El 'lado bueno' de la pandemia: algunas personas duermen mejor

El 'lado bueno' de la pandemia: algunas personas duermen mejor

MIÉRCOLES, 17 de junio de 2020 (HealthDay News) -- La pandemia de la COVID-19 quizá esté estresando a la mayoría de las personas, pero ofrece un sorprendente beneficio a los estudiantes universitarios: están durmiendo mejor.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio que investigó los hábitos de sueño de 139 estudiantes universitarios antes y después de que Colorado instaurara la orden de confinamiento en casa para prevenir la propagación del nuevo coronavirus.

"Al final, un porcentaje más alto de estudiantes dormían la cantidad recomendada necesaria para la salud, la función cognitiva, el aprendizaje y el desempeño", señaló el autor principal, Ken Wright, director del Laboratorio del Sueño y la Cronobiología de la Universidad de Colorado, en Boulder.

El estudio comenzó en enero como forma de dar a los estudiantes de su clase de fisiología del sueño información sobre sus propios hábitos de sueño. Después de que Colorado implementara la orden de confinamiento en casa el 26 de marzo, Wright se dio cuenta de que ofrecía la oportunidad de estudiar cómo cambiar súbitamente los horarios podría afectar a un buen sueño nocturno.

Los estudiantes reportaron sus hábitos de sueño por primera vez a finales de enero y principios de febrero, y después de nuevo tras el inicio de la orden de confinamiento en casa. En ese momento, los estudiantes ya estaban asistiendo a clases por vía remota, algunos desde distintas zonas horarias.

En promedio, los estudiantes dormían unos 30 minutos más cada noche de semana, y 24 minutos más en las noches del fin de semana, que antes de que la orden de confinamiento en casa entrara en vigor, encontró el estudio.

Esto significaba que un 92 por ciento estaban durmiendo las siete horas recomendadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Y los estudiantes que menos dormían antes de la orden de confinamiento fueron los que más mejoraron, al registrar hasta dos horas más de sueño cada noche, encontró el estudio. Al mismo tiempo, redujeron su "desfase horario social", esa sensación de aturdimiento que se tiene tras quedarse despierto hasta tarde y dormir hasta más tarde los fines de semana, y entonces volver a un horario más temprano los lunes en la mañana.

Una mayoría de los estudiantes ya dormían unas cantidades decentes, incluso antes de las restricciones por la COVID-19, señaló Wright.

"El hecho de que pudiéramos mejorar la salud del sueño de esos estudiantes universitarios sugiere que, en otras poblaciones que tienen unas proporciones todavía más altas de personas que no cumplen con la cantidad recomendada de sueño, tenemos una oportunidad incluso mayor", aseguró.

Hubo un punto negativo: los estudiantes se iban a la cama más tarde y se levantaban más tarde, lo que contribuye a una mala salud.

Unos malos hábitos de sueño pueden empeorar varios importantes problemas de la salud, como la enfermedad cardiaca, la obesidad, la diabetes, los trastornos del estado de ánimo y el abuso de sustancias, según el estudio. Y el sueño tiene una importancia particular durante la pandemia, ya que la falta de sueño debilita al sistema inmunitario, lo que pone a la persona en riesgo de infección.

"Podemos seguir mencionando casi todas las afecciones de salud importantes", aseguró Wright. "Cuando uno no duerme lo suficiente, esto altera la fisiología de formas malsanas".

La Dra. Shelley Hershner, directora de la Clínica Colegiada del Sueño de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, revisó los hallazgos del estudio, y dijo que concordaban con algunas de las conductas de sus propios estudiantes.

Observó que los beneficios quizá hayan ocurrido porque las clases remotas permitieron a algunos estudiantes tomar las clases a unos horarios flexibles, en lugar de temprano en la mañana.

El sueño es un problema crítico de los estudiantes universitarios, y una de las mayores barreras contra el desempeño académico, aseguró Hershner, y agregó que los estudiantes tienen factores estresantes del sueño que otras poblaciones no tienen, con unas cargas de trabajo y unos horarios que varían mucho.

"Una de las principales funciones del sueño es el aprendizaje y la memoria. Es algo muy vital en este grupo demográfico de edad", dijo Hershner, y añadió que la depresión y la ansiedad son prevalentes entre los estudiantes universitarios.

"Cualquier cosa que podamos hacer para mejorar la salud del sueño en realidad tendrá un impacto potencial en la salud mental de los estudiantes", enfatizó.

Aunque el estudio no tomó en cuenta cómo las conductas como el uso de sustancias, los trabajos y la vida social afectaban al sueño de los estudiantes, Wright dijo que está claro que, anecdóticamente, la pandemia ha cambiado los tiempos de desplazamiento y las vidas sociales de muchas personas.

"Es probable que varios factores como estos estén contribuyendo", afirmó.

Wright observó que otro estudio reciente sobre el sueño, de personas de 18 a 65 años en Europa, encontró unos resultados similares.

"El hecho de que tengamos consistencia en distintas poblaciones, distintas partes del mundo, y unas situaciones de confinamiento muy distintas, sugiere que estos hallazgos son representantes de lo que está sucediendo en otras poblaciones", planteó.

Los hallazgos aparecen en la edición del 10 de junio de la revista Current Biology.

Más información

La Sleep Foundation ofrece consejos sobre cómo dormir bien.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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