Cómo mantener a los niños activos mientras estudian en casa

Cómo mantener a los niños activos mientras estudian en casa

Cuando las escuelas cierran para proteger a las familias contra el coronavirus, la inquietud principal de los padres de familia podría enfocarse en el aprendizaje perdido. Sin embargo, para los alumnos que acaban adentro de casa casi todo el día, frente a pantallas de teléfonos y computadoras, también podría haber costos para la salud.

"Hay que darles un poco de gracia a los padres y mencionar que en estos momentos todos estamos en un cierto modo de supervivencia", dijo Hildi Nicksic, profesora clínica asistente del departamento de salud y kinesiología de la Universidad Texas A&M en College Station. Aun así, el aumento del tiempo dedicado a las pantallas y la inactividad hacen que "la realidad sea bastante alarmante".

Si eres un niño que perdió su acceso a la escuela, también desapareció el recreo y todas las demás oportunidades que tienes para moverte de un lado a otro durante el día escolar. Perdiste las clases de educación física y los equipos deportivos. "En realidad, podría ser que ni siquiera salgas de tu casa porque vives en una zona donde tus padres sienten desconfianza para darte ese permiso", dijo Nicksic.

Las familias pueden encontrar formas de lidiar con la situación, dijo la Dra. Geetha Raghuveer, cardióloga pediátrica del hospital Children's Mercy en Kansas City, Missouri. Todo comienza con saber lo vital que es que los niños se mantengan físicamente activos.

De acuerdo con un informe publicado en 2020 en Circulation, y redactado por un grupo de la American Heart Association dirigido por Raghuveer, aproximadamente un 60% de los jóvenes en Estados Unidos tienen niveles no muy sanos en cuanto a la condición cardiorrespiratoria.

Los efectos de tener bajos niveles de condición física son multifacéticos, mencionó. "Tienen elementos físicos, cardíacos, mentales, académicos, de largo plazo, de corto plazo".

Las pautas federales recomiendan que los menores de entre 6 y 17 años obtengan por lo menos una hora de actividad moderada diariamente, añadiendo actividades más intensas por lo menos tres veces por semana.

Nicksic, quien fue maestra de escuelas públicas más de 10 años antes de obtener su doctorado, dijo que los beneficios de la actividad van más allá de la salud básica.

Se ha comprobado que la actividad física regular ayuda a mejorar los resultados escolares. "Se observa gran parte de las mejoras en las matemáticas específicamente, pero existe un entendimiento general de que habrá beneficios en todas las materias", dijo.

Los estudios también han mostrado que eso les facilita las cosas tanto a los padres como a los maestros porque ayuda a que los chicos se enfoquen.

"Si tomamos una lección de 60 minutos y la dividimos en 55 minutos con 5 minutos de actividad física, es probable que los 55 minutos de clase logren un aprendizaje más productivo", dijo Nicksic.

Los descansos no son la única forma de hacer que los niños se muevan. Ambos, maestros y padres, pueden adaptar las lecciones para incluir la acción. Los alumnos más jóvenes que aprendan a usar una regla pueden medir cosas en forma activa por todo el salón, o la habitación, en lugar de sentados frente a una hoja de papel. Un maestro que imparta su clase por video puede pedir que los chicos busquen un objeto que vaya con la materia en algún lugar de su casa. "Eso aleja al alumno de la pantalla, aunque sea solo para ponerse de pie, moverse un poco y regresar a su asiento".

El proyecto de The Wide Open School ofrece ideas adicionales en inglés y español en wideopenschool.org. Nicksic recopiló su propia lista en classroomsinmotion.com. La American Heart Association ofrece sugerencias a través de esfuerzos como Kick Cabin Fever to the Curb y el NFL Play 60 Challenge.

Al final de cuentas, ambas Nicksic y Raghuveer mencionaron que el acondicionamiento físico funciona mejor cuando se hace como actividad en familia.

"Ayuda mucho si la familia participe en conjunto en actividades de acondicionamiento físico, en lugar de solo decirles a los chicos que salgan a hacer algo", dijo Raghuveer.

Esa dinámica le ha funcionado a Jenny Groshong, una maestra de cuarto grado de Eugene, Oregon.

Sus hijas, Libby de 13 y Peyton de 12 años, han pasado bastante tiempo con las pantallas este año, dijo. Sin embargo, cuando comenzó a ser demasiado, ella no siempre les dijo que solo las dejaran.

"Yo salgo a correr, así que pedía que una de ellas fuera conmigo. A veces la otra saltaba y decía, 'yo también voy' y montaban bicicleta en lo que yo corría".

La familia también hace senderismo y a veces hasta sacan una antigua bicicleta tándem. "De vez en cuando se suben juntas y resulta muy gracioso y divertido", dijo riéndose. "¿Quiere que sus chicos aprendan a llevarse bien? Póngalos a montar un tándem".

Groshong sabe que su familia tiene el privilegio de tener todas esas actividades a su alcance. "Cuando las familias están en crisis o tienen problemas económicos o dificultades para poner alimentos sobre la mesa, no poseen el lujo de subirse a la camioneta y manejar una hora para hacer una excursión", agregó.

Esta maestra, que enseña a muchos alumnos de familias de bajos ingresos, encontró pequeñas formas para incorporar el movimiento en su plan de estudios.

En la primavera, cuando la vegetación abundante de su región florecía plenamente, envió a sus alumnos (con equipo proporcionado por la escuela) a fotografiar flores "con todos los tonos del arco iris" para hacer una rueda de colores en forma de collage. No todos los chicos tuvieron que caminar muy lejos, añadió. "Pero por lo menos les tocó salir al aire libre".

Raghuveer y Nicksic aprobarían la actividad. Ambas enfatizaron que está bien comenzar con algo sencillo.

"Los pequeños pasos son estupendos", dijo Nicksic. "No es necesario pasar de cero actividades físicas, a garantizar que sus niños salgan a caminar una hora completa o algo así. Cualquier cosa es útil".

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