Ahora, más estadounidenses fallecen en casa

Ahora, más estadounidenses fallecen en casa

MIÉRCOLES, 11 de diciembre de 2019 (HealthDay News) -- La mayoría de las personas preferirían una muerte pacífica en casa, en un ambiente familiar en compañía de sus seres queridos.

Ahora, por primera vez en un siglo, hay un aumento en las probabilidades de que se respeten esos últimos deseos.

El hogar ha superado al hospital como el lugar de muerte más común en Estados Unidos, por primera vez desde principios del siglo XX, según un nuevo informe.

"Por primera vez en la historia moderna, más personas mueren en casa en Estados Unidos que en cualquier otro lugar en particular", señaló el investigador sénior, el Dr. Haider Warraich, experto en atención del final de la vida y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Alrededor de un 31 por ciento de las personas murieron en casa en 2017, en comparación con alrededor de un 30 por ciento que fallecieron en el hospital, según los datos nacionales que los investigadores analizaron. Otro 21 por ciento murieron en un hogar de ancianos, y más o menos un 8 por ciento en un hospicio.

En comparación, en 2003 más o menos un 40 por ciento de las personas murieron en el hospital, mientras que apenas un 24 por ciento murieron en casa.

Este cambio en realidad refleja los deseos de las personas que se enfrentan al final de sus vidas, aseguró Warraich.

"La inmensa mayoría de las personas, independientemente de la cultura o del estatus económico, prefieren morir en casa", dijo. "Pero desde la llegada del hospital moderno y los avances en la medicina moderna, la inmensa mayoría de las personas en realidad han fallecido en el hospital".

"En general, esto representa un cambio positivo, porque indica que la atención médica quizá se esté centrando más en el paciente, porque podemos respetar los deseos de las personas respecto a poder morir en casa", planteó Warraich.

Esta tendencia refleja un mayor reconocimiento de la atención paliativa, a medida que más personas aprovechan los beneficios de hospicio cubiertos por Medicare para morir donde se sienten más cómodas, dijo Warraich.

"La mayor parte de la atención de hospicio se administra en casa", observó. "Es en realidad la única fuente importante de respaldo que ofrecemos a nuestros pacientes al final de la vida que el seguro cubre".

Morir en casa también es menos costoso, anotaron Warraich y Katherine Ornstein, profesora asistente de geriatría y medicina paliativa de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"Cada vez hay un mayor cambio hacia los servicios domiciliarios, y no solo al final de la vida", anotó Ornstein, que no participó en el estudio. "La atención de las personas con enfermedades graves se está desplazando a la comunidad y al hogar".

Pero esta tendencia en la atención del final de la vida conlleva ciertas desventajas.

A Warraich y a otros expertos les preocupa que la familia y los amigos lleven una carga demasiado pesada respecto al cuidado de un ser querido moribundo.

"Me muestro cautelosa, porque de verdad debemos recordar que si la atención se está desplazando al hogar, dependemos cada vez más de los familiares para que respalden al paciente", comentó Ornstein.

"No les pagan y ofrecen respaldo, y sabemos que la atención del final de la vida es difícil", continuó. "Debemos hacer más por ayudar a los cuidadores. Debe haber más recursos disponibles. Debe haber más atención de relevo. Debemos pensar sobre las licencias médicas para la familia".

Warraich y Ornstein también dijeron que algunas enfermedades sin duda necesitan una hospitalización continua, y les preocupa que algunas personas vayan a morir a casa cuando un hospital o un centro de cuidados pudieran ofrecerles una mejor atención.

"Para esas personas, el hogar quizá no sea el lugar adecuado, porque no se cuenta con suficientes recursos como para apoyarlas", lamentó Warraich.

Unas disparidades continuas también significan que es menos probable que a algunas personas se les permita fallecer en casa, encontraron los investigadores.

Por ejemplo, los negros tienen un 47 por ciento más probabilidades, y los hispanos alrededor de un 40 por ciento más probabilidades, de fallecer en un hospital que los blancos, muestran los datos.

Las personas con cáncer también son más propensas a poder morir en casa que las personas con otras enfermedades letales.

Aunque la enfermedad cardiaca es la principal causa de muerte en EE. UU., los pacientes cardiacos tienen un 27 por ciento menos de probabilidades de fallecer en el hogar que los pacientes con cáncer, encontraron los investigadores.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 12 de diciembre de la revista New England Journal of Medicine.

"En realidad, todo el movimiento de atención del final de la vida, incluyendo al hospicio, se originó porque queríamos ayudar a los pacientes con cáncer", añadió Warraich. "Pero ahora, la inmensa mayoría de las personas no mueren de cáncer".

"La pregunta es por qué menos pacientes con otras enfermedades mueren en casa. ¿Es el sistema actual de atención al final de la vida igual de adecuado para ellos como para los pacientes con cáncer?", continuó Warraich.

Ornstein se mostró de acuerdo. "Hay que trabajar más para que todo el mundo pueda tener una atención de final de la vida de alta calidad", concluyó.

Más información

El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU. tiene más información sobre la atención al final de la vida.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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