El ejercicio reduce los riesgos cardiacos, independientemente de la genética

El ejercicio reduce los riesgos cardiacos, independientemente de la genética

LUNES, 9 de abril de 2018 (HealthDay News) -- Mantener la aptitud física puede ayudar a evitar los problemas del corazón, aunque la genética confiera a una persona un riesgo más alto de arterias obstruidas, encuentra un nuevo estudio de gran tamaño.

Los investigadores observaron a casi 500,000 adultos de mediana edad y mayores, y encontraron que los que tenían unos niveles más altos de aptitud física eran menos propensos a desarrollar enfermedad cardiaca a lo largo de seis años. Esto fue así incluso en las personas que portaban variantes genéticas que aumentan las probabilidades de problemas del corazón.

Eso no significa que el ejercicio borre los efectos de los genes, añadieron los investigadores. Pero si alguien porta una vulnerabilidad genética a la enfermedad cardiaca, le va mejor si tiene una buena aptitud física.

"Es probable que se beneficie si intenta mejorar su aptitud física con el ejercicio", afirmó el investigador principal, el Dr. Erik Ingelsson, profesor de medicina en la Universidad de Stanford, en California.

¿Qué nivel o qué tipo de ejercicio es "suficiente"? El estudio no puede responder a esas preguntas, dijo Ingelsson.

Su equipo no evaluó ningún régimen de ejercicio en particular. Los investigadores evaluaron la forma en que los niveles de aptitud física de las personas, medidos durante el ejercicio realizado en una bicicleta estacionaria, se correlacionaban con el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca a lo largo de los próximos seis años.

Encontraron que independientemente de los genes que las personas portaran, unos niveles más altos de aptitud física significaban un riesgo más bajo de problemas del corazón.

En el tercio de las personas que portaban el riesgo genético más alto, las que tenían los niveles más altos de aptitud física eran un 49 por ciento menos propensas a desarrollar una enfermedad de la arteria coronaria, frente a las que tenían una peor forma física. Y tenían un 60 por ciento menos de probabilidades de desarrollar fibrilación auricular.

La enfermedad cardiaca coronaria se refiere al endurecimiento y estrechamiento de las arterias del corazón, lo que puede conducir a un ataque cardiaco o a otras complicaciones. La fibrilación auricular es un trastorno común del ritmo cardiaco que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y de insuficiencia cardiaca.

"Este es un estudio magnífico", aseguró la Dra. Suzanne Steinbaum, cardióloga y vocera de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), que no participó en el estudio. "El ejercicio de verdad es la mejor medicina".

El estudio tiene limitaciones, apuntó. No evaluó directamente los efectos del ejercicio. Fue un estudio observacional que siguió los resultados de las personas, así que no prueba causalidad.

Aun así, dijo Steinbaum, es un estudio muy grande que confirma lo que otras investigaciones han mostrado: que mantener la forma física ayuda a evitar la enfermedad cardiaca.

Los hallazgos, publicados el 9 de abril en la revista Circulation, se basan en datos genéticos y otro tipo de información recolectados de casi 500,000 adultos británicos de 40 a 69 años de edad.

El equipo de Ingelsson asignó a cada persona una "puntuación de riesgo genético" dependiendo de si portaban o no varias variantes genéticas que se han vinculado con el riesgo de enfermedad cardiaca. El tercio de las personas con la puntuación más alta se consideraba en alto riesgo, se consideró que un tercio tenía un riesgo intermedio, y el resto tenía un riesgo bajo.

En el "mundo real", las personas con un riesgo genético de enfermedad cardiaca relativamente alto no necesariamente lo sabrían, según Ingelsson. Algunos sí, dijo, porque tienen antecedentes familiares de enfermedad cardiaca precoz, lo que en general se considera a los 55 años o menos en los hombres y a los 65 años o menos en las mujeres.

Pero incluso sin esos antecedentes familiares, las personas pueden portar los genes culpables, según Ingelsson.

En los seis años del estudio, poco menos de 21,000 personas sufrieron un ataque cardiaco, fibrilación auricular u otras complicaciones cardiovasculares. Y las personas en el grupo del riesgo genético más alto eran las más vulnerables. Tenían un 77 por ciento más de probabilidades de desarrollar enfermedad cardiaca coronaria, por ejemplo, en comparación con las personas con un riesgo genético bajo.

Pero la aptitud física en general redujo cualquier riesgo cardiaco, sin importar cuál era la susceptibilidad genética.

Esto fue así incluso cuando los investigadores sopesaron otros factores, por ejemplo si la gente fumaba, si tenía sobrepeso, o si tenía afecciones como la hipertensión y la diabetes al inicio del estudio.

"Es seguro afirmar que si alguien hace ejercicio con regularidad, es probable que eso se traduzca en una mejora en la supervivencia", señaló Ingelsson.

Ese es un mensaje crítico, según Steinbaum.

"Con mucha frecuencia", comentó, "oigo a la gente decir que en su familia hay enfermedad cardiaca, de forma que ellos también la sufrirán. Pero incluso si se tiene una predisposición genética, el ejercicio puede cambiar los resultados. Sigue estando en manos de la persona".

Y, enfatizó Steinbaum, el ejercicio no tiene que ser complejo ni implicar una membresía en un gimnasio.

"No importa qué actividad sea, siempre y cuando se eleve la frecuencia cardiaca", apuntó. "Puede ir al gimnasio, o bailar y hacer saltos en tijera en casa".

Más información

La Asociación Americana del Corazón ofrece consejos sobre la aptitud física.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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