personas a sacar el enojo y la frustración de un modo más positivo", dijo Lorber.

El Príncipe Harry está de acuerdo con esto. Empezó a hacer boxeo, y descubrió que era una buena vía de salida de sus emociones.

"Durante esos años empecé a boxear, porque todo el mundo decía que el boxeo es bueno para uno y realmente es una buena manera de dejar salir la agresividad", dijo al periódico. "Y eso realmente me salvó, porque estaba a punto de dar un puñetazo a alguien, así que poder dar puñetazos a alguien que lleva las almohadillas de entrenamiento fue sin duda más fácil".

Más información

Para más información sobre los procesos de duelo complicados, visite la Clínica Mayo.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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