El exceso o la falta de sueño pueden ser malos para el cerebro

El exceso o la falta de sueño pueden ser malos para el cerebro
| Foto: HEALTHDAY

Todo el mundo necesita dormir, pero una falta o un exceso pueden contribuir a deterioros en el pensamiento, sugiere un estudio reciente.

Una falta de sueño se definió como cuatro horas o menos por noche, mientras que se consideró que dormir 10 o más horas por noche era un exceso de sueño. ¿Cuál es la cantidad ideal? Siete horas por noche.

"Se debe monitorizar la función cognitiva de los individuos con un sueño insuficiente o excesivo", señaló la autora del estudio, Yanjun Ma, del Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Pekín, en China.

Aun así, Ma advirtió que el estudio no puede probar que la falta o el exceso de sueño provoquen el deterioro mental ("cognitivo"), solo que parece haber una asociación.

Según la National Sleep Foundation, el sueño es esencial porque permite que el cuerpo y la mente se recarguen. La cantidad adecuada de sueño también le permite mantenerse sano y prevenir las enfermedades.

Sin suficiente sueño, el cerebro no puede funcionar de forma adecuada, lo que afecta a la concentración, el pensamiento claro y el procesamiento de la memoria.

Pero los mecanismos subyacentes de esas asociaciones siguen sin estar claros. Es posible que la inflamación pudiera estar relacionada con el exceso de sueño, apuntó Ma.

Por otro lado, la falta de sueño podría aumentar los niveles de placa amiloide y proteína tau en el líquido cefalorraquídeo, que son características de la enfermedad de Alzheimer, agregó Ma.

El Dr. Sam Gandy, director asociado del Centro de Investigación en el Alzheimer de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, añadió que "más que en ningún otro momento durante el ciclo circadiano, durante el sueño, el sistema glinfático del cerebro está activo, eliminando los niveles excesivos de toxinas, incluyendo al péptido beta amiloide".

Es probable que cada persona tenga un equilibrio óptimo entre el sueño y la eliminación de la amiloide, en que un exceso o una falta de uno haga que el otro se incline en la dirección equivocada, explicó.

"La tecnología para la optimización individual en general no se ha desplegado al nivel de las toxinas del cerebro, pero parece ser un área emergente importante", dijo Gandy. "Es probable que la optimización del sueño y de la eliminación de la amiloide se una a la apnea del sueño como otro factor fácilmente tratable que genera deterioro cognitivo a una edad avanzada".

En el estudio, el equipo de Ma recolectó los datos de más de 20,000 hombres y mujeres que participaron en el Estudio longitudinal inglés del envejecimiento o en el Estudio longitudinal de salud y jubilación de China.

Los participantes reportaron sus hábitos de sueño, y recibieron pruebas de la cognición.

Durante el seguimiento, las puntuaciones cognitivas se redujeron con una mayor rapidez entre las personas que dormían cuatro horas o menos y 10 horas o más por noche, que entre las personas que dormían siete horas por noche, encontraron los investigadores.

Esta asociación se conoce como relación en forma de U, porque los efecto del sueño en la cognición se observan en ambos extremos de la curva.

El informe se publicó en la edición en línea del 21 de septiembre de la revista JAMA Network Open.

La Dra. Yue Leng, profesora asistente de psiquiatría de la Universidad de California, en San Francisco, fue coautora de un editorial publicado junto con el estudio. Dijo que "un creciente número de estudios han encontrado una relación en forma de U entre la duración del sueño y la cognición, en que un sueño de duración tanto corta como larga se asoció con una peor cognición".

Pero la implicación de esta relación en forma de U no está clara, en parte debido a las limitaciones en el diseño del estudio, apuntó Leng.

Para de verdad determinar cómo el sueño afecta a la cognición, los estudios deben ir más allá de la duración del sueño, y tomar en cuenta tanto la calidad como la cantidad del sueño, anotó Leng. Quizá entonces el sueño se pueda usar en la prevención y la gestión de la demencia, sugirió.

"Hace casi dos décadas que se sugirió por primera vez que la duración del sueño se vinculaba con la salud cognitiva en los adultos mayores", comentó Leng. "Se necesitan unos estudios mejor diseñados y unas medidas más válidas y fiables para ayudar a clarificar esta relación".

La National Sleep Foundation recomienda que los adultos duerman de siete a nueve horas cada noche.

Para dormir bien de noche, la fundación recomienda tener unos buenos hábitos de sueño, que incluyen:

  • Tener un horario realista para irse a la cama, y ceñirse al horario todas las noches de la semana y del fin de semana.
  • Mantener la habitación fresca y oscura.
  • No permitir que en la habitación haya televisión, computadoras y tabletas, teléfonos celulares u otros dispositivos electrónicos.
  • No consumir cafeína, alcohol ni comidas copiosas en las horas antes de irse a la cama.
  • No usar tabaco ni de día ni de noche.
  • Hacer ejercicio durante el día, que puede ayudarlo a relajarse y a prepararse para dormir.

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