Tormentas más intensas afectarían la salud de los adultos mayores

Tormentas más intensas afectarían la salud de los adultos mayores

El calentamiento global podría en última instancia afectar a todo el mundo, pero una nueva investigación sugiere que las grandes tempestades ya están provocando estragos en la salud respiratoria de los adultos mayores.

Esto se debe a que los cambios atmosféricos que preceden a las tormentas aumentan el riesgo de que las personas mayores con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) desarrollen problemas respiratorios de suficiente gravedad como para mandarlos al hospital.

La conclusión llega tras una investigación de 14 años, descrita como la de mayor tamaño de su tipo, que rastreó al clima tormentoso y las visitas a la sala de emergencias de más de 46 millones de beneficiarios de Medicare.

"Los cambios en la atmósfera que conducen a las tormentas, que incluyen un aumento en las temperaturas y en los niveles de materia particulada, coincidieron con un aumento en las visitas a emergencias por problemas respiratorios en los adultos mayores", señaló el autor del estudio, el Dr. Christopher Worsham, investigador de la unidad de atención pulmonar y crítica del Hospital General de Massachusetts, en Boston.

La materia particulada está constituida por unas partículas muy pequeñas en el aire, provocadas por los incendios, las emisiones de los coches o industriales, además del polvo y la tierra.

Estas pequeñas partículas pueden llegar hasta la profundidad de los pulmones e irritar a las vías respiratorias, agravando al ASMA o la EPOC, anotó Worsham.

Su equipo revisó los datos nacionales recolectados entre 1999 y 2012, buscando los eventos climáticos definidos por la presencia de relámpagos, un aumento en la precipitación y vientos con una velocidad superior a la promedio.

Los investigadores también examinaron los expedientes de Medicare de casi 46.6 millones de pacientes, con una edad promedio de 77 años, a lo largo del mismo periodo.

Poco más de un 10 por ciento tenían asma, y un 26.5 por ciento tenían EPOC. Casi un 7 por ciento tenían ambas afecciones.

A lo largo de una década y media, en Estados Unidos hubo más o menos 822,000 grandes tormentas. En ese periodo, hubo más de 22 millones de visitas a emergencias por problemas respiratorios.

Al comparar los datos de forma directa, los investigadores encontraron que las visitas a emergencias relacionadas con la respiración aumentaron en los días previos y posteriores a las tormentas.

El mayor aumento ocurría el día anterior a la tormenta en sí, encontró el estudio. Esa observación se ajustó a la forma en que las tormentas tienden a ocurrir: las temperaturas y los niveles de materia particulada aumentan el día antes de una gran lluvia, y luego se reducen durante la tormenta en sí y los días siguientes.

Basándose en los datos de la población, Worsham y sus colaboradores estimaron que las tormentas provocaron unas 52,000 visitas adicionales a emergencias debidas a dificultades respiratorias.

Como el estudio se enfocó en los adultos mayores, no está claro si las tormentas podrían tener un efecto similar en los pacientes más jóvenes con antecedentes de asma crónico u otras dificultades respiratorias. Tampoco está claro cómo los patrones climáticos podrían evolucionar con el tiempo.

Pero los científicos prevén que la intensidad de las tormentas aumente a medida que las temperaturas globales suban. Y esto, enfatizó Worsham, sugiere que la observación más importante del estudio está clara: "el ambiente afecta a nuestra salud".

La Dra. Meredith McCormack, directora médica del laboratorio de función pulmonar de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, y vocera voluntaria de la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association), se hizo eco de esa idea. Revisó el estudio, y afirmó que los hallazgos son revolucionarios.

"Aunque la contaminación del aire y los aumentos en la exposición al calor ya se han vinculado con las exacerbaciones del asma y de la EPOC, es novedoso considerar los cambios rápidos en esas afecciones que ocurren antes de las tormentas", señaló McCormack, y agregó que los hallazgos ofrecen información sobre los efectos potenciales de los cambios en el clima.

"Como el cambio climático se asocia con [un] aumento en los eventos climáticos extremos, los hallazgos subrayan la importancia de unas estrategias de adaptación para los que tienen el riesgo más alto", añadió McCormack.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 10 de agosto de la revista JAMA Internal Medicine.

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