Cáncer en menores de 40 años: los hispanos en riesgo de supervivencia

Los pacientes jóvenes de cáncer hispanos y negros se enfrentan a una peor supervivencia en comparación con sus pares blancos, incluso frente a algunos tipos de cáncer con altas probabilidades de curación.

Esto no es algo nuevo. Desde hace mucho en Estados Unidos hay disparidades raciales en la supervivencia al cáncer. 

Cáncer en menores de 40 años: los hispanos  en riesgo de supervivencia
| Foto: ADAM

Un nuevo estudio refuerza la evidencia de que esas disparidades no se limitan a los adultos mayores, que representan la mayoría de los casos de cáncer. Se extienden también a los adolescentes y adultos jóvenes, y a una variedad de tipos de cáncer.

El seguro de salud, o la falta de cobertura médica, tampoco explica del todo las disparidades raciales, aunque es un factor, según dijo la investigadora y profesora asociada del Centro Médico del Suroeste de la Universidad de Texas, en Dallas.

Más bien, dijo Murphy, "es algo más complicado".

El racismo estructural, que incluye a las diferencias en la forma en que se trata a los pacientes cuando buscan atención médica, podría tener algo que ver, sugirió.

Por ejemplo, los pacientes negros con cánceres de la sangre tienen menos probabilidades de recibir trasplantes de médula ósea, porque tienen poca presencia en los registros nacionales de donantes.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Journal of the National Cancer Institute. Se utilizaron datos del Registro de Cáncer de Texas de 1995 a 2016, que incluyeron a 88,000 pacientes de cáncer de 15 a 39 años.

Durante esas dos décadas, las tasas de supervivencia mejoraron en general en todos los grupos étnicos y raciales. Pero a los jóvenes negros e hispanos les fue sistemáticamente peor que a los blancos, mostraron los hallazgos.

En general, las personas negras de Texas tuvieron el peor pronóstico. Los diagnosticados en años más recientes no tuvieron unas tasas de supervivencia que fueran mejores, o que en ocasiones fueron incluso peores, que las de los pacientes blancos de una década antes, dijo Murphy.

"No es sorprendente observar disparidades en la supervivencia", señaló Murphy. "Lo que nos sorprendió fue la magnitud de las disparidades".

Entre las diferencias más marcadas se encontraban las siguientes.

  • En el linfoma no Hodgkin (un cáncer de la sangre): Casi el 75 por ciento de los hombres blancos seguían vivos después de cinco años. Esto es en comparación con solo el 57 por ciento de hombres negros y, alrededor del 67 por ciento de los hombres hispanos.
  • En el cáncer de cuello uterino, una enfermedad que se puede detectar de forma temprana mediante pruebas de rutina: Entre las mujeres negras, solo el 69 por ciento seguían vivas cinco años después del diagnóstico, en comparación con casi el 83 por ciento de las mujeres blancas y el 80 por ciento de las mujeres hispanas.
  • En el cáncer de testículo, que es altamente curable: La tasa de supervivencia entre los hombres negros fue de poco menos del 89 por ciento, en comparación con casi el 97 por ciento de los hombres blancos.

También hubo disparidades según la cobertura del seguro de salud de las personas jóvenes. Las mujeres y los hombres que no tenían seguro o tenían Medicaid (el programa gubernamental para los estadounidenses con ingresos bajos) tuvieron peores tasas de supervivencia que las personas con un seguro privado.

Sin embargo, dijo Murphy, ni el seguro de salud ni la pobreza explicaban completamente las disparidades raciales. En particular, el simple hecho de "ser negro" era un factor de riesgo para morir de cáncer.

Ahmedin Jemal, vicepresidente sénior de ciencias de los datos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society), estudia las disparidades en los resultados del cáncer.

Aunque en este estudio el seguro no explicó del todo las diferencias en la supervivencia, Jemal afirmó que piensa que es el factor más importante.

Muchos estadounidenses jóvenes no están asegurados, señaló, y esto significa, entre otras cosas, que su cáncer puede ser diagnosticado más tarde.

Y aunque a los pacientes de Medicaid de este estudio les fue peor, el problema tiene muchas más capas, dijo Jemal.

Los programas de Medicaid varían según el estado, explicó, y Texas tiene algunos de los requisitos más estrictos para la cobertura.

Además, es posible que algunos pacientes del estudio solo hayan calificado para la cobertura después del diagnóstico del cáncer, añadió.

Murphy planteó puntos similares. El programa Medicaid de Texas, dijo, ofrece a menudo una cobertura "temporal y transitoria". Algunos pacientes pueden haber perdido la cobertura después del tratamiento inicial del cáncer, lo que dificulta el seguimiento a largo plazo.

Ampliar el acceso de los jóvenes estadounidenses a la cobertura de salud podría contribuir, en gran medida, a abordar las disparidades en la supervivencia del cáncer, afirmaron Murphy y Jemal.

A partir de 2014, la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), conocida como "Obamacare", permitió a los estados de EE. UU. ampliar sus programas de Medicaid, haciendo que más residentes con bajos ingresos fueran elegibles para la cobertura.

En los estados que optaron por ampliar la cobertura, el número de personas sin seguro disminuyó, y la detección temprana del cáncer mejoró, concluyó Jemal.

También hay evidencias de una mejora de la supervivencia al cáncer entre los estadounidenses de a partir de los 40 años. Un estudio reciente vinculó la expansión de Medicaid con un aumento de la supervivencia entre las personas con cáncer de mama, de colon o de pulmón, debido probablemente a un diagnóstico más temprano.

Hasta ahora, 38 estados y Washington, D.C. han adoptado la expansión de Medicaid, según la Kaiser Family Foundation. Texas no está entre ellos.

Más información

El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. ofrece más información sobre el cáncer en los jóvenes.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Caitlin Murphy, PhD, MPH, assistant professor, population and data sciences and internal medicine, UT Southwestern Medical Center, Dallas; Ahmedin Jemal, DVM, PhD, senior vice president, data science, American Cancer Society, Atlanta; Journal of the National Cancer Institute, Jan. 23, 2021, online

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