La COVID-19 provoca retrasos en las cirugías para el cáncer

La COVID-19 provoca retrasos en las cirugías para el cáncer

Muchos pacientes con cáncer se han enfrentado a retrasos en su atención de la salud durante la pandemia del coronavirus, ¿pero qué consecuencias tendrá esto?

Los investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston, analizaron 15 años de datos para determinar cuánto tiempo se pueden retrasar las cirugías de ciertos tipos de cáncer sin dañar las probabilidades de supervivencia de los pacientes. El estudio comenzó a principios de primavera, cuando la pandemia hizo que muchos hospitales cancelaran o pospusieran los procedimientos que no fueran de emergencia, lo que incluyó a las cirugías para el cáncer.

"Nos preocupaba que los cirujanos y los pacientes estaban viéndose forzados a tomar decisiones sobre el tratamiento sin una comprensión clara de los riesgos", comentó el Dr. Scott Fligor, un residente de cirugía general que dirigió el estudio.

De más de 2,000 trabajos publicados en los últimos 15 años, su equipo encontró 58 que investigaron el tiempo entre el diagnóstico y la cirugía en los pacientes con cánceres de colon, páncreas y estómago.

Estos estudios subrayan la importancia de un tratamiento rápido para el cáncer de colon. En específico, un retraso de 30 a 40 días en la cirugía se asoció con unas peores probabilidades de supervivencia. Lo mismo sucedió tras retrasar la radiación o la quimioterapia durante siete a ocho semanas.

Pero los investigadores encontraron pocas evidencias de que posponer la cirugía para los cánceres de páncreas y estómago empeorara los resultados, en parte porque hubo pocos estudios disponibles.

Los resultados se publicaron en una edición reciente en línea de la revista Journal of Gastrointestinal Surgery.

Fligor dijo que los hallazgos deben ser interpretados con precaución.

"Los estudios revisados no se diseñaron para responder a la pregunta de qué tan pronto se debería operar el cáncer durante una pandemia, porque esto es algo que no habíamos experimentado en nuestras vidas", explicó.

El cáncer es una enfermedad progresiva, y los retrasos en el tratamiento pueden darle tiempo para que crezca y se propague. Aunque algunos retrasos podrían resultar letales, otros quizá no provoquen un crecimiento significativo del cáncer.

El resultado depende de la duración del retraso, el tipo y la etapa del cáncer, además de unos factores biológicos y genéticos particulares, sugirieron los autores del estudio.

"De verdad hay una visión individual respecto a qué es mejor para cada paciente de forma específica en cada caso", aseguró Fligor.

El Dr. William Cance, director médico y científico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society, ACS), revisó los hallazgos del nuevo estudio.

Cance dijo que proseguir el tratamiento (ya sea una cirugía, quimioterapia o radiación) en un plazo de 30 días tras el diagnóstico es una recomendación razonable para todos los tipos de cáncer.

Pero la conjetura de que mientras más rápido se extrae un cáncer, mejor será para el paciente, no siempre es verdad, añadió.

"No siempre queremos tener unos retrasos extraordinarios, pero por otro lado, tampoco queremos que los pacientes se sometan a cirugía demasiado rápidamente", apuntó Cance. "He visto demasiada atención apresurada, y corremos el riesgo de ir demasiado lejos en la dirección contraria".

Durante las etapas iniciales de la pandemia de COVID-19, los hospitales pospusieron muchas cirugías electivas, entre ellas muchas cirugías para el cáncer, con el objetivo de liberar recursos para el influjo previsto de pacientes con coronavirus.

Es probable que haya más retrasos a medida que la pandemia continúe y las hospitalizaciones por la COVID-19 aumenten.

Si se debe retrasar una cirugía, Cance recomienda que los médicos piensen en alternativas, como la quimioterapia o la radiación, para evitar que el cáncer progrese mientras tanto.

"Creo que el punto importante es que se deben hacer los planes de atención de los pacientes", dijo Cance.

Pero los retrasos en el tratamiento no son el único motivo de preocupación. Recibir un diagnóstico rápido durante la pandemia también es un problema.

"Estamos haciendo un trabajo bastante bueno al tratar a los pacientes que cuentan con el diagnóstico, pero los que me preocupan son los que no han sido diagnosticados", señaló Cance. "Los que se están retrasando en la fila de las pruebas de detección son las personas sin un diagnóstico".

Una encuesta reciente de la ACS encontró que la mayoría de los pacientes con cáncer fueron tratados según se había programado a finales de abril y principios de mayo. Apenas un 17 por ciento de los que estaban en tratamiento activo contra el cáncer reportaron retrasos.

"Creo que los datos muestran que estamos haciendo todo los esfuerzos posibles por priorizar a los pacientes con un diagnóstico", añadió Cance.

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