Ciertas afecciones aumentan el riesgo de una infección grave por COVID-19

Ciertas afecciones aumentan el riesgo de una infección grave por COVID-19
Entre las afecciones se destaca el asma, diabetes, o problemas cardíacos y pulmonares. | Foto: ISTOCK

Una nueva investigación sugiere que tener una afección subyacente podría ser uno de los factores de riesgo más significativos del desarrollo de un caso grave del nuevo coronavirus (COVID-19).

Tras observar a un grupo de pacientes con el virus, científicos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) encontraron que aproximadamente tres cuartas partes de los que acabaron en el hospital tenían al menos un problema de salud subyacente.

Entre los 457 pacientes que fueron admitidos a cuidados intensivos, 78% tenían otras afecciones de la salud, mientras que 71% de los que fueron admitidos al hospital, pero no a cuidados intensivos, tenían al menos otro problema de salud.

Los datos sobre la mortalidad mostraron una correlación incluso más fuerte. Ocurrieron 184 muertes entre todos los pacientes adultos hospitalizados con COVID-19 que contaban con una información completa sobre las afecciones subyacentes o los factores de riesgo. De ellas, 173 (un 94%) fueron en pacientes con al menos una afección subyacente, según informó el Equipo de Respuesta de COVID-19 de los CDC, dirigido por Nancy Chow. Los hallazgos se publicaron en la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

Esas afecciones incluyeron enfermedades que afectan a personas de todas las edades, como asma, diabetes, o problemas cardíacos y pulmonares. Lamentablemente, anotaron los investigadores, esas mismas afecciones son bastante comunes entre los estadounidenses.

En 2018, la prevalencia de diabetes diagnosticada entre los adultos de EE. UU. era de poco más de 10%, mientras que la prevalencia de enfermedad cardíaca era de 10.6% en 2017. Por otro lado, la prevalencia de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) entre los adultos de EE. UU. era de casi un 6%, mientras la prevalencia del asma entre personas de todas las edades era de casi un 8% en 2018.

El doctor Robert Glatter, médico de emergencias en la ciudad de Nueva York, está tratando a muchos pacientes afectados por el coronavirus y señaló que estos nuevos hallazgos le parecen demasiado familiares.

"En primera línea estamos viendo que los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, enfermedad cardiovascular y diabetes tienen un riesgo más alto de admisión, además de una insuficiencia respiratoria debida a SDRA", lamentó. Y agregó: "Los pacientes con asma, EPOC, y apnea del sueño también tienen un riesgo elevado de resultados adversos, que incluyen neumonía, SDRA y la intubación subsiguiente.

Sin embargo, Glatter enfatizó que eso no significa que todo el que tenga esas afecciones esté condenado a sufrir una enfermedad grave. "No está claro si los pacientes con afecciones crónicas subyacentes que gestionan sus afecciones de forma adecuada tienen un riesgo más bajo de complicaciones y resultados adversos", señaló.

Consecuencias

Las afecciones subyacentes pueden ser importantes para la gravedad de la COVID-19, pero muchos adultos jóvenes creen que el coronavirus solo afecta a las personas mayores, una idea errónea que los pone a ellos y a los demás en riesgo, advirtieron los expertos.

Esto puede apreciarse con que un creciente número de estadounidenses de 20 a 44 años han sido hospitalizados por la COVID-19. Si bien la tasa de letalidad es más alta entre las personas mayores de 85 años, el mayor número de casos confirmados (un 29%) se observa entre las personas de 20 a 44 años, según señalaron los CDC.

Las personas de 65 a 84 años representaban a más de un tercio de los pacientes hospitalizados, aunque un 20% de los pacientes hospitalizados tenían de 20 a 44 años.

Es muy probable que una persona en el grupo de edad más baja conozca a alguien de un grupo de alto riesgo, comentó el doctor Michael Chang, profesor asistente de pediatría del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston.

"Aunque su riesgo individual de una enfermedad grave sea bajo, sería muy injusto para los pacientes con un riesgo alto si sus acciones los expusieran a lo que podría ser una enfermedad potencialmente letal", planteó Chang en un comunicado de prensa de UT Health.

Los adultos jóvenes deben ser conscientes que, aunque su riesgo de muerte si contraen la COVID-19 es más bajo que el de los adultos mayores, pueden propagar la enfermedad a sus padres, abuelos y otros seres queridos que sean más vulnerables, observó el doctor George Delclos, profesor de salud pública de UT Health.

Las personas con un riesgo alto deben tomarse el distanciamiento social en serio para evitar contraer el coronavirus, recomendó Catherine Troisi, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Facultad de Salud Pública de UT Health.

Las personas con un riesgo elevado incluyen a las que tienen afecciones de salud subyacentes como la enfermedad pulmonar crónica, diabetes, enfermedad cardiaca, sobrepeso, sistema inmunitario debilitado, embarazadas, y mayores de 65 años. "Pero todo el mundo está en riesgo, incluso las personas jóvenes", concluyó Troisi.

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