El brote de gripe H1N1 de 2009 ayudó a preparar a los hospitales de EE. UU. para el coronavirus

El brote de gripe H1N1 de 2009 ayudó a preparar a los hospitales de EE. UU. para el coronavirus

MARTES, 3 de marzo de 2020 (HealthDay News) -- Mientras el nuevo coronavirus se propaga por Estados Unidos, unos destacados expertos anotan que esto ya ha sucedido antes en EE. UU., y que las lecciones del pasado ayudan a las autoridades a prepararse para la crisis de hoy en día.

A partir de la epidemia de SRAS de 2003 y el brote de influenza aviar (gripe aviar) de 2005, muchos hospitales, hogares de ancianos y otros centros de salud de EE. UU. comenzaron a prepararse para los brotes de enfermedades, según un trío de expertos de la Universidad Johns Hopkins.

Y en 2009 llegó la notoria nueva cepa de influenza H1N1.

La H1N1 "se vinculó a informes de enfermedad [grave] y no había una vacuna específica disponible", anotaron los doctores Amesh Adalja, Eric Toner y Thomas Inglesby, de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Hopkins, en Baltimore.

Pero como los gobiernos federal, estatales y locales de EE. UU. ya habían estado preparando una respuesta coordinada a los brotes de enfermedad tras el SRAS y la gripe aviar, en 2009 muchos centros médicos pudieron "activar" rápidamente sus planes para una pandemia de gripe.

Esto resultó esencial. En 2009, los hospitales "experimentaron un gran aumento de pacientes en los departamentos de emergencias y las unidades de cuidados intensivos [UCI]", señalaron los expertos. Las mejoras en las pruebas diagnósticas ayudaron a distinguir con rapidez cuáles pacientes entrantes tenían H1N1 y cuáles no, lo que permitió priorizar a los pacientes, ahorrando los valiosos recursos de los hospitales y reduciendo la propagación de la gripe.

"De muchas formas, la epidemia actual de coronavirus se parece al inicio de la pandemia de influenza de 2009", escribió el equipo de la Johns Hopkins en la edición del 3 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association. Por tanto, la planificación que se inició hace una década podría resultar provechosa para los estadounidenses que se enfrentan al COVID-19 ahora.

"Muchas instituciones de atención de la salud realizaron un trabajo sustancial en esos planes en ese momento", escribieron los expertos, y "las instituciones deben usar eso planes como fundamento para los esfuerzos de planificación que se necesitan ahora".

Según los autores del informe, algunas de las formas clave en que los hospitales deberían prepararse para la oleada potencial de pacientes infectados con el COVID-19 incluyen:

  • "Establecer protocolos para clasificar y aislar a los pacientes que se sospeche que tienen una infección en los departamentos de emergencias y los centros de atención urgente", de forma que el virus no se propague al personal ni a los demás pacientes. Esto es particularmente esencial en los hogares de ancianos y los centros de vivienda asistida, dado que las personas mayores frágiles tienen una vulnerabilidad particular a la enfermedad con el coronavirus.
  • Entrenar al personal de atención de la salud para protegerse contra el contagio del COVID-19, y suministrarles el equipamiento de protección que necesitan. Esto incluye tecnología como las máscaras para respirar N95, que pueden reducir el riesgo de infección. El lunes, el gobierno de EE. UU. ordenó nuevos esfuerzos para ampliar en gran medida los suministros de máscaras para los trabajadores de atención de la salud.
  • Preparar las UCI de los hospitales. Esto incluye asegurar que haya suficientes camas para atender a un influjo de pacientes en las UCI, además de las unidades de "atención intermedia" y postanestésicas. También significa asegurar que las salas tengan suficiente espacio para el aislamiento de los pacientes, además de un buen suministro de respiradores mecánicos y otros fármacos o dispositivos esenciales.

Pero incluso contando con una planificación previa, cumplir esos objetivos puede resultar difícil, enfatizaron los autores.

"Muchos hospitales ya funcionan a máxima capacidad o casi a máxima capacidad", anotaron, "e incluso una temporada de gripe superior al promedio puede provocar una alteración operativa".

Entonces, prepararse ahora es esencial.

Al final, el impacto completo del COVID-19 en los estadounidenses "se verá muy influido por el trabajo de preparación y respuesta de las comunidades de atención de la salud y salud pública", señalaron los médicos de la Hopkins.

"La preparación toma tiempo", añadieron, de forma que todos los implicados "deberán avanzar rápidamente en sus esfuerzos por estar listos para afrontar a esta enfermedad en todo el país".

Más información

La Organización Mundial de la Salud ofrece más información sobre el COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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