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Asocian la carne roja y la procesada con problemas hepáticos

MARTES, 20 de marzo de 2018 (HealthDay News) -- Amantes de la tocineta, un nuevo estudio tiene una mala noticia para ustedes: comer mucha carne procesada y carne roja podría aumentar las probabilidades de tener una afección hepática grave y resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2.

El estudio encontró que las personas que consumieron las mayores cantidades de carne roja y procesada tenían un riesgo de casi un 50 por ciento más alto de sufrir la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), y un riesgo de más de un 50 por ciento más alto de desarrollar resistencia a la insulina.

"Las personas que comen carne roja o procesada tienen unas probabilidades significativamente más altas de que les diagnostiquen la EHGNA y resistencia a la insulina", dijo la autora principal del estudio, Shira Zelber-Sagi, dietista clínica e investigadora en el Centro Médico de Tel Aviv, en Israel.

Los investigadores también observaron el modo en que se cocinó la carne. Encontraron que cocinar la carne a una temperatura alta durante mucho tiempo (como por ejemplo cocinarla a la plancha, asada a la parrilla o freírla) se asoció con un riesgo de aproximadamente el doble de desarrollar una resistencia a la insulina.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una afección que provoca que la grasa se deposite en el hígado. En algunas personas, esto puede llevar a la inflamación y la cicatrización del hígado, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. Este trastorno se está convirtiendo en una carga para la salud global tanto en los países desarrollados como en los que están en desarrollo.

La resistencia a la insulina juega una papel en el desarrollo de la EHGNA, según los investigadores.

Casi 800 personas, de 40 a 70 años de edad, participaron en el estudio. En promedio, tenían sobrepeso. Aproximadamente el 15 por ciento tenían diabetes tipo 2.

A todos los voluntarios del estudio se les realizó análisis de sangre y un ultrasonido del hígado. También respondieron a preguntas sobre su salud y sus hábitos dietéticos. La carne roja conformaba aproximadamente un tercio de su dieta, y la carne blanca conformaba aproximadamente dos tercios, indicaron los investigadores.

Los autores del estudio dijeron que hay varias razones por las que la carne roja y la procesada podrían asociarse con la resistencia a la insulina y la EHGNA. Por un lado, tienen grasas saturadas y pueden provocar inflamación. La carne procesada también tiene un contenido más alto de sodio, que podría estar relacionado con la EHGNA. Y tiene nitritos y nitratos, que pueden causar inflamación.

La carne procesada incluye carnes como el salami y la salchicha, que se han "transformado al ponerles sal, al ahumarlas o al realizar otros procesos que aumentan el sabor o mejoran la conservación", afirmó el informe.

El estudio no demostró que hubiera causalidad, y los investigadores dijeron que no pueden hacer unas recomendaciones definitivas a partir de los hallazgos de solo un estudio. Pero indicaron que las directrices dietéticas generalmente recomiendan comer no más de una o dos porciones a la semana de carne roja, y no más de una porción de carne procesada.

El pescado, el pollo y el pavo son mejores fuentes de proteína, sugirieron los autores del estudio.

"Además, intente cocinar al vapor o cocer la comida, en lugar de cocinar la carne a la parrilla o freírla a temperaturas altas hasta que esté bien hecha", dijo Zelber-Sagi.

¿Y qué hay de las dietas bajas en carbohidratos que pretenden ser beneficiosas para la salud aunque con frecuencia cuentan con grandes cantidades de carne?

Se debería poner el énfasis en la selección de la proteína saludable, dijo otra autora del estudio, Dana Ivancovsky-Wajcman.

"Incluso cuando se sigue una dieta baja en carbohidratos, sería inteligente comer carne saludable y usar métodos saludables para cocinarla para prevenir la resistencia a la insulina y la EHGNA", dijo Ivancovsky-Wajcman, dietista clínica y estudiante de doctorado en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Haifa, en Israel.

La nutricionista Dana Angelo White, de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut, dijo que el estudio muestra que comer algunos alimentos (como los perritos calientes o las salchichas a la parrilla) podría producir un "doble daño".

White afirmó que se necesita más investigación para esclarecer las razones exactas de cómo la carne roja y los alimentos procesados contribuyen a la aparición de la EHGNA y la resistencia a la insulina, pero las grasas saturadas son un posible culpable. También se mostró de acuerdo en que el contenido alto de sodio y la adición de conservantes, como los nitritos, podrían tener un papel también.

Además, cocinar a una temperatura alta crea unas sustancias perjudiciales llamadas aminas heterocíclicas (AHC) que el hígado tiene que procesar, explicó.

¿La moraleja? "Las proteínas magras siguen pareciendo buenas, como las del pescado, las aves e incluso las aves de carne oscura, que tienen más grasas poliinsaturadas. También se puede reducir la producción de AHC si se marina la carne antes de cocinarla", dijo White.

El estudio aparece en la edición del 20 de marzo de la revista Journal of Hepatology.

Más información

La Organización Mundial de la Salud tiene más información sobre el vínculo entre la carne procesada y el cáncer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

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