AHA News: ¿El ser inmigrante pone en peligro la salud?

AHA News: ¿El ser inmigrante pone en peligro la salud?

LUNES, 7 de octubre de 2019 (American Heart Association News) -- En los últimos años, expertos del ámbito del cuidado de la salud han acogido la idea de que una gran variedad de factores aparentemente no médicos, tales como ingresos, vivienda, educación, puede afectar la salud de una persona en forma importante.

Incluso muchos profesionales ahora comentan que, entre los actores que se han denominado como determinantes de la salud, la inmigración es algo que podría afectar a las familias durante generaciones.

En general, los estudios muestran que los inmigrantes a menudo tienen mejor salud, comparados con personas naturales de países industrializados tales como los Estados Unidos, donde, a partir de 2015, se aproxima que un cuarto de la población son inmigrantes o hijos de inmigrantes.

Sin embargo, el Dr. Ricardo Fernández, director médico de La Clínica del Pueblo, centro de salud al servicio de inmigrantes latinos en Washington D.C. y sus alrededores, dijo que mudarse a un país nuevo puede afectar la salud de muchas formas negativas.

"Una de las más obvias es que los inmigrantes en este país pueden sentirse aislados y solos", comentó. Es frecuente que hayan dejado atrás a sus familias, quizás por haber huido de persecuciones, aparte de que el viaje puede ser peligroso.

"Todo eso se suma para que pueda surgir una mayor prevalencia de diferentes tipos de traumas y el potencial de padecer ansiedad y depresión", dijo. "Luego estos pueden manifestarse como molestias físicas, tales como dolores de cabeza o vientre, por ejemplo".

Para ciertas personas, la idea de ir al médico a revisarse estando bien, o de surtir una receta varias veces, puede ser un concepto genuinamente foráneo, agregó. "Les damos medicamentos para diabetes, colesterol, o una enfermedad por el estilo, y seis meses después nos comentan que se les terminó desde hace mucho, agregando que pensaron que ya habían concluido con la medicina".

Muchos inmigrantes acaban por concentrarse solo en su trabajo, dijo Fernández, y eso puede costarles la salud.

"Tienen más de un empleo", agregó, "y tratan de ganar dinero de varias fuentes para poder mantener a otras personas".

Fernández recuerda a un hombre que acudió a él para pedir vitaminas porque se sentía cansado. "Duerme unas cuatro horas diarias porque tiene dos trabajos. Yo le indiqué que las vitaminas no le ayudarían porque, en realidad, no dormía lo suficiente".

Ese ritmo puede dejar a la gente sin tiempo para dedicarse al ejercicio o a preparar comida saludable, sobre todo en grupos de inmigrantes que viven en pobreza. "En el caso de los Estados Unidos, la comida más accesible para la gente pobre no es saludable".

Los inmigrantes no son los únicos que tienen problemas relacionados con la pobreza y el acceso a los alimentos, dijo Ninez Ponce, profesora de la Universidad de California en Los Ángeles. No obstante, este grupo a menudo enfrenta esta problemática junto con factores tales como discriminación y barreras políticas que limitan su acceso a programas ventajosos.

Incluso puede ser desafiante lidiar con los elementos básicos de la vida, señaló Ponce, quien vino de niña a los Estados Unidos y es ahora directora del Centro de Investigación de Políticas para la Salud en la Fielding School of Public Health de UCLA. Pueden ser difíciles las cosas tales como determinar dónde vivir, dónde estudiar o dónde se encuentra la lavandería. "Imagínese cómo resulta navegar dentro del sistema de salud".

Para quienes lo intentan, el sistema puede a veces no detectar sus necesidades.

Thu Quach es subdirectora administrativa en jefe de Asia Health Services, institución que atiende a 28.000 pacientes en Oakland y el condado aledaño de Alameda, California. Tenemos personas que provienen de lugares en los que no se comentan fácilmente temas tales como la salud mental o el cáncer, añadió.

Por otra parte existen problemas que son específicos para ciertas culturas y que pueden afectar los diagnósticos y tratamientos.

Por ejemplo, la gente camboyana que se trasladó a los Estados Unidos en los setentas venía huyendo de un genocidio. Los sobrevivientes lidian no solo con estructuras familiares destrozadas, sino con problemas mentales de largo plazo relacionados con el trauma. Un médico debe estar consciente de esas necesidades, dijo.

Ese tipo de problemas puede afectar a las personas no solo en forma inmediata, sino hasta años después, indicó Quach, quien fuera solo una niña cuando inmigró a los Estados Unidos proveniente de Vietnam, logrando después cursar un doctorado en epidemiología de la Universidad de California en Berkeley.

"Creo que al ser inmigrante, o hijo(a) de inmigrantes, uno enfrenta bastantes traumas intergeneracionales que han tenido lugar y que se van realmente revelando conforme pasa el tiempo a lo largo de las generaciones".

Para ayudar, Quach dijo que el paso clave es entender que cuidar a los inmigrantes beneficia a todos. Si las personas temen buscar servicios, "pagaremos más tarde", agregó.

Ponce y Quach indicaron que es necesario que se brinden servicios de interpretación, por lo que se ha visto a veces cuando los niños son los que se enfrentan a interpretar temas delicados para sus padres en un consultorio médico.

Quach agregó que los inmigrantes no drenan la sociedad. En realidad la investigación muestra que aportan más económicamente al sistema de seguro privado que lo que se gasta en ellos.

"Los inmigrantes son muy fuertes", indicó. "Han podido sobrevivir muchas cosas y le han aportado a este país de muchas maneras. Como inmigrantes o refugiados, tenemos cierta resiliencia que no se puede captar por completo cuando únicamente revisamos las estadísticas".

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