Dormir con una mascota no es malo para el sueño de un niño, e incluso podría ayudar

MARTES, 25 de mayo de 2021 (HealthDay News) --¿Su hijo adolescente tiene al gato o al perro de la familia como compañero de cama cuando duerme? ¿Es esto bueno para el sueño de su hijo?

En un nuevo estudio, pareció que dormir con un amigo de cuatro patas estaba bien para los preadolescentes y adolescentes. Dormir con un pariente peludo no pareció afectar de forma negativa su sueño, según una investigación reciente de la Universidad de Concordia, en Montreal.

Dormir con una mascota no es malo para el sueño de un niño, e incluso podría ayudar

"Fue un estudio riguroso sobre un tema que tal vez sea un poco raro, pero la conclusión pareció ser que no parecía que hiciera una diferencia, y los niños estaban felices porque tenían a sus mascotas con ellos", comentó la Dra. Carol Rosen, profesora emérita de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Case Western Reserve, en Cleveland. "De todas las cosas que hay para preocuparse, es probable que esta sea una menos".

Se estima que entre un 30 y un 50 por ciento de los niños y adultos comparten de forma regular su cama con mascotas, según el estudio. Hasta un 75 por ciento de las familias con niños tienen mascotas.

El estudio incluyó a 188 niños y adolescentes de 11 a 17 años y a sus padres. Tanto los niños como los padres respondieron a preguntas sobre la calidad del sueño de los jovencitos.

Los jóvenes realizaron un estudio del sueño en casa durante una noche, y usaron un dispositivo de muñeca para monitorizar su sueño durante dos semanas. Cada niño también llevó un diario de sueño.

También se les pidió que registraran la hora a la que se iban a la cama, cuánto tiempo dormían, cuánto tardaban en despertarse y la calidad de su sueño, lo que incluyó los momentos en que se despertaban.

Un 65 por ciento dijeron que nunca dormían con una mascota, mientras que un 17 por ciento dijeron que lo hacían a veces y un 18 por ciento dijeron que lo hacían con frecuencia.

La calidad del sueño fue similar, en gran medida, entre los tres grupos. Los que compartían una cama con su mascota frecuentemente reportaron la calidad de sueño general subjetiva más alta.

Los investigadores sugirieron que el motivo podría ser que los niños consideran a sus mascotas como amigos cercanos, y encuentran que su presencia los reconforta.

Los hallazgos se publicaron hace poco en la revista Sleep Health de la National Sleep Foundation.

Rosen dijo que con frecuencia atiende a niños en su consultorio que tienen problemas para quedarse o permanecer dormidos, o un sueño de mala calidad. A la hora de irse a la cama, los miedos y la ansiedad de separación pueden ser un problema. En los niños mayores, el acoso o los problemas de estilo de vida, lo que incluye irse a la cama tarde debido a las tareas escolares, el deporte o la socialización, podrían afectar al sueño, señaló Rosen.

"Hay muchas cosas que son un poco distintas, por las que alguien podría tener esos problemas si son niños pequeños, niños en edad preescolar, en edad escolar [o] adolescentes", dijo Rosen.

Aunque quizá esté bien permitir a su hijo que necesita consuelo llevarse a Fido o a Fifi a la cama, Rosen dijo que si un "niño tiene mucho miedo o llora de noche, es probable que deba hablar con el pediatra o que piense en consultar a un especialista en medicina del sueño".

Jennifer McGrath, del laboratorio pediátrico de psicología de la salud pública de la Concordia, dirigió el estudio.

Un estudio distinto, con adultos que dormían con sus mascotas, se publicó el año pasado en Human-Animal Interaction, un boletín de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).

Aunque los participantes adultos del estudio dijeron que sus perros no interrumpían su sueño, los monitores de actividad mostraron que esto no era del todo cierto. Esto sugería que, incluso con ciertas interrupciones, las mascotas quizá satisfagan una necesidad psicológica de sentirse seguro, apuntaron los autores del estudio.

El hecho de que el nuevo estudio utilizara tecnología para registrar las medidas del sueño, en lugar de depender solo de medidas autorreportadas, hace que sea más potente, aseguró la Dra. Cora Breuner, profesora de pediatría/medicina adolescente de la Universidad de Washington, en Seattle.

Estima que entre un 30 y un 40 por ciento de los niños tienen dificultades para quedarse dormidos, permanecer dormidos toda la noche o permanecer dormidos suficiente tiempo como para estar descansados.

Los hábitos de sueño han estado particularmente distorsionados durante la pandemia. Los niños, y con frecuencia sus padres, se van a la cama y se despiertan más tarde, apuntó Breuner.

"Todo este año ha sido dificilísimo para los niños", aseguró Breuner.

Las personas pueden comenzar a revertir estos malos hábitos ahora, al hacer que sus camas sean unos lugares cómodos para dormir, no para ver televisión, usar la computadora ni leer de forma significativa en un libro electrónico, planteó.

Volver al buen camino puede implicar hasta seis semanas. Para lograrlo, es importante irse a la cama y despertarse más o menos a la misma hora cada día, y restablecer otras rutinas relacionadas con el sueño, dijo Breuner.

"En realidad, ha llegado el momento de que las personas de verdad vuelvan a tener cierto sentido de la normalidad con estas medidas, independientemente de las mascotas", añadió.

Más información

El Club Americano de Perreras (American Kennel Club) ofrece su opinión sobre compartir la cama con su mascota.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Carol Rosen, MD, emeritus professor, pediatrics, Case Western Reserve University School of Medicine, Cleveland; Cora Breuner, MD, MPH, professor, pediatrics/adolescent medicine, and adjunct professor, orthopedics and sports medicine, University of Washington, Seattle, and attending physician, Seattle Children's Hospital; Sleep Health, April 30, 2021

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