¿Cambiar a la leche descremada podría añadir años a su vida?

¿Cambiar a la leche descremada podría añadir años a su vida?

JUEVES, 16 de enero de 2020 (HealthDay News) -- Si quiere ralentizar el proceso de envejecimiento, quizá deba cambiar la leche entera por leche descremada, sugiere una investigación reciente.

El estudio de más de 5,800 adultos de EE. UU. encontró que los que se permitían regularmente beber leche con más grasa tenían unos telómeros más cortos en las células, una señal de un "envejecimiento biológico" acelerado.

Los hallazgos no prueban que la grasa de la leche, en sí, acelere el envejecimiento, enfatizó el investigador Larry Tucker, profesor de ciencias del ejercicio de la Universidad Brigham Young, en Provo, Utah.

Pero el estudio sí respalda lo que las directrices dietéticas de EE. UU. sugieren para los adultos: si va a beber leche de vaca, elija leche baja en grasa o descremada, señaló Tucker.

Los telómeros son unos trocitos de ADN que se ubican en los extremos de los cromosomas, como las puntas de plástico de los cordones de los zapatos. Esencialmente, ayudan a evitar que los cromosomas se deshagan y se adhieran entre sí. A medida que las personas envejecen, sus telómeros se acortan de manera gradual, y la investigación ha vinculado a unos telómeros más cortos con un riesgo más alto de desarrollar y morir de infecciones, cáncer y enfermedad cardiaca.

"Una variedad de factores del estilo de vida también se relacionan con la longitud de los telómeros", dijo Tucker.

Por ejemplo, las personas obesas tienden a tener unos telómeros más cortos que las delgadas, al igual que los fumadores en relación con los no fumadores. Y las personas que consumen mucha fibra, verduras y frutas en general tienen unos telómeros más largos que los que evitan esos alimentos.

En este último estudio, Tucker decidió observar la relación entre la longitud de los telómeros y la grasa de la leche.

En cuanto a la dieta, la leche es "un tema interesante", anotó Tucker.

"Hay docenas de estudios que han encontrado que cuando el consumo de leche aumenta, lo mismo sucede con los riesgos de enfermedades", dijo. "Pero también hay docenas de estudios que dicen lo contrario".

Tucker usó datos públicamente disponibles de 5,834 adultos de EE. UU. que participaron en un estudio de salud del gobierno. Todos fueron encuestados respecto a su dieta y su estilo de vida. También proveyeron muestras de ADN, lo que permitió que se realizaran mediciones de la longitud de sus telómeros.

Alrededor de un 60 por ciento de los participantes del estudio dijeron que bebían leche al 2 por ciento o con toda su grasa, mientras que un 27 por ciento bebían leche sin grasa ("descremada") o leche al 1 por ciento, y un 13 por ciento nunca bebían leche.

En promedio, encontró Tucker, las personas que bebían la leche con más grasa tenían unos telómeros más cortos, frente a los fanáticos de la leche con poca grasa o sin grasa.

Cada aumento de un punto de porcentaje en la grasa de la leche (por ejemplo, al 2 por ciento en lugar de al 1 por ciento) se vinculó con 4.5 años de envejecimiento biológico, encontró el estudio.

El capricho ocasional no pareció ser problemático. Entre las personas que bebían leche menos de una vez por semana, no hubo conexión entre las variedades más ricas y unos telómeros más cortos.

Al contrario, el vínculo se limitó a las personas que bebían leche al menos una vez por semana, y fue más firme entre los consumidores diarios, según el informe.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente en línea de la revista Oxidative Medicine and Cellular Longevity. Tucker no reportó financiación de la industria.

Si hay un vínculo directo entre la leche con más grasa y el envejecimiento, el motivo no está claro, anotó.

Pero Tucker dijo que hubo pistas de que la grasa saturada, el tipo de grasa que se encuentra sobre todo en los productos de origen animal, podría tener un rol.

Encontró que en las personas que tenían relativamente poca grasa saturada en sus dietas en general, la grasa de la leche no pareció hacer una diferencia en la longitud de los telómeros. Al contrario, la conexión fue "firme" en el tercio de las personas con la mayor ingesta general de grasa saturada.

Pero como muchos factores del estilo de vida afectan a la longitud de los telómeros, es difícil culpar a la grasa de la leche exclusivamente.

Tucker pudo tomar en cuenta otros factores, como la dieta y los hábitos de ejercicio, el tabaquismo y el peso corporal de las personas. Y la leche con más grasa seguía estando vinculada con unos telómeros cortos.

"Pero es imposible controlarlo todo", enfatizó Tucker. "No podemos afirmar que la grasa de la leche lo provocara".

Lauri Wright, catedrática de nutrición y dietética de la Universidad del Norte de Florida, en Jacksonville, se hico eco de esa idea.

Aun así, el estudio resalta una "relación interesante", comentó Wright, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

Independientemente de si la grasa de la leche acelera o no el envejecimiento biológico, señaló, ya hay motivos para elegir la leche baja en grasa.

Uno es limitar la grasa saturada. Una ingesta alta, anotó Wright, se asocia con la enfermedad cardiaca, ciertos tipos de cáncer y problemas con el control del azúcar en la sangre.

Más allá de esto, dijo, la leche con mucha grasa tiene más calorías, lo que puede hacer que se aumente de peso.

"En general, recomendaríamos leche descremada o al 1 por ciento como parte de una dieta y un estilo de vida saludables", añadió.

Más información

El Departamento de Agricultura de EE. UU. ofrece recomendaciones sobre los lácteos.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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