El dolor es dos veces más común en los niños con autismo, según un estudio

El dolor es dos veces más común en los niños con autismo, según un estudio

LUNES, 28 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- Los niños con un trastorno del espectro autista quizá tengan el doble de probabilidades de experimentar dolor que los niños sin autismo, sugiere un estudio reciente.

"El dolor es una experiencia común pero poco reconocida en los niños con autismo", comentó la investigadora Danielle Shapiro, profesora asistente de psicología clínica de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

Los niños con autismo podrían experimentar más dolor porque con frecuencia tienen otras afecciones médicas, por ejemplo parálisis cerebral, epilepsia, discapacidad intelectual o problemas gastrointestinales, anotaron los autores.

También es posible que los niños con autismo experimenten el dolor de forma distinta que los demás niños.

"Los niños con un trastorno del espectro autista también podrían tener sensibilidades sensoriales, lo que significa que podrían experimentar sus sensaciones físicas de forma distinta, o que quizá les molesten más", señaló Shapiro. "Por tanto, las experiencias dolorosas podrían provocarles más distrés".

Además, los niños que tienen dificultades con el lenguaje y la comunicación, que son comunes en el autismo, podrían tener más dificultades para describir las experiencias dolorosas, dijo.

Usando las respuestas de la Encuesta nacional de la salud de los niños de 2016 a 2017, el equipo de Shapiro recolectó datos sobre el dolor de casi 1,500 niños con autismo, de 6 a 17 años, y de casi 49,000 niños sin autismo.

Se preguntó a los padres que completaron el cuestionario si en el año anterior su hijo había tenido dolor físico frecuente o crónico, incluyendo dolores de cabeza o dolores corporales.

Se reportó que entre un 16 y un 20 por ciento de los niños con autismo tuvieron dolor, frente a un 8 por ciento de los niños sin el trastorno del neurodesarrollo, mostraron los hallazgos.

Los niños con dolor tienen formas de comunicarlo, aunque no sean altamente verbales, apuntó Shapiro.

"Los niños que tienen dificultades con la comunicación podrían mostrar que sienten dolor mediante la conducta, lo que podría asumir la forma de una mayor irritabilidad o de problemas conductuales", explicó.

Pero las familias y los médicos quizá no piensen que el dolor sea una causa posible de esa conducta, añadió Shapiro.

"Un cambio súbito y sin otra explicación es una buena pista de que algo físico, como el dolor, quizá sea un factor", enfatizó Shapiro.

Una forma de preguntar a esos niños sobre el dolor es usar imágenes del cuerpo para mostrar dónde les duele, y caras tristes y felices para describir el grado de incomodidad, sugirió.

Brendon Korman es neuropsicólogo en el Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami. Dijo que "muchos niños con un trastorno del espectro autista no comunican el dolor de forma fiable. Tal vez no lloren, giman o busquen consuelo igual que otros niños, aunque quizá sean más sensibles al dolor".

Pero Korman no está seguro de que los niños con autismo experimenten más dolor. "Es posible que varíe mucho entre los distintos niños", planteó.

El dolor quizá se experimente de distintas formas dependiendo de dónde se ubica el niño en el espectro autista, añadió Korman.

"Creo que es importante que tratemos al niño como individuo, con sus capacidades y sus propias necesidades", dijo. "Es probable que lo que nos resulte doloroso a ellos también les resulte doloroso, aunque no lo muestren ni comuniquen de la misma forma".

El informe de Shapiro anotó que, históricamente, se pensaba que los niños con autismo eran menos sensibles al dolor que los demás.

Ante el conocimiento de los nuevos hallazgos, dijo, los niños con un trastorno del espectro autista deberían tener acceso a las mismas estrategias de gestión del dolor que todos los niños. Éstas incluyen medicamentos, fisioterapia, y técnicas conductuales o psicológicas.

El informe aparece en la edición en línea del 28 de octubre de la revista JAMA Pediatrics.

Más información

Para más información sobre el autismo, visite el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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