Casi un tercio de los afroamericanos jóvenes tienen hipertensión

Casi un tercio de los afroamericanos jóvenes tienen hipertensión

Con frecuencia, la hipertensión se considera como una afección de la vejez, pero un estudio reciente encuentra que es común entre los estadounidenses jóvenes, en particular entre los adultos jóvenes negros.

El estudio, de personas de 18 a 44 años en Estados Unidos, encontró que la hipertensión era prevalente en todos los grupos raciales. Entre los participantes estadounidenses tanto blancos como de origen mexicano, un 22 por ciento presentaban la afección.

Pero los adultos jóvenes negros eran los más afectados: casi un tercio mostraban una presión arterial elevada.

Apenas una minoría de los jóvenes recibían tratamiento, lo que complica el problema. Y pocos (no más de un 15 por ciento) tenían la afección bajo un control "óptimo".

"Con frecuencia, las personas asocian la hipertensión con la gente mayor, con sus abuelos", comentó la Dra. Nieca Goldberg, experta voluntaria de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). "Pero las personas más jóvenes no son inmunes".

De hecho, hay muchos motivos por los cuales pueden ser vulnerables a la hipertensión, según Goldberg.

"Estos hallazgos no son inesperados, dadas las crecientes tasas de obesidad en EE. UU.", lamentó. "Las personas más jóvenes también tienden a comer mucha comida rápida, que es rica en sodio. Y muchas no hacen suficiente ejercicio".

En cuanto a las diferencias raciales, concuerdan con lo que los estudios anteriores han encontrado entre los estadounidenses de mediana edad y mayores.

"Esto nos muestra que las diferencias raciales se manifiestan en un momento temprano de la vida", señaló el líder del estudio, el Dr. Vibhu Parcha, investigador de la Universidad de Alabama, en Birmingham.

El motivo exacto no está claro. Pero Parcha apuntó que es probable que implique a muchos factores, desde la pobreza y los problemas para acceder a la atención de la salud o los alimentos saludables hasta el estrés relacionado con el racismo.

Y la hipertensión a unas edades tempranas es particularmente preocupante, enfatizó, porque las consecuencias también podrían aparecer antes. Incluyen afecciones tan graves como el ataque cardiaco, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardiaca y la enfermedad renal.

Goldberg se mostró de acuerdo en que "si no se detecta ni se trata", la hipertensión puede tener unos efectos devastadores en los jóvenes.

Lamentablemente, el equipo de Parcha encontró que muy pocos adultos del estudio tenían su presión arterial elevada bien controlada: entre un 10 y un 15 por ciento de los que sufrían de la afección habían logrado que sus cifras estuvieran por debajo de 130/80 mm Hg.

"Es un hallazgo que da mucho miedo", aseguró Parcha.

También es un hallazgo frustrante, dado que la hipertensión se diagnostica y se trata con facilidad, dijeron tanto Parcha como Goldberg.

Los cambios en el estilo de vida pueden tener un gran efecto, apuntó Goldberg. El ejercicio regular, una dieta baja en sal y rica en frutas y verduras, y no fumar son clave.

Pero hay que mantener esos cambios a largo plazo, comentó Goldberg, y esa puede ser la parte difícil.

Muchas personas con hipertensión necesitan medicamentos, junto con cambios en el estilo de vida, dijo Parcha. Pero, añadió, los médicos a veces pueden ser renuentes a recetarlos a los adultos jóvenes, porque incluso ellos subestiman los riesgos de una presión arterial elevada en una persona más joven.

Esto podría ser un motivo de que tan pocos participantes del estudio tuvieran sus cifras bajo control, según Parcha.

Los hallazgos, que aparecen en la edición de julio de la revista Mayo Clinic Proceedings, se basan en más de 15,000 participantes de un estudio federal sobre la salud que está en curso.

La hipertensión, definida como 130/80 mm Hg o más, fue "sorprendentemente" prevalente, aseguró Parcha.

Sin embargo, la mayoría de las personas no sabían que tenían la afección, e incluso menos habían recibido recetas de medicamentos, mostraron los hallazgos. Los adultos jóvenes negros tenían las tasas más altas de tratamiento, de alrededor de un tercio. Por otra parte, un 21 por ciento de los estadounidenses de origen mexicano y un 24 por ciento de los blancos recibían tratamiento.

Aunque pocas personas tenían la afección bien controlada, dos factores aumentaron esas probabilidades: tener un seguro de salud y acudir a citas regulares con el médico.

Esto sugiere que mejorar el acceso de los jóvenes a una atención de la salud asequible podría ayudar, según Parcha. También subraya la importancia de los chequeos de salud rutinarios, sin importar la edad.

"A veces, los jóvenes piensan que no hay necesidad de ir al médico porque se sienten bien", observó Parcha.

Pero, añadió Goldberg, en general la hipertensión no provoca síntomas, de forma que sentirse bien no es garantía de que la presión arterial de una persona sea normal.

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