¿Cómo será la reapertura de EE. UU.?

¿Cómo será la reapertura de EE. UU.?

LUNES, 20 de abril de 2020 (HealthDay News) -- El Dr. Tom Moore tuvo firmes argumentos a favor de la orden de confinamiento en casa que ha ayudado a limitar la propagación de los casos de COVID-19 en Wichita, Kansas.

Moore se presentó ante la Comisión del Condado de Sedgwick el 24 de marzo para testificar que la orden era necesaria, y la orden se implementó al día siguiente.

"Literalmente el próximo día, comenzamos a ver que aparecían más casos", dijo Moore, director de prevención de infecciones del Centro Médico Wesley, en Wichita. "Apenas lo contuvimos".

Dos semanas después, comenzaron a hacer a Moore repetitivamente la pregunta que ahora se debate en todo el país.

"Muchas personas nos preguntan cuándo volverán las cosas a la normalidad", dijo Moore.

EE. UU. volverá a abrir la economía, pero hacerlo de forma segura requerirá una inversión masiva y continua en pruebas y atención de la salud, aseguran los expertos.

"Cuando reduzcamos el distanciamiento social, cuando comencemos a tener más actividad en la economía, habrá más casos. Es un hecho", señaló el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore. "El principio primordial tiene que ser si podemos mantener a esos nuevos casos a un ritmo que sea suficientemente lento como para no afectar a la capacidad de los hospitales".

Los estadounidenses deben prepararse para una reapertura cauta, bien planificada y gradual, en que distintas áreas quiten sus confinamientos basándose en su capacidad local de atención de la salud y el número de casos de COVID-19.

"No es como encender una luz. Todo el mundo no será de repente libre para ir a donde quiera", advirtió Moore.

Hay que implementar unas pruebas de detección generalizadas

Donald Trump, el Presidente de EE. UU., lo reconoció este jueves en unas nuevas directrices federales para una reapertura escalonada que se basaría en el juicio de los gobernadores estatales y los líderes locales.

"No abriremos todo al mismo tiempo, sino un cuidadoso paso a la vez", comentó Trump durante una conferencia de prensa el jueves. "Y algunos estados podrán abrir antes que otros. Algunos estados no tienen los mismos problemas que otros sí tienen".

Las pruebas rápidas de la COVID-19 serán esenciales en cualquier esfuerzo por reabrir Estados Unidos, de forma que los nuevos brotes provocados por la relajación del distanciamiento social se puedan controlar rápidamente, planteó el Dr. John Lynch, profesor asociado de enfermedades infecciosas de la Universidad de Washington, en Seattle.

"Necesitamos tener acceso a las pruebas para las personas que tengan síntomas incluso mínimos", planteó Lynch. "Las personas necesitan obtener un acceso a las pruebas con mucha facilidad, independientemente de su estatus de seguro, y esos resultados deben ser accesibles para la salud pública".

También debe haber suficiente capacidad de detección para evaluar de forma agresiva por adelantado a las personas que no estén enfermas pero que tengan un riesgo alto de la COVID-19, señaló la Dra. Tina Tan, profesora de pediatría de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, en Chicago.

Esto incluye hacer pruebas tanto a los trabajadores como a los pacientes en los hogares de ancianos; a los carceleros y los prisioneros en las cárceles; a los trabajadores de primera línea, como los conductores de tránsito, los policías y los bomberos; las personas sin techo; y las personas en las comunidades negras que se han visto más afectadas por la pandemia.

Pero a EE. UU. todavía le falta mucho para llegar a ese nivel de detección. Lynch y Tan estimaron que las pruebas en áreas específicas tendrán que triplicarse o cuadruplicarse, o incluso más, antes de que pueda haber una reapertura responsable.

Hay que ampliar la monitorización de los contactos

Las pruebas son solo el inicio. Las comunidades también necesitan suficiente personal de salud pública como para realizar la monitorización de los contactos de una persona con COVID-19, es decir, localizar a todas las personas con quienes se encontró y también hacerles la prueba, para averiguar qué tanto se ha propagado el virus, comentó Lynch.

"Si nuestros equipos de salud pública pueden monitorizar los contactos y comunicarse con cada persona infectada en un plazo de 24 a 48 horas, creo que es probable que estemos en el momento adecuado", dijo Lynch. "En mi ciudad, ni nos acercamos a esto".

Los departamentos de salud pública necesitarán una mayor financiación, y tendrán que ser reforzados con estudiantes de medicina, estudiantes universitarios y otros voluntarios para ayudar con el trabajo de detective de localización de los contactos y gestión de los casos de las personas en cuarentena, planteó Lori Tremmel Freeman, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Funcionarios de Salud de los Condados y Ciudades (National Association of County and City Health Officials).

"Según nuestros estimados, realizar este trabajo conllevará a cien mil de estos trabajadores en varios niveles de entrenamiento", señaló Freeman.

Los gobernadores y las autoridades locales también tendrán que tomar en cuenta la capacidad de los hospitales para afrontar los aumentos repentinos en los casos de COVID-19 que ocurrirán cuando se levante el confinamiento.

Las camas de las UCI deberán estar abiertas y disponibles, y unos hospitales con un personal adecuado deberán estar equipados con suficiente equipo de protección para tratar a los pacientes con COVID-19, dijo Lynch.

"Cuando las personas requieren hospitalización [por la COVID-19], están en el hospital durante un largo tiempo, en particular en las unidades de cuidados intensivos", anotó Lynch. "Aquí, ese número ya se ha mantenido estable un par de semanas. No hemos visto una reducción en el número de caso hospitalizados".

Una vez todas esas piezas estén disponibles (las pruebas, la salud pública, la capacidad de los hospitales), entonces los gobernadores pueden comenzar a emitir órdenes que levanten el confinamiento, apuntaron los expertos. El orden en que se levanten los confinamientos se orientará exclusivamente por consideraciones locales.

Adalja cree que el énfasis inicial será reabrir las escuelas y guarderías. "Esto ayudará a facilitar que las personas vuelvan al trabajo, si no tienen que preocuparse del cuidado de los niños", planteó.

Los restaurantes, bares y otros negocios reabrirán con el tiempo, pero con restricciones que limitarán el número de personas que se permite que entren. Incluso las iglesias podrían limitarse a 50 o menos personas que se congreguen a la vez.

También se podrían aplicar nuevas consideraciones de distanciamiento social, por ejemplo requerir que los pasillos de los supermercados vayan en un solo sentido. Se seguirá animando a las personas a teletrabajar, y unas pegatinas le recordarán que permanezca a 6 pies (unos dos metros) de la persona frente a usted.

Por último, habrá algunas congregaciones masivas que simplemente no se reanudarán hasta que una vacuna contra la COVID-19 pueda garantizar una inmunidad generalizada, comentaron los expertos. No espere ir pronto a un concierto de rock o a un evento deportivo.

"Tendremos una nueva normalidad que será muy distinta a la que teníamos", añadió Adalja. "Se orientará mucho más por las consideraciones locales y regionales, que serán decididas por los gobernadores y los alcaldes y los gobiernos de los condados".

Más información

La Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (Infectious Diseases Society of America) ofrece más información sobre el levantamiento de las restricciones por la COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

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