El mindfulness puede mejorar la mentalidad tras un paro cardiaco

MIÉRCOLES, 10 de noviembre de 2021 (HealthDay News) -- Un nuevo estudio ilumina el potente vínculo entre la mente y el cuerpo, y sugiere que los sobrevivientes a un paro cardiaco que aprenden a enfocar sus pensamientos en el aquí y el ahora durante la recuperación son menos propensos a desarrollar depresión o ansiedad.

Los hallazgos se centran en una práctica de salud mental conocida como "mindfulness" (atención plena), que equivale a una perspectiva vital de pausar y disfrutar el momento.

El mindfulness puede mejorar la mentalidad tras un paro cardiaco

"El mindfulness se puede definir como una conciencia sin juicio del momento presente" a través de técnicas como la meditación o el yoga, explicó el autor principal del estudio, Alex Presciutti, candidato doctoral en psicología clínica de la Universidad de Colorado, en Denver.

Dicho esto, esencialmente significa dejar atrás los remordimientos sobre el pasado o los miedos sobre el futuro, favoreciendo un enfoque en el momento presente.

Por ejemplo, esto podría implicar prestar una atención cercana al sabor, la textura o el aroma de las comidas. "O cuando esté caminando al aire libre, preste atención al paisaje, los sonidos y los olores del ambiente", anotó Presciutti.

Incluso la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA) piensa que hacerlo podría tener beneficios cardiovasculares, como anotó en una declaración científica publicada a principios de año, que resaltó su potencial como herramienta protectora para reducir el estrés y fomentar el bienestar entre los pacientes cardiacos.

Esto podría ser importante, dijo Presciutti, dado que "sabemos que la depresión y otras dificultades de la salud mental son bastante comunes incluso entre los sobrevivientes a un paro cardiaco a largo plazo".

Su propia investigación anterior reveló que 1 de cada 5 sobrevivientes de paro cardiaco a largo plazo experimentaba síntomas de depresión, 1 de cada 4 desarrolló ansiedad, y 1 de cada 4 se enfrentó a síntomas de un trastorno por estrés postraumático (TEPT).

En el estudio actual, Presciutti se enfocó en 129 pacientes con paro cardiaco, divididos por igual entre hombres y mujeres. Casi todos eran blancos, tenían una edad promedio de 52 años, y todos estaban inscritos en un grupo de apoyo en línea.

En promedio, hacía unos cinco años que habían sufrido su paro cardiaco. En el paro cardiaco, el corazón se detiene de repente, lo que con frecuencia resulta letal, aunque en los últimos años las probabilidades de supervivencia han mejorado debido a unas intervenciones mejores y más oportunas (lo que incluye a la RCP y a los choques de los desfibriladores).

Todos los pacientes completaron una encuesta mental inicial en 2019 para evaluar la depresión, la ansiedad y el TEPT. Completaron una segunda encuesta un año más tarde.

Los investigadores encontraron que los que habían (por cuenta propia) adoptado una perspectiva vital más enfocada en el presente y de aceptación tenían menos señales de sufrimiento psicológico. (Ninguno de los pacientes estaban inscritos en un programa de mindfulness específico del estudio).

Presciutti enfatizó que el estudio en realidad no prueba que el mindfulness haga que la depresión o la ansiedad desaparezcan, solo que ambas cosas parecen estar conectadas.

Aun así, "es una noticia promisoria", aseguró, "porque significa que hemos identificado al mindfulness como algo que podría ayudar a los sobrevivientes a un paro cardiaco, una población que se enfrenta a síntomas psicológicos crónicos. De ahora en adelante, debemos estudiar el rol protector potencial del mindfulness en los sobrevivientes a un paro cardiaco en estudios con diseños más robustos".

Pero Neda Gould, directora del programa de mindfulness de la Universidad Johns Hopkins y directora asociada de la Clínica de Trastornos de la Ansiedad de Bayview, en Baltimore, ya está convencida del potencial del mindfulness.

"No resulta sorprendente que la práctica del mindfulness sea útil para esta población de pacientes", aseguró Gould, que no participó en el estudio.

"Tras un evento vital significativo, el cerebro se puede enfocar en los miedos sobre el futuro o rumiar sobre el pasado. Estos pueden ser factores importantes que mantienen a la ansiedad y la depresión. El mindfulness nos enraíza en el momento presente, y nos permite obtener cierta distancia y una perspectiva distinta respecto a estos estados mentales que no son constructivos", anotó.

"Lo importante es recordar que el mindfulness requiere práctica", enfatizó Gould. "Es igual que desarrollar el músculo. Hay que seguir haciéndolo", ya sea a través de una práctica meditativa autoguiada o con asistencia mediante aplicaciones.

"Algunas personas encuentran que practicar como parte de un grupo o comunidad les es útil", anotó Gould, "ya que permite un sentimiento de conexión y responsabilidad con las prácticas, que pueden ser difíciles de implementar".

"Por supuesto, cuando los síntomas de depresión, ansiedad o TEPT son clínicamente significativos, es importante buscar ayuda profesional y utilizar el mindfulness como una ayuda al tratamiento", advirtió.

"[Pero] estoy feliz de ver que muchos cardiólogos y otros médicos recomiendan las prácticas de mindfulness a sus pacientes como medio de reducir el estrés", añadió Gould. "Sigo pensando que se utiliza poco, y que puede ser una herramienta muy útil para los pacientes adecuados".

Presciutti y sus colaboradores reportarán sus hallazgos en una reunión en línea de la AHA a finales de semana. Ese tipo de investigación se debe considerar preliminar hasta que se publique en una revista revisada por profesionales.

Más información

Aprenda más sobre el mindfulness en los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Alex Presciutti, MA, clinical psychology PhD candidate, University of Colorado Denver; Neda Gould, PhD, assistant professor, and director, Mindfulness Program, Johns Hopkins University, and associate director, Bayview Anxiety Disorders Clinic, Department of Psychiatry and Behavioral Sciences, Johns Hopkins School of Medicine, Baltimore; American Heart Association's Resuscitation Science Symposium, Nov. 12-14, 2021, online

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