¿Cómo contrarrestar el rechazo contra las máscaras? Con la empatía

¿Cómo contrarrestar el rechazo contra las máscaras? Con la empatía

En medio de una pandemia, muchos estadounidenses todavía consideran las órdenes sobre la obligatoriedad de las máscaras como un ataque a sus libertades personales, en lugar de un medio de protegerse y proteger a los demás de la COVID-19.

Pero un grupo de investigadores de la Universidad de Duke afirman que al rechazo contra las máscaras se le puede dar la vuelta, siempre y cuando los esfuerzos por hacerlo se basen en la empatía, y no en las críticas.

A medida que los casos de coronavirus se disparan en Estados Unidos, un creciente número de ciudades, estados y minoristas nacionales han emitido órdenes de obligatoriedad de las máscaras. Esas órdenes de obligatoriedad tienen sentido, señalan los expertos en salud.

"Creo que cubrirse la cara es una parte muy importante [de frenar la propagación de la COVID-19], y se debería hacer en esta pandemia", declaró en una entrevista de HD Live! el Dr. Robert Brook, catedrático distinguido del programa de servicios de atención de la salud de la RAND Corporation. "Es una de las pocas cosas que podemos hacer que ralentizarán la pandemia".

Pero no ha habido una campaña nacional de salud pública para informar a los estadounidenses por qué las máscaras faciales funcionan, ni sobre cómo usarlas de forma adecuada, añadió Brook.

May Chu, profesora clínica de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Colorado, se mostró de acuerdo.

"Debemos enseñar a las personas a usarlas, cómo cuidarlas y cuándo usarlas", dijo en la misma entrevista de HD Live!.

Mientras tanto, algunos estadounidenses se muestran renuentes a usar una máscara. Cuando esto sucede, las mejores formas de hacerlos cambiar de opinión se basan en la comprensión y la empatía, según Gavan Fitzsimons, profesor de mercadeo y psicología de la Facultad de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

"Muchas personas perciben que algunas de las directrices de salud pública son amenazas directas contra sus libertades", anotó Fitzsimons. Alrededor de un tercio de la población tiene "una 'respuesta reactiva' extremadamente fuerte cuando se amenaza su libertad", apuntó.

Y los que sienten que su libertad está siendo amenazada "se esforzarán mucho por restaurar su libertad", añadió Fitzsimons, y los esfuerzos por hacerles cambiar de opinión no funcionarán si esos esfuerzos también se consideran como amenazantes.

Convencer a los escépticos

"La forma en que nos comunicamos será muy crítica en esto", aseguró Fitzsimons esta semana durante una teleconferencia de la Universidad de Duke. Por ejemplo, cuestionó el valor de caracterizar a los que se niegan a usar las máscaras como "egoístas", un término utilizado hace poco por el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper.

"Sin duda el gobernador tiene buenas intenciones. Pero usar un término como 'egoísta', creo, llevará a la gente que ya se muestra renuente a mostrarse incluso más renuente", planteó Fitzsimons.

Su sugerencia es ayudar a los que muestran resistencia a usar las máscaras a "sentir que tienen la libertad de elegir".

Ese método podría ser un punto de inflexión cuando los gerentes de las tiendas preocupados confrontan a los clientes sin máscaras, dijo.

"Si desea minimizar la resistencia, debe darle a ese comprador cierta potestad", comentó Fitzsimons. "En lugar de acercarse y decirle 'Señora, tiene que usar una máscara', quizá sea mejor decir 'Señora, la ley local dice que tiene que usar una máscara. Tenemos tres tipos distintos, todas muy cómodas. ¿Cuál quiere usar hoy?'".

Esta táctica quizá no siempre funcione, reconoció, "pero ayuda. Si la persona que siente que su libertad está bajo amenaza siente que es parte de la solución, es más probable que obedezca. Darle una elección ayuda mucho".

En la misma conferencia de prensa, Lavanya Vasudevan, profesora asistente de medicina comunitaria y familiar de la Duke, ofreció consejos similares para abordar los recelos que algunos estadounidenses ya han expresado respecto a ponerse una vacuna contra la COVID-19 cuando esté disponible.

"Muchas personas no están convencidas de que haya una pandemia, o no piensan que la COVID sea una amenaza para ellas, ya sea por su edad u otras circunstancias", anotó. "De verdad debemos comenzar a comunicar por qué la vacuna es importante para ellas en términos de los beneficios, en lugar de las amenazas".

Apuntó que el foco debe ser fomentar la confianza de la comunidad en la seguridad y la efectividad de la vacuna. Y Vasudevan se hizo eco del punto central de Fitzsimons. "Siempre es bueno comunicarse en términos de beneficios, en lugar de peligros. Hablar con las personas sobre los beneficios de usar las máscaras y de la vacunación siempre es mejor".

Otra clave para el éxito es reclutar a los líderes locales de confianza para que transmitan el mensaje.

Voces en las que se confía

"Si es a nivel nacional, parece más distante", advirtió Vasudevan, y añadió que "las personas desean hechos, pero, de forma más importante, desean hechos presentados por las personas en las que confían".

Reclutar "voces de confianza dentro de la comunidad" es útil, concurrió Benjamin Anderson, profesor asistente de ciencias y salud global de la Universidad de Duke Kunshan, en China. "Quizá sean las instituciones religiosas, o las organizaciones de servicios. Lograr que ese mensaje baje hasta el nivel local y personal hace que tenga un mayor impacto".

¿Por qué? Porque si bien "las personas no quieren que les digan qué hacer, sí quieren que les digan qué están haciendo sus pares y los miembros de la comunidad", explicó Vasudevan. "Si algo es una norma en la comunidad, es más probable que se acepte".

Por supuesto, los personajes nacionales pueden reforzar la aceptación o fomentar la confusión, anotaron tanto Anderson como Fitzsimons.

Por ejemplo, dijo Anderson, el "método muy centralizado" de China contra el coronavirus incluyó "un mensaje muy constante en términos de cómo se iba a implementar la respuesta, qué medidas iban a implementarse".

Al contrario, el gobierno de EE. UU. eligió en gran medida deferir esas decisiones a los estados. Esto creó "mucha confusión, ya que a las personas veían que se presentaban cosas distintas a las comunidades respecto a qué es efectivo y qué no", añadió.

El resultado fue una politización de las máscaras que no ha ayudado, lamentó Fitzsimons. "Por supuesto, el problema es que una vez hubo un vínculo entre lo político y el uso de las máscaras, la libertad de no usar una máscara se convirtió en algo importante para las personas", anotó.

Aun así, "en los últimos días hemos visto un movimiento en todo el espectro político para unificarse en apoyo de la estrategia de las máscaras/cubiertas faciales", añadió Fitzsimons.

Quizá esté funcionando. Una nueva encuesta de Associated Press y el Centro de Investigación en Asuntos Públicos NORC muestra que tres de cada cuatro estadounidenses creen ahora que las personas deben usar máscaras faciales al salir de casa.

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