El escape de diésel podría aumentar las probabilidades de ELA de los camioneros

El escape de diésel podría aumentar las probabilidades de ELA de los camioneros

MARTES, 27 de febrero de 2018 (HealthDay News) -- Los camioneros y otras personas que se exponen de forma rutinaria a los humos diésel en el trabajo podrían tener más probabilidades de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según un estudio reciente.

El aumento del riesgo llegó a un máximo del 40 por ciento al compararlo con el de los hombres que no experimentan dicha exposición, afirmó la autora del estudio, Aisha Dickerson, becaria de investigación postdoctoral en la Facultad de Salud Publica T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

"La asociación más firme que observamos fue en los casos en que se mantuvo ese trabajo al menos durante los 10 años anteriores al diagnóstico de la ELA", dijo Dickerson. "Alguien podría haberse expuesto unos años antes, con anterioridad a la aparición de cualquier síntoma de la ELA, pero el daño se habría producido mucho antes".

Los trabajos con mucha exposición al escape de diésel incluyen los conductores de camiones, los policías, los empleados en los astilleros, los trabajadores de construcción, los trabajadores de las granjas y los operarios de maquinaria, además de muchas personas que trabajan en un ambiente industrial, comentó Dickerson.

La ELA, también conocida como la enfermedad de Lou Gehrig, es una enfermedad neurodegenerativa en la que las células nerviosas responsables del control del movimiento muscular se marchitan y mueren. Los pacientes finalmente pierden la fuerza y su capacidad de caminar, moverse, hablar, comer e incluso respirar. No tiene cura, según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE. UU.

Los estudios previos han sugerido un riesgo más alto de ELA en trabajos concretos en los que hay una exposición habitual a los humos de diésel, como los conductores de camiones o autobuses, los trabajadores de la construcción y el personal militar, dijo Dickerson.

Para hacer más pruebas sobre esta asociación, Dickerson y sus colaboradores revisaron los datos recogidos durante tres décadas del Registro Nacional de Pacientes Danés.

El equipo de investigación identificó a 1,639 personas a las que se diagnosticó la ELA entre 1982 y 2013, y calculó su exposición estimada al escape de diésel basándose en su historial laboral.

Los investigadores compararon luego a cada paciente con la ELA con 100 personas de la misma edad y sexo que no tenían la ELA.

Cualquier nivel de exposición al escape de diésel aumentó las probabilidades de desarrollar la ELA en aproximadamente un 20 por ciento, encontró el equipo de investigación. Además, cuanto mayor fue la exposición de los trabajadores, mayor era el riesgo de sufrir la ELA.

Sin embargo, este aumento del riesgo solo se observó en los hombres, y el estudio no demostró que el escape de diésel causara la ELA.

El escape de diésel contiene una serie de compuestos tóxicos, incluyendo dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, compuestos de azufre, formaldehido, benceno y metanol, según los NIH.

Cualquiera de estos compuestos, por sí solo o en combinación con otros, podría contribuir a la muerte de las células nerviosas que resulta en la ELA, señaló Dickerson. Se necesita más investigación para comprender qué compuestos en particular del humo de diésel conllevan el riesgo.

Es posible que las toxinas del combustible diésel estén afectando a la genética de las personas de modos que fomentan la ELA, planteó el Dr. Anthony Geraci, director del centro neuromuscular de Northwell Health en Manhasset, Nueva York.

Pero se han asociado al menos 20 genes con la ELA, y "se trata claramente de un trastorno genético en un gran porcentaje de individuos con la ELA", añadió Geraci.

"Quizá esos trabajos y el escape de diésel y cualquier cosa que haya en el diésel esté acelerando una enfermedad que ya podría estar programada genéticamente en el individuo", comentó Geraci.

Pero, explicó Dickerson, dado que no se trató de un experimento controlado, los investigadores no pueden descartar la posibilidad de alguna otra explicación de por qué estos trabajos podrían estar asociados con la ELA.

Indicó que este tipo de trabajos tienen un riesgo alto de lesión física y de exposición a otras sustancias peligrosas, y cualquiera de estas cosas podría estar asociada con la ELA. Por ejemplo, los granjeros con frecuencia manejan pesticidas y los trabajadores de la construcción usan disolventes.

Se necesita más investigación para asociar de forma definitiva los humos diésel y la ELA, dijo Dickerson.

"Creo que el próximo paso para los estudios futuros sería observar el escape de diésel en la población general, por la proximidad de autopistas y centros industriales, y cosas así", sugirió Dickerson.

Los hallazgos se presentarán en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology), que se celebrará entre el 21 y el 27 de abril en Los Ángeles. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. tienen más información sobre la ELA.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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