Coronavirus en un avión: la historia de un vuelo describe el riesgo

Coronavirus en un avión: la historia de un vuelo describe el riesgo

¿Qué tan seguro es volar durante la pandemia?

La historia de un vuelo internacional en marzo, antes de que surgieran los protocolos de máscaras y guantes, sugiere que incluso con pasajeros infectados a bordo, las probabilidades de contraer la COVID-19 son relativamente bajas.

En un informe publicado el 18 de agosto en la revista JAMA Network Open, unos investigadores alemanes relatan los resultados de salud de 102 pasajeros que abordaron un Boeing 737 en Tel Aviv, Israel, el 9 de marzo, y que aterrizaron en Frankfurt, Alemania, 4 horas y 40 minutos más tarde.

Esto fue antes del establecimiento de los estrictos protocolos de higiene (las máscaras obligatorias para pasajeros y tripulación, desalentar las reuniones en los pasillos, la restricción de las comidas a bordo) que las aerolíneas han implementado desde entonces para frenar la transmisión del SARS-CoV-2.

Entre los 102 pasajeros había un grupo de 24 turistas que habían tenido contacto con un gerente de hotel una semana antes que luego se confirmó que tenía COVID-19. Al aterrizar en Frankfurt, todos los pasajeros del grupo de turistas se sometieron a pruebas de frotis de garganta para ayudar a detectar cualquier infección con el coronavirus.

Siete de las 24 personas del grupo de turistas tuvieron resultados positivos.

¿Alguno de los otros pasajeros del avión contrajo la COVID-19 de esos siete pasajeros infectados?

Basándose en entrevistas de seguimiento de 71 de los 78 pasajeros restantes, además de pruebas del coronavirus de otros 25, "descubrimos dos transmisiones probables del SARS-CoV-2 en este vuelo", reportaron los investigadores. El equipo de investigación fue dirigido por la Dra. Sandra Ciesek, del Instituto de Virología Médica de la Universidad de Goethe, en Frankfurt.

Los dos casos adicionales ocurrieron en pasajeros que se sentaron a dos filas de uno de los pasajeros infectados del grupo de turistas, anotó el grupo de Ciesek.

Los investigadores también enfatizaron que, como las pruebas de los 71 pasajeros se realizaron hasta nueve semanas tras el vuelo, las infecciones en los dos casos nuevos pudieran de cualquier forma haber "sucedido antes o después del vuelo".

Para el Dr. Amesh Adalja, experto en enfermedades infecciosas, el informe es una buena noticia para las personas que crean que deben volar en el futuro próximo.

"Creo que es extraordinario que con siete casos de índice, ocurrieran apenas dos casos posibles de transmisión de la COVID-19 en un vuelo con una duración de más de cuatro horas, sin la implementación de las medidas de mitigación", apuntó Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad en la Salud de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

El grupo de Ciesek se mostró de acuerdo, y anotó que el flujo de aire de techo a suelo de la cabina podría haber ayudado a prevenir una infección generalizada a bordo, y que "se podría especular que la tasa podría haberse reducido incluso más si los pasajeros hubieran usado máscaras".

Adalja considera que la llegada de las órdenes de obligatoriedad de uso de las máscaras durante el vuelo y otras medidas de precaución han sido esenciales para hacer que volar sea más seguro.

"Para mí, volar es una actividad que se ha logrado que sea relativamente menos riesgosa durante la pandemia", aseguró. Sin embargo, añadió, "los pasajeros deben tener cuidado y cumplir con el distanciamiento social, evitar las áreas con congregaciones, lavarse las manos, evitar tocarse la cara, y usar las cubiertas faciales según las indicaciones".

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