Dos nuevos pacientes libres de VIH

Dos nuevos pacientes libres de VIH
| Foto: SHUTTERSTOCK

Se trata de dos hombres australianos portadores del virus del Sida, quienes habían sido diagnosticados uno con linfoma non-Hodgkin y el otro con leucemia, dos tipos de cáncer de la sangre.

Los pacientes recibieron trasplantes de médula con células madre en el Kirby Institute de la University of New South Wales, en Sidney, Australia en 2011 y en 2012 respectivamente. Y desde entonces, la carga viral —la cantidad de virus que circula por la sangre— se fue reduciendo hasta volverse indetectable.

El doctor David Cooper, quien trató ambos casos, dijo en Melbourne que "no hablamos de cura, porque existe una posibilidad de recaída, y que el VIH vuelva a ser detectable". Por eso, los dos pacientes no han dejado de tomar drogas antirretrovirales, como precaución.

Este tipo de terapias en casos de personas seropositivas con cáncer se han realizado pocas veces anteriormente, una de ellas con el estadounidense Timothy Brown, conocido como el "paciente de Berlín", ya que recibió un trasplante en esa ciudad alemana. Brown se encuentra libre de VIH desde hace 5 años.

Cooper explicó en el artículo publicado en la revista Nature, que los pacientes australianos recibieron células madre de donantes que portan un gen específico que los protege del VIH. 

Aunque decir que están curados es prematura, Cooper asegura que "hay algo sobre el transplante de médula ósea en personas con VIH, que tiene un 'efecto anti reservorio'". En palabras sencillas, estas células atacarían al virus aún en los lugares del organismo en donde se esconde, logrando reducir la carga viral a niveles indetectables.

De todas formas, los transplantes con células madre no se pueden usar en sí mismos para tratar la infección por VIH, por su alta mortalidad (un 10%), asociada con el procedimiento, indican los investigadores. En el caso de estos dos pacientes, lo que motivó el transplante fue el diagnóstico de cáncer, no de VIH.

A principios de junio, la pequeña de 2 años de Mississippi que se consideraba libre de VIH, tras nacer con la infección y ser tratada de manera precoz —recibió antrirretrovirales a las 30 horas de vida— sufrió una recaída, quebrando la esperanza de cura basada en los tratamientos tempranos.

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