Cómo afrontan al COVID-19 los hospitales

Cómo afrontan al COVID-19 los hospitales
Buscan reclutar a médicos de varias especialidades para gestionar la afluencia de pacientes infectados. | Foto: GETTY IMAGES

Como en muchos países, las unidades de cuidados intensivos de los hospitales asediados de Nueva York y otras ciudades buscan reclutar a médicos de varias especialidades para gestionar la afluencia de pacientes infectados por el nuevo coronavirus (COVID-19).

También están encontrando formas de rellenar otra laguna esencial: suministros limitados de ventiladores, que son máquinas que proveen apoyo para la respiración a los pacientes que sufren dificultades respiratorias.

La semana pasada, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó oficialmente una alternativa a los ventiladores estándar: las máquinas de anestesia. El equipo, que normalmente se usa para dormir a los pacientes quirúrgicos, se puede ajustar para que provea oxígeno a los pacientes de la UCI.

"Las máquinas de anestesia son ventiladores solo son un poco distintas", explicó eldoctor Lewis Kaplan, presidente de la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos (SCCM). "Es un uso perfecto para el equipo, que ahora espera inactivo mientras se cancelan las cirugías electivas", señaló.

Además, añadió que las máquinas de anestesia están disponibles fuera de las paredes de los hospitales: en los centros quirúrgicos independientes, las escuelas de medicina o los laboratorios farmacéuticos. "Estamos buscando en todos los sitios", aseguró Kaplan.

Según estima la SCCM, actualmente Estados Unidos tiene unos 200 000 ventiladores. Muchos ya se están usando, o son unos modelos más antiguos y básicos que los hospitales tienen a mano. Esa cifra también incluye a las reservas de emergencia del gobierno federal.

Los expertos advirtieron que los suministros se quedan cortos respecto a la demanda prevista. En un reciente seminario web convocado por la Asociación Americana de Hospitales (American Hospital Association), un investigador proyectó que 960 000 estadounidenses podrían necesitar ventiladores antes de que la pandemia llegue a su fin.

En el estado de Nueva York, el epicentro del brote en el país, el gobernador Andrew Cuomo señaló en repetidas oportunidades que sus hospitales necesitan al menos 30 000 ventiladores más. Se están preparando para que los casos alcancen su máximo en tres semanas, cuando se proyecta que quizá necesiten 40 000 ventiladores.

Escases de profesionales

Estos ventiladores no es lo único que escasea, advirtió Kaplan. Hay muy pocos proveedores de atención de la salud que cuentan con un entrenamiento especializado, un trabajo que en general realizan los médicos, enfermeros y terapeutas respiratorios de las UCI. Los hospitales están pidiendo que otros especialistas con entrenamiento en cuidados críticos ayuden, entre ellos pulmonólogos y anestesiólogos.

"Muchos de nuestros médicos están libres de las cirugías electivas, y están listos para ayudar", aseguró la doctora Mary Dale Peterson, presidenta de la Academia Americana de Anestesiólogos (ASA).

La SCCM aconseja a los hospitales que prueben planes de personal "estratificados", en que los médicos de las UCI funjan de líderes de equipos que supervisen a varios médicos que no sean de UCI con entrenamiento en cuidados críticos, que, a su vez, supervisen a un conjunto de proveedores de otro tipo.

El estado de Nueva York aprobó el jueves otra táctica, que es controversial: permitir a dos pacientes compartir un ventilador. Desde el Hospital NewYork-Presbyterian se dijo que habían "implementado una estrategia que, en pacientes cuidadosamente seleccionados bajo las condiciones adecuadas, permite que un solo ventilador mecánico soporte del todo a dos pacientes de forma simultánea". Sin embargo, la ASA, la SCCM y otros grupos desaconsejaron rápidamente la práctica, y afirman que pone en peligro la seguridad de los pacientes.

Peterson apuntó que no es posible gestionar por completo las necesidades de los pacientes individuales cuando comparten un ventilador. El mayor riesgo sería si uno sufre un deterioro rápido, y el balance de oxígeno se dirige al otro. En medio de todos esto, los hospitales también se planifican para lo peor: racionar los ventiladores para los pacientes con más probabilidades de sobrevivir.

Arthur Caplan, director de la división de ética médica de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York., comentó que el centro médico, al igual que otros, está creando políticas para hacerlo de forma justa.
"En primer lugar, intentamos salvar la mayoría de las vidas", apuntó Caplan. Enfatizó que la edad, por sí misma, no sería un factor decisivo, pero que la condición general y la esperanza de vida de los pacientes son consideraciones importantes.

En un editorial que se publicó la semana pasada en la revista New England Journal of Medicine, un grupo de destacados bioéticos presentó recomendaciones para la adjudicación justa de "los recursos escasos". Uno dijo que es "justificable" sacar a un paciente con un mal pronóstico de un ventilador para intentar salvar a uno que tenga más probabilidades de sobrevivir. Caplan se mostró de acuerdo en que esas situaciones podrían ocurrir.

Según los reportes, algunos estados, entre ellos Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, están actualizando o creando directrices para el racionamiento de los ventiladores. Pero Caplan predijo que llegarán "tarde", ya que los centros médicos decidirán sus propias políticas.

Según Caplan, la meta es la justicia, en lugar de una situación en que se atienda primero a quien llegue primero. "Es bueno que lo estemos pensando con cuidado. Es importante que la gente sepa que no se basa en la edad ni los ingresos. [Los ventiladores] no se usarán en los ricos o en los famosos", aseguró.

"Desearía que no tuviéramos que planificar un racionamiento. Pero es así", sentenció. A pesar de la gravedad de la pandemia, todo el mundo se mostró de acuerdo en que el público general puede hacer una diferencia esencial para ralentizar la sobrecarga de los hospitales.

"Tómese el distanciamiento social en serio. Es un problema de oferta y demanda, y debemos hacer todo lo que podamos para mitigar la propagación de la enfermedad", aconsejó Peterson.

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