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AHA News: ¿Se puede luchar contra la presión arterial alta si se añaden minerales al agua potable?

MARTES, 7 de mayo de 2019 (American Heart Association News) -- Si tiene alta la presión sanguínea es posible que le hayan dicho que disminuya su consumo de sal y quizás que también esté tomando medicamento. Esas estrategias son buenas, ya que casi la mitad de los adultos en los Estados Unidos tienen que disciplinarse para mantenerse alejados de la hipertensión.

¿Qué pasaría si hubiera una manera más fácil de asegurar que casi todas las personas tomaran pasos pequeños destinados a bajar la presión arterial cada vez que toman un vaso de agua?

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the American Heart Association, sugiere que añadir calcio y magnesio al agua potable podría potencialmente ayudar a bajar los niveles de presión sanguínea entre la población.

La estrategia proviene de investigaciones que observaron el efecto de las fuentes de agua potable en la salud de residentes de zonas costeras en Bangladés afectadas por intrusiones de agua de mar. Los residentes dependían de agua subterránea o de lagunas como fuentes de agua principales.

El estudio comparó los niveles de presión sanguínea de personas que bebían agua salina, comparados con los de personas que bebían agua dulce. Aunque es bien sabido que el sodio aumenta los niveles de la presión sanguínea, los participantes del estudio que bebieron el agua salina tuvieron niveles menores de dicha presión. Los investigadores creen que eso no tuvo que ver con el sodio, sino con otros dos minerales presentes en el agua: calcio y magnesio.

"El calcio y el magnesio funcionan como protectores y disminuyen la presión sanguínea", dijo Abu Mohammed Naser, becario de postdoctorado en la Rollins School of Public Health de la Universidad de Emory en Atlanta, y autor principal del estudio. "Sospechamos que lo que sucede es que esos dos minerales sobrepasan los efectos dañinos del sodio en la presión sanguínea".

Esas son buenas noticias para los bangladeses, ya que su país carece de fuentes alternativas de agua potable comparado con otros países más desarrollados en los cuales las plantas de tratamiento se dedican a extraer la salinidad del agua subterránea contaminada.

Sin embargo, lo encontrado también podría tener implicaciones para cualquier población que se enfrenta a la lucha contra la hipertensión, la cual es la causa principal previsible de fallecimientos prematuros a nivel mundial que afecta a más de 1.3 miles de millones de personas en el mundo, siendo 116.4 millones de estos, personas estadounidenses.

El análisis reunió datos de dos investigaciones que estudiaron participantes en varias comunidades costeras de Bangladés, tanto durante la temporada de sequía como en monzón cuando fluctúa la salinidad del agua.

Se encontró que quienes bebieron agua moderadamente salina tuvieron niveles promedio de presión sistólica 1.55 mmHg menores que las personas que bebieron agua dulce. El nivel promedio de presión diastólica fue 1.26 mmHg menor. En la proporción de la presión sanguínea, la presión sistólica es la cifra superior y la diastólica es la inferior.

Los investigadores analizaron muestras de orina para determinar si las personas con presión sanguínea más baja también tuvieron niveles mayores de calcio y magnesio en el sistema, lo cual se atribuyó al consumo de agua potable salina.

La reducción en presión sanguínea fue pequeña pero importante, y valiosa en cuanto a investigaciones posteriores, dijo el Dr. Robert M. Carey, profesor de medicina en la Universidad de Virginia quien no fue parte del estudio nuevo. Carey ayudó a redactar las pautas de presión sanguínea más recientes de la American Heart Association y el American College of Cardiology.

"En vista de estos estudios distintos, creo que queda bastante claro que reducir la presión sanguínea en poca medida y en forma constante puede tener un gran efecto parar reducir las enfermedades cardiovasculares y los ataques cerebrales", mencionó.

Carey advirtió que se deberán replicar los resultados de Bangladés en un ambiente clínico para confirmar que el agua fortificada con calcio y magnesio fue un factor instrumental en reducir la alta presión sanguínea.

Si se confirman esos resultados, "se podrían afectar los niveles de presión sanguínea en la población promedio", agregó. "Esa sería una dinámica distinta a lo que se ha hecho tradicionalmente, donde esperamos hasta que alguien se haga hipertenso para introducir modificaciones de estilo de vida y luego añadimos terapia con fármacos para ayudar a las personas a disminuir la presión sanguínea. Creo que debemos hacer las dos cosas".

Gran cantidad de estudios demuestran que tanto el calcio como el magnesio son importantes para mantener buenos niveles de presión sanguínea. La Academy of Nutrition and Dietetics no recomienda usar suplementos vitamínicos y minerales para prevenir enfermedades crónicas. De hecho, la AHA recomienda que las personas los obtengan directamente de una alimentación repleta de nutrientes.

Sin embargo la mayoría de los estadounidenses no logra obtener las cantidades recomendadas diarias a través de lo que comen.

Naser dijo que eso se debe parcialmente a que la gente no consume suficientes alimentos ricos en estos minerales. También atribuye la situación a los niveles bajos de nutrientes presentes en suelo por lo general, debido al exceso de producción agrícola y a los distintos patrones de lluvia que se ven afectados por el cambio climático.

Añadir esos minerales al agua potable podría ser una forma muy eficaz de contrarrestar parte del problema, dijo Naser. Y, el agua podría ser un mejor método de entrega comparada con los alimentos, ya que "las substancias químicas en la comida pueden interferir con la absorción, disminuyendo la biodisponibilidad. Si es posible suplementar el agua, o sea, añadirle calcio y magnesio, la probabilidad de absorberlos mejor es también aumenta mucho más".

 

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