AHA: Autoridades de salud deben de hacer más por reducir el tabaquismo

AHA: Autoridades de salud deben de hacer más por reducir el tabaquismo

JUEVES, 13 de septiembre de 2018 (American Heart Association) -- Melvin Stubbs sabe que los cigarros podrían causarle enfermedad del corazón, cáncer del pulmón o matarlo. Dijo que a su esposa y a sus padres les duele saber que tiene ese hábito. Ellos con frecuencia le ruegan que deje de fumar.

"Eso es algo con lo que lucho a diario", dijo Stubbs, de 38 años y fumador por casi dos décadas. "Uno sabe que si no deja de hacerlo, hay muchos seres queridos que estarán tristes si algo le pasa a uno".

El gerente de ventas de Memphis, Tennessee es uno de los aproximadamente 38 millones de adultos estadounidenses que fuman cigarros porque no han podido cesar de hacerlo, porque lo disfrutan hacerlo o porque lo están probando por primera vez.

A pesar que la tasa de tabaquismo en Estados Unidos ha bajado significativamente desde su auge a mediados de los años sesenta, las tasas permanecen altas en algunos grupos de la población.

Según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los adultos indígenas estadounidenses y nativos de Alaska, los hombres afro-estadounidenses, los adultos homosexuales, bisexuales y lesbianas tienen las tasas más altas. Las tasas también son altas en las personas que viven en la pobreza y que tienen poca escolaridad.

Las consecuencias del tabaquismo pueden ser mortales.

Según los CDC, aproximadamente 480.000 estadounidenses mueren anualmente por tabaquismo y por humo de segunda mano. El tabaquismo también está ligado a la presión arterial alta y a la diabetes, dos condiciones que pueden causar enfermedad del corazón, la causa principal de muertes en estadounidenses. Estadísticas federales muestran que un cuarto de las muertes por enfermedad del corazón y por ataque cerebral están vinculadas al tabaquismo.

"Esta es una adicción muy fuerte, es casi como estar adicto a la cocaína", dijo Aruni Bhatnagar, un codirector del American Heart Association Tobacco Regulation and Addiction Center, un centro de investigación de tabaco. "La nicotina no es una sustancia fácil de dejar".

A pesar que las iniciativas de prevención y cesación y las regulaciones han ayudado a personas a dejar de fumar, dijo, "Ahora tenemos que concentrar nuestros esfuerzos de prevención en estas subculturas [con altas tasas de tabaquismo]".

Radeanna Comb, una promotora de salud en la Nación Navajo, cultiva las relaciones en comunidades tribales donde los programas de cesación son escasos. Para que la prevención sea exitosa, dijo que, "Es importante diseñar programas que tengan relevancia cultural".

Por ejemplo, hay materiales que pueden entrar en conflicto con las costumbres sagradas tribales que incluyen el consumo de tabaco. Ella tiene eso presente cuando comparte la información de los efectos dañinos de la nicotina, el poderoso y adictivo estimulante que se encuentra en plantas de tabaco.

Mientras que las estadísticas de tabaquismo por raza y etnia ofrecen una idea de quiénes fuman en Estados Unidos, investigadores de enfermedad del corazón y de ataque cerebral dicen que hay factores sociales y emocionales subyacentes que conducen al consumo de cigarros.

Por ejemplo, hay estudios que han mostrado que las personas que tienen estrés persistente, que han sufrido discriminación o que viven con ansiedad y depresión tienden a tener más dificultad con cesar de fumar.

El nivel de ingresos y el nivel escolaridad también influyen. Según estadísticas federales, las personas que tienen un ingreso por debajo de las pautas de pobreza, que fueron a la secundaria pero no la terminaron o que solo se graduaron de secundaria, tienen una probabilidad mucho más alta de fumar que sus pares que tienen mayor ingreso y más escolaridad.

En un informe reciente, investigadores de los CDC argumentaron que las regulaciones que prohíben el tabaquismo y las que imponen impuestos sobre los cigarros, ayudarían a reducir las tasas de tabaquismo en adultos estadounidenses que tienen poca escolaridad y bajos ingresos. Dijeron que eso daría resultado porque tienden a ser el mercado meta de las campañas publicitarias de tabaco y tienden a tener menos exposición a información de salud.

"Como política, la acción más poderosa que podemos tomar es incrementar el precio", comentó el doctor Michael Fiore, médico e investigador de la institución Center for Tobacco Research and Intervention, con sede en la Universidad de Wisconsin.

Pero Fiore dijo que las autoridades que formulan políticas deben hacer que los programas de cesación sean más asequibles o gratis para aquellos que los necesitan más.

Amanda L. Graham, un perito de cesación, dijo que tener acceso a esos programas es crítico. Por más de 20 años, Graham ha investigado el cáncer y el consumo de tabaco. El foco de su labor ha sido entender cómo las intervenciones en línea y en las redes sociales ayudan a personas a dejar de usar cigarros y otros productos de tabaco.

"Cuando pensamos cuáles son los factores principales que causan gastos de salud, si hay una inversión que deben hacer los empleadores y las pólizas de salud, es [en] la cesación del tabaquismo", dijo Graham, directora de los programas de cesación de la organización Truth Initiative en Washington, D.C.

Stubbs, el hombre de Tennessee, dijo que continuaría fumando por el momento. Nunca ha buscado la ayuda de un programa de cesación, y dijo que un problema grave de salud podría obligarlo a dejar de fumar.

Quiere que su familia siga insistiendo que deje de fumar porque algunas de sus palabras le calan. Pero quiere que dejen de darle las miradas tristes que recibe cuando saca una cajetilla de cigarros.

"Siento que cuando me ven fumar, ven un cadáver".

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