Cambiar a realizar las mamografías cada dos años podría conllevar riesgos

Cambiar a realizar las mamografías cada dos años podría conllevar riesgos

MIÉRCOLES, 27 de noviembre de 2019 (HealthDay News) -- Las mujeres que realizan mamografías cada dos años en lugar de anualmente podrían enfrentarse a un mayor riesgo de ser diagnosticadas con tumores más grandes y en una etapa más avanzada, sugiere un nuevo estudio preliminar.

Los investigadores encontraron que entre 232 pacientes con cáncer de mama en su hospital, las que se habían sometido a las mamografías cada dos años tendían a tener unos tumores más avanzados. De esas 32 mujeres, un 44 por ciento fueron diagnosticadas con un cáncer en etapa 2 o más avanzado, frente a un 24 por ciento de las pacientes que se sometieron a la prueba de detección anualmente.

El estudio no observó los resultados finales de las mujeres, es decir, si las pruebas anuales redujeron el riesgo de morir de cáncer de mama.

Pero la esperanza es dar a las mujeres cierta información para sopesarla cuando tomen las decisiones sobre las pruebas de detección, señaló la investigadora, la Dra. Sarah Moorman, residente en radiología en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

Esas decisiones no siempre son fáciles. Hay varias directrices sobre las mamografías, y difieren respecto a la edad de inicio recomendada, y en la frecuencia a la que las mujeres deben hacerse la prueba, apuntó Moorman.

Por ejemplo, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. recomienda que las mujeres con un riesgo promedio de cáncer de mama se hagan la prueba cada dos años. La Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society, ACS), por otro lado, sugiere una prueba anual para las mujeres de 45 a 54 años; las mujeres mayores pueden cambiar a hacerse la prueba cada dos años o seguir con las pruebas anuales.

Podría parecer que unas pruebas más frecuentes serían claramente mejores. Pero las pruebas de detección de cualquier enfermedad tienen desventajas, entre ellas los resultados "falsos positivos" que conducen a evaluaciones posteriores, que a veces son invasivas.

Este estudio reciente no observó esos "daños" potenciales, dijo Moorman.

El Dr. Richard Wender es director de control del cáncer de la ACS. Explicó el fundamento de las recomendaciones de la ACS sobre las mamografías.

En general, la investigación sugiere que las pruebas anuales benefician más a las mujeres, en comparación con realizar las pruebas cada dos años, en términos de detectar los tumores cuando son más pequeños y evitar un tratamiento más extensivo. Pero la ventaja es un poco menor cuando las mujeres han pasado por la menopausia, en comparación con las mujeres más jóvenes, señaló Wender.

Esto se debe a que aunque el cáncer de mama es más común en las mujeres mayores, en general crece y progresa con una mayor lentitud después de la menopausia que antes. Además, explicó Wender, las pruebas anuales resultan en muchas más visitas adicionales en que las mujeres se someten a más imágenes de pruebas tras una mamografía inicial de aspecto sospechoso.

En cuanto a la prevención de las muertes, Wender dijo que un ensayo mostró que las pruebas anuales pueden reducir el riesgo de morir de cáncer de mama, en comparación con las pruebas bienales, en las mujeres menores de 50 años.

"Dados todos estos hallazgos", comentó Wender, "la ACS recomienda que las pruebas anuales son el mejor intervalo para todas las mujeres premenopáusicas".

A la edad de 55 años (un punto de referencia de la menopausia) las mujeres pueden seguir con las mamografías anuales o cambiar a hacerlas cada dos años, plantea la ACS.

"No creemos que los datos respalden del todo que, a nivel de la población, las pruebas cada dos años sean óptimas [para las mujeres postmenopáusicas]", indicó Wender.

Pero respecto a las mujeres individuales, añadió, hay otros factores que pueden tomar en cuenta y discutir con sus médicos: si han tenido una mamografía anómala en el año anterior, quizá las pruebas anuales sean mejores. Lo mismo podría suceder si tienen senos "densos" con menos tejido graso, lo que puede dificultar la interpretación de una mamografía.

Los hallazgos actuales se basan en 232 mujeres de 40 a 82 años que fueron diagnosticadas con un cáncer de mama en 2016 o 2017. La inmensa mayoría, 200, se habían sometido a las pruebas anuales, mientras que 32 mujeres habían recibido la prueba de detección cada dos años.

En promedio, las mujeres en el grupo bienal tenían unos tumores ligeramente más grandes, y fueron menos propensas a que las diagnosticaran en las etapas más tempranas. Además, un 38 por ciento necesitaron quimioterapia como parte de su tratamiento, frente a un 28 por ciento de las mujeres del grupo de pruebas anuales; pero esa diferencia no fue significativa en términos estadísticos.

Según Moorman, no hubo diferencias claras entre los dos grupos en cuanto a la edad, la raza, los antecedentes familiares de cáncer de mama, o el número que tenían un "riesgo alto".

Presentará los hallazgos la próxima semana en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (Radiological Society of North America), en Chicago. Los estudios presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada médica.

Wender dijo que las directrices sobre las pruebas de detección seguirán evolucionando a medida que lleguen más evidencias de las investigaciones.

Lo que es más importante, enfatizó, es que todas las mujeres elegibles se hagan mamografías "al menos cada dos años", y que las pruebas anuales son "ideales" para las mujeres más jóvenes.

Ahora mismo, añadió Wender, esto no sucede. Apenas alrededor de un tercio de las mujeres de EE. UU. en el rango de edad para las pruebas de detección se someten a una mamografía cada dos años.

Más información

Susan G. Komen ofrece más información sobre las pruebas de detección del cáncer de mama.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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