Los médicos trataron su COVID-19 grave en casa

Los médicos trataron su COVID-19 grave en casa

Jeanne Jennings, una residente de la ciudad de Nueva York, enfermó de tal gravedad con la COVID-19 que no podía respirar bien.

"Incluso ir de mi cama al baño era una tarea difícil, sentía que me desmayaba", comentó Jennings, que tiene 46 años.

Jennings quería ir al hospital, pero eran principios de mayo, el punto álgido de la crisis de la COVID-19 en la Gran Manzana, y la médica le describió la situación en términos crudos por teléfono.

"Me dijo que no había una garantía de que tuvieran un lugar para mí, porque estaban reservando el espacio para los pacientes más graves. Y si me internaban, estaría aislada de mi familia. Que no tendría la libertad de moverme mucho", recuerda Jennings.

Jennings añadió que la médica le preguntó "si estaría abierta a que me tratara mediante telemedicina. Le dije que 'claro'".

El regreso de la visita del médico a domicilio, o al menos una versión contemporánea, es una de las muchas innovaciones que los médicos y el personal de los hospitales han implementado mientras luchan por mantenerse al día con los aumentos en los casos de COVID-19.

El hospital de Jennings, Northwell Health, envió de inmediato a dos enfermeros a su casa, vestidos con equipo protector de pies a cabeza. Un enfermero monitorizó su condición durante unas horas, mientras el otro realizó los análisis de sangre que confirmarían su diagnóstico de COVID-19.

Un oxímetro de pulso que llevó el primer enfermero reveló que los niveles de oxígeno en sangre de Jennings "en realidad eran bastante normales para alguien que no podía respirar muy bien", explicó.

Mientras tanto, la pulmonóloga de atención crítica de Jennings, la Dra. Gita Lisker, la controlaba de forma regular por teléfono.

"La Dra. Lisker se preocupó mucho de monitorizarme casi todos los días, y de asegurarse de que me sentía mejor que el día anterior", aseguró Jennings. "Pensé que era una buena forma de que los trabajadores de la atención de la salud, y en particular los médicos, monitorizaran a los pacientes".

'No hay lugar para poner a los pacientes'

Miles de pacientes con COVID-19 han buscado tratamiento en la red de centros de Northwell Health en el estado de Nueva York, tantos que, a mediados de abril, el sistema se encontraba inundado, recuerda Lisker.

"Nuestros hospitales ya estaban al 150 por ciento de su capacidad", comentó Lisker. "Pusimos carpas. Teníamos gente en la cafetería. Literalmente, no había lugar para poner a los pacientes".

Al mismo tiempo, muchos pacientes que de verdad deberían haber estado recibiendo atención en el hospital tenían demasiado miedo al coronavirus como para acudir a la sala de emergencias, añadió Lisker. Los paramédicos de la ciudad de Nueva York notaron que las llamadas en que los pacientes habían fallecido al llegar se multiplicaron por entre ocho y 10, porque las personas habían retrasado la atención crítica que necesitaban.

"Lo sumamos todo, y nos dijimos que no teníamos espacio para la gente en el hospital, la gente no quería ir al hospital, y que quizá no deberían ir al hospital"; recuerda Lisker. "Hay que evaluar a las personas para asegurarnos de que es seguro que se queden en casa, y entonces hay que tratarlas y monitorizarlas de forma adecuada y agresiva".

Sobre la marcha, en unas dos semanas, Lisker y su equipo de Northwell Health crearon un sistema mediante el cual proveerían atención a domicilio para las personas enfermas con la COVID-19 que no requerían una hospitalización.

El modelo de atención a domicilio funcionó para muchos pacientes con COVID-19 que recibían una atención que no llegaba a ser intensiva, como oxígeno suplementario, revisiones regulares de los signos vitales, líquidos intravenosos y análisis de laboratorio regulares.

"Todo lo que se hacía en el hospital en realidad se podía hacer en el hogar", aseguró Lisker.

Una magnífica opción

Los enfermeros llamaban, enviaban mensajes de texto o visitaban con regularidad a los pacientes para monitorizarlos, vigilando sus niveles de oxígeno y su presión arterial. Si cualquiera se reducía de forma precipitada, o si la temperatura aumentaba de manera dramática, los enviaban al hospital, dijo Lisker.

Al mismo tiempo, los médicos se mantenían en contacto con los pacientes mediante teléfono o video.

"En ese mes de mayo, tuvimos a 200 pacientes en nuestro programa", apuntó Lisker. "Ninguno de los pacientes que evaluamos fueron admitidos inesperadamente. Algunos acudieron a la sala de emergencias en algún momento, pero no fueron admitidos. Hicimos un trabajo muy bueno al evaluar a los que necesitaban internarse, pero la gran mayoría no tuvieron que ir al hospital".

Este tipo de sistema de atención de la salud a domicilio podría ser valioso en lugares como Florida, Arizona y Texas, que ahora están experimentando el tipo de aumentos en la COVID-19 que la ciudad de Nueva York tuvo la primavera pasada, dijo Lisker.

"Ahora mismo, muchas partes del país se dirigen a donde Nueva York estaba en marzo y abril, y creo que es un gran modelo que se puede seguir para intentar proteger a los hospitales de las admisiones innecesarias, e intentar proteger a los pacientes que deberían estar en el hospital y animarlos a ir al hospital, además de poder proveerles atención en casa", planteó Lisker. "Gran parte del país puede beneficiarse de lo que desarrollamos".

Jennings dijo que ya casi está sana del todo, aunque todavía se enfrenta a una falta de aliento persistente.

Por su parte, Jennings cree que hubiera preferido poder ir al hospital y recibir una monitorización constante, pero que, dadas las circunstancias, la atención de salud a domicilio era lo que tenía más sentido.

"Los hospitales de Nueva York estaban abarrotados. Siento que no quería quitarle una cama a un paciente que quizá estuviera más enfermo que yo", añadió Jennings. "De verdad creo que, para los pacientes como yo que no estamos a un nivel de necesitar un ventilador, la telemedicina es una magnífica opción".

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